Te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante
Letras

Te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante

Avatar of Antonio Hernandez

Por: Antonio Hernandez

2 de agosto, 2017

Letras Te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante
Avatar of Antonio Hernandez

Por: Antonio Hernandez

2 de agosto, 2017


¿Cómo se le hace entender al corazón que se ha enamorado de la persona equivocada? En el siguiente cuento de Antonio Hernández, un hombre se plantea esta pregunta una y otra vez hasta que entiende que el amor no obedece.


Te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante 1


Verla fue romper todos los esquemas, fue entender que la vida es más que un simple tono gris. Por años me pregunté qué es lo que hace que ciertas mujeres sean tan especiales, tan únicas; que dejen un aroma por donde caminan y que ese lugar no sea nunca el mismo. Así fue cuando la vi a ella, tan lejos de mi ideal de mujer. Rompía todas las barreras culturales que mi mente generaba, ¿cómo era posible que me enamorara de ella aún sabiendo que verla con otros ojos era una abominación?, ¿cómo decirle al mundo que mi alma vibraba cuando la veía? Y pensar que hace tan poco ella no “tenía alma”.

 

Contemplar cómo su piel abrazaba la noche y cómo mi corazón se encendía cuando veía cada uno de sus movimientos. El sonido de los tambores era el himno de guerra de esta muchacha y yo un simple espectador más. Entre matorrales veía su alegría, esa alegría que por años me iba a ser negada porque para mi “raza” el amor en colores no existía. En verdad estaba mal, como me lo decía mi madre: el demonio estaba en mí. O fue el amor que arremetió contra mi vida, fue esa sonrisa llena de picardía, llena de magia, que me tocó el alma. Pero mi alma era la de un desgraciado condenado a seguir los pasos de su padre el rey, que más que encantos le ha traído desgracias a la dueña de mi alma.  

 

¡Ay de mí y de mi amargo destino! Por años he tratado de luchar con este demonio llamado amor, liberándome de aquello que está mal visto y que no me deja seguir las buenas costumbres. ¿Pero cómo pretender ser libre cuando es la tradición la que me ata? Es ese amor que todo el mundo castiga el que me hace liberarme, es por ella que me siento vivo, es por ella que levanto canciones en mitad de la plaza pregonando a los cuatro vientos que es el amor que me enloqueció, que es el aroma de su andar el que hace que este príncipe mendigue amor. Como un niño jugando escondidas corría todos los viernes al mismo matorral donde siempre la escuchaba cantar. Su cálida voz entonaba el siguiente verso: “sal a caminar esta noche, sal a caminar conmigo, que aunque sea duro el castigo, tu amor curará mi delirio, y que los niños canten hoy de amor y que las viudas calmen su dolor, porque esta negra hoy se enamoró y el mismo cielo lo aprobó”.


Te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante 2


¿Cuántas veces hubiera cambiado las cátedras aburridas del Arzobispo Roque por contemplar y estudiar los dulces versos de esta dama?, ¿cuánto daría porque en mi sangre fluyera tanta libertad y porque esos versos fueran entonados para mí y que no fuera su dueño por un título ni mucho menos una esclava? La quería entre mis brazos, prisionera de mi amor, un amor que estaba a punto de estallar. Quería que con sólo mirarla ella pudiera entender que yo soy suyo, que la esperaba. Mientras mi gente celebra la independencia, este corazón aún no levanta voz de victoria; porque mientras mi voz grita justicia y libertad, mi alma susurra entre sombras “Azalee, mi dulce Azalee, si mi corazón peleara por tu libertad hace mucho tiempo estaría preso entre tus versos”.

 

Siguen pasando los días y aún me pregunto si mi compromiso con Isabel debe continuar. ¿Cómo es posible que la tradición me robe el amor de mi vida, que tenga que contemplar la existencia con alguien a quien no amo? Sentando frente a una gran multitud se divulga por toda la colonia mi más célebre noticia: me desposaré con Isabel. Aunque todo el pueblo festeje puedo ver en la distancia a Azalee siendo ella, siendo perfecta, siendo única siendo en lo secreto mi más grande amor y mi más grande tortura.

 

¿Será que ella aún se acuerda de mí, será que ella puede mirarme a los ojos y reconocer al niño que jugaba con ella en los sembradíos? ¿Podrá ella reconocer al niño que nunca se interesó en su color de piel y que ahora suspira con solo sentir su aroma? ¿Podrá ella mirarme a los ojos y decir que quiere estar conmigo y soy yo la razón de su versos? Me gustaría regresar al granero en donde mamá Makena nos contaba historias de hombres que lucharon contra sus miedos y del amor que pudo romper las barreras de la muerte, de cómo un niño en contra de su destino se convertiría en rey. Cómo extraño esos momentos en los que mi alma se sentía libre y cuando de manera inocente Azalee y yo éramos reyes de nuestro castillo y yo le prometí nunca dejarla ir.


Te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante 3


Pero alguien dígame cómo no enamorarse de ella, si sus manos son frágiles y delicadas como si nunca hubiera recibido castigo, son tan finas que hasta la misma reina sentiría celos de ella. Su rostro alegre, lleno de vida, siempre dispuesto a robar miradas distraídas y a comprometer corazones —el mío fue el más comprometido—; su sonrisa desafiante, irónica y romántica, sólo pocos merecen tenerla. Y fue esa sonrisa la que hizo que mi alma paciente y callada gritara desde lo más profundo: “te amo, Azalee”. Te amo como la suave brisa del viento que acaricia cada hoja de los árboles; te amo como se besan el día y la noche para encontrarse y ser eternos por un instante; te amo tanto que dejaría mi sangre azul a un lado y me llenaría del negro de tu piel, porque prefiero respirar tu aroma a libertad que vivir condenado a tenerte lejos de mí.

 

Quiero que sigas siendo dueña de mis versos, de mis cantos, de mi música, porque todo me recuerda a ti. Podría perderme en altamar y ser preso de mis enemigos, pero nunca podrán llevarse el rastro de tus recuerdos, aquellos recuerdos que me llevan por un mundo en el que todo es bello, donde nada es distante, donde el color sólo es un adorno del amor más puro. Quiero verte más seguido, quiero condenar mi alma a las llamas de tu amor, quiero navegar en tus sueños porque sólo en ellos recordarás quién soy. No soy el príncipe, ni el heredero de la corona; soy un peregrino que busca refugiarse en tu amor. Quiero vivir tu vida y suplico por habitar tu libertad. ¿Cuántas lágrimas has derramado por tu gente? ¿Pero con cuántas sonrisas los levantas? Ellos no necesitan una canción de guerra, sólo necesitan de ti, la princesa de sus bailes, la intérprete de sus penas, la guerrera de sus alegrías.


**


La Literatura y la Poesía pueden ser las más bellas manifestaciones de amor y erotismo. Si quieres leer poemas de amor llenos de sensualidad, te recomendamos esta selección de los mejores poemas eróticos de poetas de todo el mundo.



Referencias: