El diccionario define la palabra “parásito” como un organismo que se alimenta de las sustancias que elabora un ser vivo de distinta especie, viviendo en su interior o sobre su superficie, con lo que suele causarle algún daño o enfermedad. Pero también tiene una segunda definición que lo puntualiza como un adjetivo que se refiere a una forma de vida.
A veces una persona puede depender totalmente de alguien. Se alimenta de lo que el otro le da, vive, como dicta la definición, sobre la superficie de la pareja o a su sombra, siempre esperando los más mínimos movimientos para absorber todo lo que sea posible y entonces volverse parte de él lentamente. Puede sonar enfermizo, pero muchos hemos pasado por momentos así, en los que solamente necesitamos de esa otra persona para sobrevivir, o sentir que lo hacemos. El amor propio se ve mermado por la dependencia de estar con alguien que quizá no nos requiere de la misma manera; pero tenemos la necesidad de ser queridos, así como de creer en algo o alguien que nos reconforte cada vez que necesitemos sentirnos mejor. No obstante, el amor no debería basarse en una relación cuya solidez y estabilidad dependan casi enteramente de la felicidad y la entereza de una persona de la cual penda la vida emocional de alguien más.

En las artes encontramos muchos ejemplos de cómo la coodependencia puede convertir en parásito a alguien necesitando al otro para seguir en el camino y no decaer. La literatura es el más grande ejemplo de que la vida de un ser humano puede ser tan triste que dependa únicamente de alguien más.
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“Madame Bovary” (1856)
Gustave Flaubert
Inconforme con su vida diaria, Emma, casada con el señor Bovary, encuentra la felicidad en otra persona de la que no quiere desprenderse ni por un momento. Entre la vida escasa de amor y la necesidad de nuevas y gratas experiencias, Madame Bovary se mueve entre una dependencia con su marido, cuya vida le soluciona fácilmente, o a su amante, quien la tiene aún mejor posicionada.

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“Grandes Esperanzas” (1861)
Charles Dickens
Pip, un niño desamparado ha cambiado de aires para convertirse en un joven que entretenga a la
Señorita Havisham. En su casa conoce a Estella, una joven altiva que lo trata mal y desprecia su amor. Sin embargo, Pip tiene una enamorada a la cual no corresponde por estar a expensas de cada movimiento de Estella. Toda una vida siendo la pequeña ave que se alimenta de las migajas que le da la mujer deben valer de algo y el final es claro al respecto.

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“Mil Soles Espléndidos” (2007)
Khaled Hosseini
Las vidas de dos mujeres un tanto diferentes se entrelazan cuando un misil termina con la familia de una de ellas, mientras que la otra le da asilo en su hogar por un tiempo. Ambas han vivido bajo la sombra de sus familias, una, bajo la necesidad que tienen sus padres de que ella se case con un hombre de valía cuya protección le asegure una vida feliz; la otra, bajo la “protección” de un hombre mucho mayor que ella que la trataba más como a una empleada doméstica que como su esposa. Ambas viviendo bajo la consciencia de alguien más, recibiendo los golpes y advertencias de los otros, pero nunca los propios.

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“Lady Susan” (1794)
Jane Austen
Un relato a través de cartas creadas por y para los protagonistas es la manera de llevar la historia en este libro que nos enseña la desesperación de una mujer de entre 30 y 40 años que busca incansablemente un nuevo esposo luego de quedar viuda. Al mismo tiempo busca casar a su hija de 16 años mientras vive bajo la presión social y propia, producto de la vanidad y la avaricia.

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“Fortunas y adversidades de la famosa Moll Flanders” (1722)
Daniel Defoe
En el afán de tener dinero y posición social, Moll se enrolla con cuanto hombre puede, siempre y cuando tengan un lugar acomodado en la sociedad. Sin embargo, por algún extraño motivo, todos la dejan y ella termina sumiéndose nuevamente en la miseria que la lleva a decaerse y encontrar, cada vez, hombres más desinteresados, ya que para ellos Moll es sólo un juguete.

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“Cumbres Borrascosas” (1847)
Emily Brontë
En esta novela el sexo débil se refiere a los hombres que viven bajo la sombra de las mujeres. Sin embargo, la relación entre
Catalina y
Heathcliff se ve primero “dominada” por él. Catalina vive bajo su espera, con él como prioridad hasta que por conveniencia familiar, decide casarse con otro hombre dejando a Heathcliff desolado. Éste se va y al volver cobra venganza por todo lo que sufrió. Esta obra puede ser complicada, ya que aunque él podría parecer enojado y su odio recae en ella como víctima sumisa de sus desiciones, en realidad él es el parásito en la relación debido a que vive pensando cómo la puede o no dañar.

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“Otelo” (1604)
William Shakespeare
Los expertos aseguran que en esta obra los personajes no están tan bien construidos como podría pensarse. La psicología de cada uno está un poco distante de lo que manifiestan, por lo tanto, el desarrollo de cada uno suele caerse a la mitad de su desenvolvimiento. Aún así, el tema principal, los celos, hace del relato una historia construida estratégicamente, que llega un punto en el que todos son parásitos: todos toman un poco de los otros par poder mantenerse dentro del juego.

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“El Túnel” (1948)
Ernesto Sabato
La obsesión de un pintor con una mujer y la dependencia de lo que le ocurra a ella son tan grandes que lo orillan a asesinarla con el único fin de tenerla para la eternidad. Siente un amor tan grande por ella como cualquier fanático religiosos por su Dios que busca llevarla a un terreno metafísico, como en el que se encuentran las deidades. Todo comienza cuando entablan una relación mucho más profunda donde él la cela hasta por los mínimos detalles debido a su soledad, tristeza y desolación. Él dependía completamente de ella y sus acciones.

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“La Tregua” (1959)
Mario Benedetti
Un hombre mayor, viudo y cuya vida se ve trastornada por la áspera relación que mantiene con sus hijos ya adultos, encuentra de nuevo el amor en una mujer con la que comienza a obsesionarse al grado de depender cien por ciento de sus decisiones… hasta que se ve interrumpida por un suceso inesperado. Entonces, el hombre tiene que luchar en contra de la soledad, el deseo y el paso del tiempo, atado a lo que la nueva mujer le dejó.

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“Ensayo sobre la ceguera” (1995)
José Saramago
Codependientes de lo que indica la mujer médico, un grupo de ciegos la sigue fielmente luego de una epidemia de ceguera. Desenmascara a una sociedad perdida y cansada de la cual dependemos convirtiéndonos en lo que ella va moldeando. Así, vemos que no sólo en relaciones amorosas se da un fenómeno que te vuelve parásito, sino también en la relación sujeto-sociedad.

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Depender totalmente de las necesidades, desiciones y deseos de alguien más puede ser contraproducente para uno mismo. Hay que nivelar el poder en la relación, darle el mismo peso a la balanza y dejar la codependencia de lado. Eso sólo enferma la relación y puede causar conflictos irreparables. Lo mejor es darse su lugar y su espacio. Esas lecciones nos deja la literatura.
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