
Lo mejor de no mostrar información sobre la persona que comparte nuestra felicidad en las redes sociales, es que si en algún momento esa relación termina, nadie más lo sabrá, sino sólo esa persona, los más allegados a ambos y nosotros mismos.
Según mi experiencia, la discreción nos hace disfrutar de nuestra relación con más intensidad y con menos estrés, ya que no compartimos la alegría pero tampoco el dolor; además: proclamar al público cierta intimidad puede ser muy peligroso.
El amor debe ser un secreto de Estado, protegido de miradas ajenas…
Tarde o temprano esa historia finalizará por el motivo que sea y debemos estar preparados para afrontarlo en nuestro interior, sin interferencias de la sociedad. Llevemos con tranquilidad y en silencio nuestros besos del presente, pues tal vez más adelante, tengamos que derramar nuestras lágrimas sobre ellos…
