Pareces una leona en caza

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por octubre 12, 2016
Pareces una leona en caza
Pareces una leona en caza

Te dejamos el siguiente texto de Ulises Franco en el que la realidad no siempre es lo que conocemos:

Pareciera una leona en caza, agazapada en los dorados pastos, navegando la vista a lo lejos, a lo cerca, capta el borde de mi codo, la pronunciación de mi nariz, suelta la mano y marea al blanco del papel, lo llena de mí. Ahí va mi oreja izquierda, más tarde empieza a jalar mi brazo derecho y yo la empiezo a extraer, pieza por pieza, sus dedos en comunión con el lápiz, la mano derecha trabajando y la izquierda sólo da apoyo moral. Ahora ladea la cabeza y gira la mirada, la ancla en mí, en mis dedos que se mueven como garabatos grabándola.


Ambos jugamos al tonto, al acechador despistado. Una mirada furtiva y nos llenamos de memoria, de imagen. Ahora cierra los ojos, le tiendo mis ojos de zafiro negro, le veo las pestañas, la piel humectada, los dedos descansan, regreso los ojos, tal vez me dibuje por ángulos, como arquitecto, pero ¿yo cómo podría escribirla por ángulos? ¿35 grados de qué? ¿De nariz? ¿De diámetro de su mirada?

Loba de caza - pareces una leona en caza

Seguimos en este juego de puertas abiertas y puertas cerradas, demasiado obvios, enclaustrados, arropando el uno al otro.
Ahora suelta un suspiro, abre las ventanas y deja verse completa, cansada e inquieta, como un reguilete en viento, como piel de elefante.

¿Qué tanto habrá dibujado de mí que yo no me haya visto en el espejo y en los sueños? Por lo pronto, hoy la desnudo y la entrego de lleno a mi noche.

Parecieras una loba - pareces una leona en caza

Por la palabra la empiezo a conocer y ella por el dibujo me empieza a conocer.

Somos un círculo que se retroalimenta, una serpiente mordiendo su propia cola.

Ahora utiliza el sacapuntas, afila el lápiz, tiene tanto filo que podría pinchar mi carne y pensándolo bien, eso es precisamente lo que ambos estamos haciendo, pinchándonos para luego enrollarnos en el papel.

Eres una loba de caza - pareces una leona en caza

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El exceso de amor nos provoca perder la razón, pues nuestro pecho no es capaz de contener el cauce de un río que corre más rápido que la sangre… como lo dice el poema “Estoy perdiendo la cordura y a lo que mi corazón ama”.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Cora Álvarez.

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