Este poema es una amarga verdad que pocos queremos aceptar; continúa leyendo…

El amor no basta cuando sobran los pretextos. La mala gana carcome poco a poco la estancia y el tedio consume viejas venganzas.En el rencor yace la desidia, vieja amante. No se separa el odio ni el coraje, te hacen sombra y pronto se vuelven peso en la espalda. Del techo caen recuerdos turbios y llueven terceras personas. El pero se vuelve la palabra más insulsa pero reconfortante a la vez.Gritos y un silencio profundo. La noche se echa encima como pájaros que se alimentan del cielo terracota, buitres y cuervos de mal agüero se vuelven tus confidentes todos los días.El álter ego salta a la defensiva y los prejuicios pronto se vuelven mentiras. Dagas afiladas cortan los labios que reprochan, alfileres que vamos coleccionando en el corazón.
La piel se tensa hasta que se rompe, los ojos se empañan y de los vidrios que lloramos nace el orgullo, terco orgullo consiente del daño que se hace pero aún así, sigue adelante. Somos el adiós que se colecciona y se amontona junto a otras despedidas que nos saben familiares.No reparamos en el daño ni en las cicatrices que queman con el tiempo. Nos volvemos piedras gélidas e inertes, arterias sin sangre y un corazón motor que no retumba y deja el pecho vacío.Somos banales e incongruentes, conscientes del mal que hacemos. Sin embargo, seguimos adelante como animales, con el instinto que nos aferra a una esperanza que se va extinguiendo.Grita, haz lo que desees con mi corazón piedra, que para una despedida se necesitan dos voces quebradas.
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A veces es necesario que la verdad sea escuchada, por más dolorosa que sea, pero Vuelve a enamorarte, imagina que no te han roto el corazón; no todas las historias son iguales y puedes encontrar al gran amor de tu vida.
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Las fotografías que acompaña el texto pertenecen al artista italiano Alessio Albi, conoce más sobre su trabajo en su cuenta de Instagram.
