“No sé lo que Tzaji piensa ahora, pero lo que se esconde bajo mi risa es que ya pienso en mi casa, en cómo recordaré este momento y no creeré que haya existido, aunque querré creerlo. Es así de sencillo: querré creer que soy yo: Samir, un niño de la Cisjordania ocupada, estuve aquí con un niño judío cuyo hermano es soldado, y los dos orinamos en un cajón de arena, burlándonos del mundo entero. Sí, tendré que buscar cada día alguna buena señal que me recuerde que todo esto pasó en realidad y no fue un sueño…”

Cisjordania (que incluye Jerusalén Oriental) y la Franja de Gaza son los dos territorios palestinos que se encuentran a unos 45 km de distancia uno del otro. Cisjordania se encuentra entre Jerusalén, reclamada como capital tanto por palestinos como por israelíes, y Jordania hacia el este, mientras que Gaza tiene una frontera de 51 km con Israel, 7 km con Egipto y 40 km de costa sobre el Mar Mediterráneo.
Cisjordania está regida por la Autoridad Nacional Palestina, el gobierno palestino reconocido internacionalmente cuya principal facción, Fatah, no es islámica sino secular. Es allí, en Fatah, donde vive Samir, un niño palestino quien se fractura la rodilla y necesita cuidados médicos. Ante los toques de queda, ataques constantes y muertes en el aire, Samir intenta construir y unir los momentos que marcan su vida y de quienes la rodean, ahora lejos de su hogar y rodeado de niños israelíes.
Luego del incidente que lo dejó con la rodilla maltrecha, su madre. En un inicio, Samir se siente apenado y cree que los niños que allí conoce: Luidmila, Razia, Tzaji y Yonatan, son muy distintos a él, ellos tienen libertad y no tienen miedo de morir durante un juego de futbol. Sin embargo, pronto se da cuenta de que tiene mucho en común con ellos, sobre todo con Yonatan, un niño israelí fascinado con la astronomía. Junto a él, Samir emprenderá un viaje a Marte, planeta en el que podrán conciliar sus diferencias, esas que no entienden, enfrentar sus temores y disfrutar su libertad.

En 2013, la editorial Castillo de la lectura publicó Samir y Yonatan, un libro escrito por la jerosolimitana Daniella Carmín, e ilustrado por el mexicano Juan Palomino, que narra, a través de Samir, la historia que miles de niños viven en la Cisjordania ocupada. Aunque Samir se encuentra lejos de casa, sus recuerdos siempre evocan a ella y la situación de guerra que mantiene a muchas familias “olvidadas de todo” menos de lograr que una bala no los mate durante el día, mientras trabajan, mientras hacen las compras, mientras juegan o mientras regresan de la escuela.
Lejos de pensar en una historia de odio y señalización, Daniella Carmín ofrece una historia sobre la amistad que traspasa las barreras ideológicas impuestas desde hace años.
Samir y Yonatan es una historia llena de recuerdos, preguntas y realidades. En sus páginas el lector podrá descubrir la vida en un territorio ocupado y lo que piensan los niños que están inmersos en una guerra que ellos no pidieron.
Uno de los conflictos más difíciles de comprender a nivel mundial es, quizá, el de medio Oriente. Y es que el territorio en ataques constantes se refiere a la tensión política y los conflictos armados entre el Estado de Israel y sus vecinos árabes, en particular los palestinos.
Su definición, historia y posibles soluciones son materia de debate y los problemas que varían con el tiempo. Hasta hoy, las principales cuestiones son la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania, la eventual formación de un Estado palestino en dichas áreas, el estatus de la parte oriental de Jerusalén, de los Altos del Golán y de las Granjas de Shebaa, el destino de los asentamientos israelíes y de los refugiados palestinos, el reconocimiento de Israel y Palestina y de su derecho a existir y vivir en paz al abrigo de amenazas y actos de fuerza, así como la relación de Israel con Siria y el Líbano. Hace poco más de un mes, Israel rompió los tratados de paz con Egipto y Jordania que garantizaban su convivencia y esto ha provocado la muerte, hasta el pasado lunes, del mil 717 palestinos y 67 israelíes. Del total de víctimas palestinas, mil 176 eran civiles, 377 niños y 196 mujeres. Del lado israelí 64 eran soldados, dos civiles y un extranjero.
