Poemas que te llevarán a través de sus letras a otra época
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Poemas que te llevarán a través de sus letras a otra época

Avatar of Alondra Lopez Vargas

Por: Alondra Lopez Vargas

28 de abril, 2016

Letras Poemas que te llevarán a través de sus letras a otra época
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Por: Alondra Lopez Vargas

28 de abril, 2016




Hombres imbricados en la política de México en el siglo XIX y de quienes leíste en los libros de texto de la primaria, destacaron también por su noble causa en las letras y su pasión por narrar el cotidiano mexicano, siendo los mayores exponentes de la literatura nacional de aquella época haciendo novelas, crónicas, cuentos y teatro. Su pertenencia al gobierno y su desenvoltura en la literatura hicieron que fueran respetados, recordados y aplaudidos como ilustres políticos, siendo gobernadores de estado, liberales de hueso colorado o grandes guerrilleros que iban en contra de los invasores franceses, igual que los mejores cronistas y escritores del siglo antepasado.  Algunas de sus obras son muy conocidas, pero otras han quedado en el olvido, por ejemplo, sus poemas.

   Hoy es un buen momento para echarles un vistazo y descubrir en sus versos el lado que nunca se mostró en los libros de historia y comprobar que aun siendo los más rudos gobernantes, todos tenemos sentimientos.




Guillermo Prieto.

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Afiliado al Partido Liberal, crítico del gobierno de Santa Anna, Ministro de Hacienda durante la Guerra de Reforma (1857-1861) y gran amigo y colega de Benito Juárez, Guillermo Prieto fue además un destacado periodista del siglo XIX, publicando en periódicos de gran relevancia en aquella época como El Monitor Republicano en 1847 y El Álbum Mexicano en 1849. Sus obras más conocidas son crónicas que dibujan en la mente del lector el cotidiano de México durante la centuria del diecinueve; sin embargo, sus poemas no han sufrido la suerte de sus demás creaciones, pero a pesar de eso, algunos de ellos como "Ensueño", "Décimas glosadas", "Cantares", "Cómo será el mar", "La inmortalidad" y "Romance de Migajita", reflejan la capacidad de este periodista y gran liberal de hacer con las letras una belleza.   

"Ensueños"

Eco sin voz que conduce
El huracán que se aleja,Ola que vaga refleja
A la estrella que reluce;
Recuerdo que me seduce
Con engaños de alegría;
Amorosa melodía
Vibrando de tierno llanto,
¿qué dices a mi quebranto,
qué me quieres, quién te envía?


 
Tiende su ala el pensamiento
Buscando una sombra amiga,
Y se rinde de fatiga
En los mares del tormento;
De pronto florido asiento
Ve que en la orilla aparece,
Y cundo ya desfallece
Y más se acerca y le alcanza,
Ve que su hermosa esperanza
Es nube que desaparece.


Rayo de sol que se adhiere
A una gota pasajera,
Que un punto luce hechicera
Y al tocar la sombra muere.
Dulce memoria que hiere
Con los recuerdos de un cielo,
Murmurios de un arroyuelo
Que en inaccesible hondura
Brinda al sediento frescura
Con imposible consuelo,


 
En inquietud, como el mar,
Y sin dejar de sufrir,
Ni es mi descanso dormir,
Ni me consuela llorar.
En vano quiero ocultar
Lo que el pecho infeliz siente;
Tras cada sueño aparente,
Tras cada mentida calma,
Hay más sombras en el alma,
Más arrugas en la frente.


 
Si bien entra este empeño
En que tan doliente gimo
La esperanza de un arrimo,
De un halago en un ensueño,
Si de mí no siendo dueño
Sonreír grato me veis,
Os ruego que recordéis
Que estoy de dolor rendido. . .
Pasad. . . dejadme dormido. . .
Pasad. . . ¡no me despertéis!



 

Vicente Riva Palacios.

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Vicente Riva Palacio fue otro personaje de la historia mexicana de hace casi dos siglos, teniendo lugar en las guerras de intervención estadounidenses y francesa de mediados de aquel, pero también como secretario de ayuntamiento en 1853 y como diputado suplente en el Congreso Constituyente en 1857. Sus labores como funcionario público y fiel liberal no le impidieron tener una extensa obra en la literatura y el teatro, así pues escribió "Los Ceros",  libro que problematiza la política mexicana de aquellos tiempos y que le impidió postularse como candidato presidencial. Poemas como "La vejez", "La muerte del tirano", "La noche del Escorial" y "Al viento" son algunos de sus escritos menos conocidos. En éste último, Riva Palacios describe el miedo que causa escuchar el temible y estrepitoso ruido que causa esta fuerza natural, provocando en el autor un sentimiento de soledad y vacío, pues tal vez lo escribió cuando fue preso político por ir en contra del gobierno de Miguel Gonzales, presidente de México en aquel tiempo.

 

"Al viento"

Cuando era niño, con pavor te oía
en las puertas gemir de mi aposento;
doloroso, tristísimo lamento
de misteriosos seres te creía.

Cuando era joven, tu rumor decía
frases que adivino mi pensamiento,
y cruzando después el campamento,
"Patria", tu ronca voz me repetía.

Hoy te siento azotando, en las oscuras
noches, de mi prisión las fuertes rejas;
pero hánme dicho ya mis desventuras
que eres viento, no más, cuando te quejas,
eres viento si ruges o murmuras,
viento si llegas, viento si te alejas.





Ignacio Manuel Altamirano.

ignacioaltamirano

Liberal hasta el alma, masón de corazón, combatiente en la guerra de intervención francesa y recordado por ser uno de los personajes más importantes por dar pauta a la educación laica, gratuita y obligatoria, gracias a las Leyes de Reforma; Ignacio M. Altamirano destacó por tener un grandioso compendio de obras como "El Zarco y Navidad en las Montañas". Sin embargo, "La plegaria de los niños y María" son poemas que muy pocos han conocido la luz pero que exploran, respectivamente, la superstición religiosa y la belleza del roto corazón.

"La plegaria de los niños"


En la campana del puerto
¡Tocan, hijos, la oración. . . !
¡De rodillas! . . . y roguemos
a la madre del Señor
por vuestro padre infeliz,
que ha tanto tiempo partió,
y quizá esté luchando
de la mar con el furor.

Tal vez, a una tabla asido,
¡no lo permita el buen Dios!
náufrago, triste y hambriento,
y al sucumbir sin valor
los ojos al cielo alzando
con lágrimas de aflicción,
dirija el adiós postrero
a los hijos de su amor.

¡Orad, orad, hijos míos,
la Virgen siempre escuchó
la plegaria de los niños
y los ayes de dolor!"

En una humilde cabaña,
con piadosa devoción,
puesta de hinojos y triste
a sus hijos así habló:
la mujer de un marinero
al oír la santa voz
de la campana del puerto
que tocaba la oración.

Rezaron los pobres niños
todo quedóse en silencio
y después sólo se oyó,
entre apagados sollozos,
de las olas el rumor.

De repente en la bocana
truena lejano el cañón:
";Entra buque!", allá en la playa
la gente ansiosa gritó.

Los niños se levantaron;
mas la esposa, en su dolor,
"no es vuestro padre les dijo:
tantas veces me engañó
la esperanza, que hoy no puede
alegrarse el corazón"

Pero después de una pausa
ligero un hombre subió
por el angosto sendero,
murmurando una canción.


Era un marino...¡Era el padre!
La mujer palideció
al oírle, y de rodillas
palpitando de emoción,
dijo ¿Lo véis, hijos míos?
La Virgen siempre escuchó
la plegaria de los niños
y los ayes de dolor.




Ignacio Ramírez.

ignacioramirez

Ignacio Ramírez fue otro de los grandes personajes políticos de la historia mexicana que brilló por ser altamente liberal y masón, jefe del estado de Tlaxcala en 1848, escritor, poeta, abogado y periodista. Gracias a esta última ocupación, Ramírez fue mejor conocido como El Nigromante, apodo que lo acompaña hasta estos días. Su poema "Al Amor", describe las sensaciones terribles pero emocionantes que éste nos da; mientras que en "Por los gregorianos muertos" se refleja el juego que se tiene con la que acabara con nuestros días.


"Al Amor"

¿Por qué, Amor, cuando expiro desarmado,

de mí te burlas? Llévate esa hermosa
doncella tan ardiente y tan graciosa
que por mi oscuro asilo has asomado.

En tiempo más feliz, yo supe osado
extender mi palabra artificiosa
como una red, y en ella, temblorosa,
más de una de tus aves he cazado.

Hoy de mí mis rivales hacen juego,
cobardes atacándome en gavilla,
y libre yo mi presa al aire entrego.

Al inerme león el asno humilla...
Vuélveme, Amor, mi juventud, y luego
tú mismo a mi rivales acaudilla.

 



Manuel María Flores.

manuelgutierrez

Estudiante de Filosofía que abandonó sus estudios para combatir en la Guerra de Reforma en el bando liberal, destacando posteriormente como diputado de la República Mexicana. A pesar de sus iniciativas políticas y fieles inclinaciones liberales, su vocación como poeta no podía esperar más; es así que publicando grandes obras como "Pasionarias" (1847) y "Rosas caídas" (publicado hasta 1953); su filiación con las letras se mostraba perteneciendo, junto a Ignacio Manuel Altamirano, al grupo de los grandes escritores romancistas de la época. "Francesca", "Pasión" y "Soñaba" son algunos de sus poemas más bellos que reflejan los sentimientos que se vivían en la sociedad mexicana de aquellos tiempos.

"Pasión"

¡Háblame! Que tu voz, eco del cielo,
sobre la tierra por doquier me siga...
con tal de oír tu voz, nada me importa
que el desdén en tu labio me maldiga.

¡Mírame!... Tus miradas me quemaron,
y tengo sed de ese mirar, eterno...
por ver tus ojos, que se abrase mi alma
de esa mirada en el celeste infierno.

¡Ámame!... Nada soy... pero tu diestra
sobre mi frente pálida un instante,
puede hacer del esclavo arrodillado
el hombre rey de corazón gigante.

*

Tú pasas... y la tierra voluptuosa
se estremece de amor bajo tus huellas,
se entibia el aire, se perfuma el prado
y se inclinan a verte las estrellas.

Quisiera ser la sombra de la noche
para verte dormir sola y tranquila,
y luego ser la aurora... y despertarte
con un beso de luz en la pupila.

Soy tuyo, me posees... un solo átomo
no hay en mi ser que para ti no sea:
dentro de mi corazón eres latido,
y dentro de mi cerebro eres idea.

*

¡Oh! por mirar tu frente pensativa
y pálido de amores tu semblante;
por sentir el aliento de tu boca
mi labio acariciar un solo instante;
por estrechar tus manos virginales
sobre mi corazón, yo de rodillas,
y devorar con mis tremente besos
lágrimas de pasión en tus mejillas;
yo te diera... no sé... ¡no tengo nada!...
-el poeta es mendigo de la tierra-
¡toda la sangre que en mis venas arde!
¡todo lo grande que mi mente encierra!

*

Mas no soy para ti... ¡Si entre tus brazos
la suerte loca me arrojara un día,
al terrible contacto de tus labios
tal vez mi corazón... se rompería!

Nunca será... Para mi negra vida
la inmensa dicha del amor no existe...
sólo nací para llevar en mi alma
todo lo que hay de tempestuoso y triste.

Y quisiera morir... ¡pero en tus brazos,
con la embriaguez de la pasión más loca,
y que mi ardiente vida se apagara
al soplo de los besos de tu boca.







Así como estos hombres que combatieron y pelearon por sus ideales políticos y tomaron el frente de un estado, grandes  temas se reflejan en sus versos y en la delicadeza de cada una las palabras que los conforman.

Su formación no les impidió poder utilizar la literatura como herramienta para la paz y la tranquilidad del cuerpo y de la mente, así como una fascinación para sus seguidores.  



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