El amor se va tejiendo punto a punto, nos construye y de pronto tomamos forma. ¿Pero qué pasa cuando se acaba, cuando la otra persona se va y destruye lo que se ha construido entre dos? Los siguientes poemas de la escritora sevillana Pilar Marcos (1945) son para aquellos que conocen a la perfección el sentimiento de quedar deshilachados, rotos y

LAS HOJAS AL TRASLUZ
Las hojas al trasluz
el tronco seco.
Sola queda la rosa
solo el parque,
solo queda el camino,
yo
voy sola.
La lluvia no me empapa
la cara, ni una brizna
de yerba ni un cabello;
sólo los pies se mojan
sin reserva
en los últimos charcos
de la tarde.
Ando mil gotas
lentamente.
Las nubes se han parado,
ya no hay prisa.
El cansancio me cala
hasta los huesos
y el otoño me pesa
toneladas.

SONETO
Tejiendo estoy. Mi estancia conmovida
da forma a un corazón, punto por punto.
Ahorcada en mi laurel separo, junto,
se me escapan los hilos de la vida.
Tejiendo estoy. La prenda sostenida
se quiebra ante la pena que barrunto.
Me lastima tu ausencia y su conjunto
en la rabia que crece a mi medida.
Crece, toma la punta en su llamada,
rompe el tiempo con un chocar de agujas,
dos pinchazos de lleno en la mirada.
Crece, cunde; mas déjame después
sola, rota, volviéndome al revés,
tiritando en la piel, desmadejada.
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Si quieres leer cuentos sobre el amor, la vida y la muerte, te compartimos este artículo. Además, aquí puedes leer algunos cuentos breves de amor que te abrazarán el alma.
