Algunos artistas como Pablo Picasso se atrevieron a seguir el camino de la escritura y no se quedaron en su zona de confort. Decidieron ser valientes y plasmar sus ideas más íntimas, sus sentimientos y sus secretos en papel para que alguien más los leyera. Algunos tal vez lo hacían por pasatiempo y lo veían como una forma de desahogo, mientras que a otros cuantos siempre les interesó la literatura para tocar con la palabra a sus fieles seguidores. Algunos incluso plasmaban el amor que sentían por sus amadas en cartas de amor. A continuación te presentamos un conjunto de los mejores poemas de artistas, científicos, músicos y pensadores que quizá no sabías que escribían.
Picasso

Picasso es conocido por ser un gran pintor y uno de los mayores exponentes del cubismo. Además de ser pintor, empezó a escribir poemas diariamente desde 1935 hasta 1959. La escritura se convirtió en su escape de la realidad, pues en esa época sufría una crisis personal. Los poemas de Picasso incluían el español y el francés, e incluso algunas veces combinaba las dos lenguas, lo cual fue una forma de experimentación para el artista.
París, 25 de febrero de 1940
la noche arrancada tan brutalmente del cielo evaporador
rota de tanto alfiler la palidez de sus prendas
halladas gota a gota exangües hunde su caparazón
en el eco de la piedra arrojada al pozo
Martes 5 de noviembre de 1940
en la hoguera encendida donde
ardía desnuda la bruja
me divertía
sin dar pie ni patada
en esta tarde
arrancando lentamente
con las uñas
la piel de todas
las llamas
a la una y cinco
de la mañana y después
ahora a las tres
menos diez mis dedos olían
aún a pan caliente a miel
a jazmines.
Jim Morrison

La mayoría conoce a Jim Morrison, el Rey Lagarto, por ser el vocalista de la emblemática banda de los 60 The Doors. Pero además de ser cantante y autor de algunas de las canciones con mayor éxito de la agrupación, también se consideraba a sí mismo un poeta, pues siempre fue su pasión escribir. Incluso aseguraba que era feliz en el mundo de los poetas y por eso huyó a Francia para intentar perseguir su sueño.
Estar solo
Estar solo
y ver el alba
Eso podría crear
una tonta canción
Sobre una chica
Que conocí
Era la estrella
de un show de cuarta
Ella no era yo
Ella no eras tú
Créeme tú
Ella sabía qué hacer
y dijo a un hombre
ya fuera de quicio
“Oye, rompecorazones,
el clima va a cambiar”
Entonces
qué se supone
que debo hacer
quedarme sentado solo
y mascarme el zapato
Necesito un amor
No mejor que ella
ni peor tampoco
y ningún lamento
Si pudieras saciarme
a través de mi Teléfono
Sería un infeliz,
más triste, más sabio
Sólo eso será
respecto a aquello
Yo era el ratón
que al gato atrapó
No pretendo
Darte ningún punto
de vista
Sólo trato de decírtelo
A ti —Estoy solo
El oscuro Crepúsculo Americano
La noche como una vasta
conspiración para soñar,
venerada en las arenas oscilantes
Tijuana —el ano de la Noche
una civilización en caricatura
Las putas son fastidios en la
Noche Americana
Qué veremos en
las entrañas de la noche, en
La cueva escarchada donde se crean
los sueños, justo frente
a tus ojos. Profecía sin dinero.
Esta canción deber tener la triste
y común rareza de la moneda corriente
en el reino. Brasas
de amargura. Aroma de humo de pino
Noche de Fuego, ejercicios especiales
de crianza. Un pretexto
para el crimen. Escuela de la
Noche. Silencio de una escuela
en la noche.
Beethoven

Ludwig van Beethoven fue un compositor y pianista alemán. Todo el mundo lo conoce por sus magníficas obras, pues es uno de los más grandes exponentes de la música clásica, y a pesar del tiempo que ha transcurrido, sigue siendo uno de los más importantes músicos por su aportación y su gran entrega en cada obra que componía. Dedicó parte de su tiempo haciendo cartas de amor a una mujer cuyo nombre es desconocido.
Sólo puedo pensar en ti, mi amor inmortal; sólo puedo vivir del todo contigo o de ningún modo. Tranquila, mi vida, mi amor, sólo pensando en nuestra existencia conseguiremos nuestro objetivo que es vivir juntos. Sigue, oh, amándome, nunca juzgues mal el corazón de tu fiel enamorado.
Siempre tuyo,
siempre mía,
siempre nuestros.
Freud

Por Sigmund Freud conocemos el psicoanálisis y muchas cosas más, como la comprensión a las personas que están mentalmente enfermas, pues el diagnóstico es importante para llegar a ese punto. En esa época la mala percepción a las enfermedades mentales era muy grande por la sociedad, pero el psicoanalista en su tiempo libre realizaba cartas de amor. He aquí una prueba de ello.
No apetezco sino lo que tú ambicionas para ambos porque me doy cuenta de la insignificancia de otros deseos comparados con el hecho de que seas mía. Estoy adormilado y muy triste al pensar que tengo que conformarme con escribirte en vez de besar tus dulces labios.
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Plasmar nuestros sentimientos más profundos en una carta de amor o en un poema siempre es tarea difícil, pues no es fácil decir lo que uno siente, aunque sea a través de un papel. Hay 10 poemas de Jim Morrison que cambian la percepción de los jóvenes y que deben leer.
