"Fui hecha suciedad", la mujer que fue capaz de mostrar la desigualdad violenta que sufrió
Letras

"Fui hecha suciedad", la mujer que fue capaz de mostrar la desigualdad violenta que sufrió

Avatar of Esther Pineda

Por: Esther Pineda

4 de julio, 2017

Letras "Fui hecha suciedad", la mujer que fue capaz de mostrar la desigualdad violenta que sufrió
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Por: Esther Pineda

4 de julio, 2017

 


 

Desde muy temprana edad, la escritura formó parte de la vida de la puertorriqueña Yolanda Arroyo Pizarro, pero fue hasta el 2004 que publicó su primer libro: "Origami de letras". Luego de éste, un año después, siguió "Los documentados", novela por la cual ganó el Premio PEN Club 2006; en 2007 fue elegida como una de las escritoras latinoamericanas más importantes menores de 39 años del Bogotá39, convocado por la UNESCO y en 2008 su colección de cuentos "Ojos de luna" fue galardonado con el Premio Nacional del Instituto de Literatura de Puerto Rico; desde entonces, se ha consolidado como una de las autoras de cuento, novela, ensayo y poesía más prolíficas de la región.  

Arroyo se ha desempeñado como facilitadora de diversos talleres y proyectos de escritura creativa; además de fundar la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales como contribución al decenio de los Afrodescendientes decretado por la Asamblea General de la ONU para el período 2015-2024. En lo que respecta a su producción literaria, es posible afirmar que se destaca entre la de muchos otros autores, ya que parte de las situaciones que le afectan, se involucra al construir una narrativa en la que denuncia y visibiliza la desigualdad que existe para las mujeres lesbianas y de origen afroamericano; su propósito ha sido "diseñar un juego de enigmas que deconstruyeran un paradigma familiar a mis referentes, a mi entorno, a mi realidad que, al final, es la de muchos. Lo marginal, lo tabú, lo transgresor casi siempre me brindan ese salvoconducto".

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De este modo, la poeta puertorriqueña escribe sobre aquello que la ha intentado definir e imponer, y se niega a ser etiquetada, reducida, consumida. Ante ello, se enuncia a través del espacio de la transgresión y afirma en su poema 'Desideratta': "No soy negra. No soy mujer. Ni soy lesbiana, ni divorciada, ni intelectual. No soy lo correcto, ni lo incorrecto. Soy caleidoscopio de posturas, opiniones y decisiones (…) Soy lo que no se espera. Y tampoco eso soy". Por esta razón, te compartimos los siguientes poemas de Yolanda Arroyo Pizarro para derribar tabúes:

 

'Extrañas nuestras charlas'

Extrañas nuestras charlas

y si es eso lo único que extrañas

te conjuro a que te conviertas en viento

en humo

en sílabas que viajan con el polvo del desierto del Sahara.

Si eso es todo

fuimos nada

poco más que una ventisca

una lluvia de Orionídas de octubre

un caracol granulado

el cascarón de un cobito

con veintiún años de melancolías.

Si no maldices mi ausencia

entonces no quiero haber sido presencia

no quiero haber besado

sido besada

haber jugado a ser tu virgen

tu parto

tu princesa sin castillo

tus estrías con sabor a miel.

Sigo aquí y me entretengo

despeinando orquídeas, madreselvas

despintado marquesinas

descascarando el primer beso

deshojando las primicias de un apretón de pechos

arrancándome de adentro los dedos falotizados

marchitando tu lengua colonizadora.

Y aborrezco cada sístole y diástole

porque cada bombeo de sangre

lleva marcado tu andrógeno nombre.

Extrañas nuestras charlas

y si no me sueñas

si no te duele

si no se te acongojan los ojos

si no salivas por mi memoria

ni se te hincha el anhelo de reclamarme

ni sacudes la cabeza para echar a un lado mi recuerdo.

Y si no te muerdes los labios

ni te sangran

si no gimes con los puños

ni las manos se te acalambran

entonces no me extrañes.

 

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'Saeta'

El amo camina con aire vacilante

alrededor de ambas esclavas

omele, ravanne, sabar, sikulú

todos los tambores se encienden

no quiero este ruido

quiero el sonido de los míos

se deshace de las botas

una por una

detiene su andar en las sombras de las paredes

desamarra la bombacha de los listones del cuello

da vueltas alrededor de la habitación

iluminada por velas

toca como tamboras

los abundantes senos de Tshanwe

ella baja el rostro

le llama Teresa

el cabello prieto

ensortijado

no le cae sobre la cara a Tshanwe

la blusa que el amo levanta

no está hecha de hilos importados

carnes firmes y joviales

al ras de esta piel oscura

el amo desprende la falda manchada de barro

con una mano

le abre las piernas

le vuelve a llamar Teresa

palpa su pubis

lo estudia con ávidos ojos

sus dedos se enredan con él

empuja a la negra hasta el lecho

pero antes retira el mosquitero

entra y sale de ella; entra y sale

omele, ravanne, sabar, sikulu

otra esclava,Jwaabi

se ha quedado de pie

en mitad del aposento

las manos entrelazadas a la espalda

espera sin pudor su turno.

 

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'Atlanta'

Atlanta trae un calidoscopio de color pez mi cielo

me muestra tu rostro borroso

las branquias de un anfibio lacerado y que lacera

unas papilas gustativas devoradas

aletas de bruma

la sangre fría dentro de un torrente que nada contracorriente

Atlanta sigue dividiéndome

dividiéndonos

perforando un abismo de mares

pintando una distancia que se hace posible en lo

imposible

atenuando los gemidos

y gritando los bostezos

en el infinito de una vida moribunda

en el epicentro cíclico del otra vez

del tedio, del dolor

la desesperanza huele a mar podrido

Atlanta es acuario hermoso

sólo desde lejos.

 

 

 

'Soy varona altanera'

Anoche mi hombre amó a dios

y fui hecha suciedad

se me despreció por inicua

fui declarada prostituta de mares

me han desechado por pecadora

Orfeo reniega de Eurídice

y no hay camino al inframundo

no desea seguirme

que me pudra en los infiernos mundanales de la prosa

en el lodazal inmoral de los versos

yo fui dios, alguna vez

y alguna vez deidad adorada entre las piernas

creé vida dentro de mi caos interior

vomité una cabeza por la vulva

pero me llaman poca cosa

soy la inadecuada

la contaminante

la inmunda

me llaman heces

porque soy mucha monta

soy hembra altiva por mirar a los ojos de un hombre

el hombre que ya no es mío

que me repele

y me abandona

soy varona altanera que hace lascas en las venas literarias

mujer amadora de labios vaginales.

 

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'X'

Mi dueña me regala tres vestidos

tres al año

tres mudas de ropa

un par de pantalones de lienzo

un pañuelo y un camisón de lana para el frío

una camisa y un sombrero

las primeras dos mudas de ropa

son entregadas al inicio

y ocho meses después, la tercera

mi dueña detesta que el amo me observe

a veces quema las mudas de ropa que me regala

mientras llora

me dice las frases

con las que me ordena no hacer ruidos de boca

si el amo me penetra cerca de su alcoba

entre las tres de la tarde

y antes de la puesta del sol

los otros esclavos de esta misma hacienda

celebran fiestas

bailes y juegos

un mambo musical

un baile popular

de revolú y desorden

de algarabía y bulla

los mayordomos supervisan la estancia

entonan canciones que no evitan sus raíces

danzan al ritmo de instrumentos carabalíes

tam-tam tamboril

y un guitarrillo de cuatro cuerdas

justo en ese momento

mi dueña dictamina que estemos solas

tam-tam tamboril

hace que me levante la falda

ordena que me suba las enaguas

pide que me mueva

como si estuviera con el amo

que menee las caderas atrás y adelante

y le permita introducir los dedos

como cuando cocina en el fogón

y prueba el guisado de malanga con las manos

sus ojos miran mis carnes desnudas

firmes y tembluscas

bajo el ropaje que he enrollado

me exige que haga los ruidos

los sonidos que no hago con el amo

y que me pide entone ahora para ella

como un himno al viento

mientras afuera

los lacayos supervisan la estancia

entonan canciones mandingas

recuerdan sus raíces

quizá reflexionen que no somos tan diferentes

danzan al ritmo de la pachangá

tam-tam tamboril

y si ella sonríe

si mi ama pone en blanco los ojos

y abanica sus pestañas mientras me lame

seguro me regalará

otra camisa y un nuevo sombrero.

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La poesía es un catalizador de emociones y también nos ayuda a conocernos, por eso los siguientes poemas te harán aceptar los contornos imperfectos de tu cuerpo; además, si has decidido amar a otra mujer, esto es lo que necesitas leer.

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Las fotografías que acompañan al texto pertenecen a Bunny Jenny.

 



Referencias: