La vida nos sorprende con eventos que, a veces parecen robarnos más que el aliento. Quetzal Noah nos recuerda en este poema que siempre hay que ir por más.

No hay que temer a la muerte
todos los días morimos lentamente
ayer fui a un bar
y ninguna chica quiso bailar conmigo
eso es veneno para mi autoestima,
un amigo quería ser escritor
pero trabaja como oficinista
porque es un cobarde
y no cree en su juventud
su caos, su locura, se tiene miedo
él está muriendo
sin embargo
no hay que temer a la muerte
una chica se acostó con un idiota
y su periodo no ha llegado
fue a la farmacia
por una prueba de embarazo
y el resultado fue positivo
ahora ella siente
cierta agonía
sabe que una parte de su libertad
ha muerto
pero algo ha de renacer
porque morimos y nacemos
a cada segundo
a cada instante
entre bombas y gritos
en balas y cerveza
en sustancias y atardeceres
gobiernos sin memoria
partidos de fútbol
canciones de preparatoria
poemas de los amantes
besos en las borracheras
en mensajes sin respuesta
en llamadas perdidas
en la dignidad adormecida
en el desayuno
después de la fiesta
no hay que temer a la muerte
todos los días morimos lentamente
un día simplemente
todo volverá a comenzar
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Las fotografías que acompañan este poema pertenecen a Ekaterina Belinskaya, puedes conocer mas sobre su trabajo aquí.
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