Desde que tenemos memoria, siempre hemos visto por la calle a hombres vistiendo todo tipo de texturas y materiales en sus pantalones; muchos de ellos lucen bien, aunque hay algunos que desearíamos nunca haber dirigido nuestras miradas hacia ellos. De repente pareciera que los propietarios de dichos accidentes textiles se quedaron estancados hace unos 2600 años, cuando el Imperio romano consideraba que esta prenda era reservada sólo para los bárbaros celtas debido a la poca elegancia que sugerían los cuadros y las rayas con las que adornaban sus pantalones.

No fue sino hasta el año 400 que el imperio permitió el uso de estas piezas, no sin antes impregnarlos de la elegancia que necesitaban para formar parte de la vestimenta romana habitual. Ahora es necesario que nos preguntemos si hemos sido capaces de continuar con ese arte que los romanos implementaron para llevar un pantalón o, como los celtas, estamos usando cualquier prenda que nos permita cubrir nuestros cuerpos.
Aunque parezca lo más sencillo del mundo, elegir un pantalón trae consigo algunas especificaciones que deben cumplirse para no caer en un error de vestimenta, aquí te mostramos algunas:
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Revisa el tipo de tela

Cada textura tiene un uso en específico, sobre todo cuando se trata de pantalones. Al ser una de las prendas que se someten a más movimiento e incluso ciertos estiramientos, el material con el que están hechos debe ser resistente; el precio puede ser el primer indicador de la calidad de la mezclilla con la que están hechos los jeans, a menor costo, la posibilidad de que la pieza se deforme es mayor.
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Pruébalos adecuadamente

La forma en la que los usarás diariamente, hasta cierto punto, no tiene importancia; no obstante, cuando estés en la tienda debes probártelos adecuadamente. Ya sean pantalones a la cadera o cintura, úsalos correctamente para saber que estás comprando la prenda exacta para ti.
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Considera las prendas con las que piensas combinar

Muchas personas caen en el error de pensar que los jeans combinan con absolutamente todo, lo cierto es que detrás de este mito se esconden penosos accidentes que sólo arruinan un buen outfit. Por ejemplo, si vas a usar skinny jeans con un saco, asegúrate de que éste tenga un corte adecuado, de otra forma lo único que lograrás será una apariencia desproporcionada.
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Pon especial atención a las costuras

Algunos jeans tienen tan mala calidad que ni siquiera están bien cosidos. En ocasiones el hilo es tan débil que al primer movimiento violento se abren o, por el contrario, el zurcido es tan tosco que termina por deformar el corte de los pantalones. Lo mejor es revisar si las costuras exteriores son planas, de ser así, el pantalón no tiene ningún problema… al menos en ese aspecto.
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Busca la longitud perfecta para ti

Dependiendo de la complexión de tus piernas, tanto a lo ancho como a lo largo, es necesario que revises el corte perfecto para ti. A algunas personas les queda perfecto llevar skinny, no obstante, cuando las piernas de alguien son demasiado anchas el resultado de usar este estilo de jeans es el de tener un montón de carne metida en un empaque demasiado pequeño.
Por otro lado, si tus piernas son cortas, no dudes en hacer un dobladillo que amolde la pieza al tamaño de tu cuerpo, el exceso nunca será bien visto, ni siquiera cuando se trate de una ocasión poco formal.
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Tal y como pasa con la figura femenina, la del hombre necesita de prendas específicas para que no se convierta en una masa cuadrada o deforme enfundada en una tela azul. Es por ello que el cuidado en los pantalones es de suma importancia pues es de las pocas prendas con diferentes opciones para lucir la figura del hombre.
