
Vengo a decirte que
no puedo dormir en una cama
que todavía huele a ti.
O sí, pero no quiero.
Que debes saber que
por muchos cuerpos
que visiten estas sabanas
ellas te prefieren a ti.
No quiero despertar
cada mañana
y que seas sólo recuerdo.
Todas las noches mi almohada
me pregunta qué es de ti,
que hace tiempo
que quiere volver a sentir
el calor de tus mejillas.
Cuando no estás
estas cuatro paredes son
mucho menos habitación,
mucho menos casa,
y muchísimo menos hogar.
Que eso sólo lo eres tú,
porque nunca
me he sentido tan a salvo
como cuando tú me abrazas.
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Me encuentro entre penas y sinsabores, sintiendo cómo la gente camina y mira con amor y yo, en cambio, esperando a que vuelvas, sabiendo que La sangre de los erizos es lila, que las heridas sanan y que la vida sigue, pero ¿cómo sin ti?
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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen al artista Alessio Albi
