Qué bonito besar
con tiempo, a lo loco, y con el alma entregada.
Beso tu boca
y cada encuentro es un maravilloso descubrimiento de ti.
Te beso y no existe tiempo, ni dolor.
Entrega y abrigo armonizan con tal encanto
que me atreviera a decir que la perfección misma
se aloja ahí… en nuestras bocas unidas.

Qué bonito besar con la certeza puesta
sin medida y con el corazón dispuesto.
Beso tu boca con devoción,
con el gusto de quien ha recorrido un pesado sendero
para llegar ahí,
a tu boca fina y exquisita.
Te beso y mi ser gozoso se derrite.
Te beso y no quiero detenerme.
Te beso y el aire se me escapa.
Liviana mi lengua tantea tu boca,
la descubre, la recorre.
Indiscreta mi lengua no cesa,
indaga tus rincones
y juguetea en el encuentro con la tuya.

Qué bonito besar y que te besen
con el impulso multiplicado
con la esencia alerta
en la más sublime alianza,
te beso.
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Sí, perseguirte hasta el final del universo para darte los besos más ricos…
