Qué hacemos cuando alguien deja nuestra alma hecha pedazos y comienza una nueva historia como si la vivida juntos no hubiera sido importante. Qué se dice cuando el corazón quedó hueco por el dolor. Ante el desamor sólo quedan las letras y el desenlace de esa tormentosa historia concluye, sólo, con el punto final.

Templanza en el paraíso
Si algún día te llegan a besar el alma, no olvides, pequeño rufián, que el cielo crujirá con desmedida, que escucharás los truenos de la tormenta más fuerte que está por venir, esa misma que late dentro de tu pecho.
Tal vez un día las naranjas podrán convertirse en mandarinas. Aquí seguiremos esperando en silencio, seguimos viviendo para dejar recuerdos; tal vez no como deseas sino como necesitan recordarte.
Porque la vida no se queda inmóvil aparentemente como en los años bíblicos, porque aprendes a no mirar atrás como la mujer de Lot; tal vez porque el silencio de sus años y la torpeza de tu vanidad se topan en una avenida principal cuando llueve a cántaros.
Un día, pequeño rufián, tu venganza será que no le recuerdes, que no sabrá exactamente dónde buscarte y tal vez, ni se encuentren.
Lo cierto es que no necesitarán buscarse porque aún sin decirse nada siempre lo sabrán todo.
Entonces te buscaré y tendré que decirte que tu venganza ha sido un desastre, pero tus maletas están llenas y puedes ir en paz.
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Las fotografías que acompañan este texto pertenecen a Albi de Abreu y en portada: Maud Chalard.
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La poesía expone de manera literaria aquello que se genera desde los sentimientos. El poeta es un experto en el lenguaje que plasma con palabras cuestiones tan abstractas como la pasión, el honor o el amor.
