Encontrarlo fue inexplicable. Como hablar sin voz.
Conversar era increíble, soñar despierto creando mundos perfectos.
Ha sido el mayor descubrimiento sin explicación, puede que no la tenga, como una simple gota de agua, una supernova, la partícula del tiempo…
La única palabra que nos distingue como humanidad, pasando el limite mas allá de un ser vivo y creando el único lazo con nuestro entorno.
El sentimiento más grande que un mundo, guardado en algo intangible dentro de nosotros.
El primer contacto en su mirar habría sido como dos polos opuestos atraídos; como un par de ratones yendo hacia un gato, una serpiente o un águila.
Mancharse entre carbón y rocas sin pensar encontrar el diamante mas fino y hermoso, que para muchos no es más que otra roca sin forma.
Pero buscando nunca la encontrarás; lo único que puedes hacer es tirarte al océano y cuando ya no veas agua y sigas flotando, sólo entonces lo habrás encontrado…
Amor sin definición.

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Las fotografías que ilustran el texto pertenecen a la artista Silvia Grav
