
Hijos mortuorios del demonio
al sonido de las trompetas,
ritual de seres putrefactos
cenizas de una tormenta,
devuelve al muerto a la vida
hierve dentro de mi,
alimento suicida.
Fluyen ángeles de neblina
vapor que sulfura tus ojos
intoxicación de saliva,
expande tus llamas,
muéstrame lo peor de este mundo,
calcina del cuervo sus alas.
Placentero infierno
que consume de éxtasis este cuerpo
desde los pies hasta mi sexo,
vigilo con cautela y morbo
el demonio al oído me ha susurrado
castigo de inocentes enfrascado
llevo su mensaje inflamable en mi mano.
