Marina Abramović entró despacio, silente, a una de las salas de exhibición en el Museum of Modern Art en New York. Era 2010 y la atmósfera artística de la época no estaba preparada para lo que desencadenaría este hecho; aunque el mundo en ninguna de sus esferas jamás lo está del todo. Pero en ese momento, menos. En una suerte de retrospectiva, Abramović narró su vida mediante silencio y fue explicada en un esfuerzo curatorial o de archivo a cargo de Klaus Biesenbach –Curador en jefe del MoMA–, nada extraordinario; sin embargo, “The Artist is Present”, como fue llamada la exposición, se trasladó de lo biográfico a lo confesionario y compartido entre los visitantes, mutó fácilmente de lo expectativo a lo vivencial y se enramó con el público de una manera que ya extrañábamos en el arte contemporáneo. La relación que se nos abrió a partir de ese momento con el performance actual fue un impacto de múltiples y eufónicas resonancias; ya sea por el impecable marketing que se le brindó al evento o porque resultaba urgente, de nueva cuenta, que un artista confrontara a los asistentes con el tiempo, el espacio y su mera estadía en el sitio de muestra.

Dentro de todo el ajetreo, en medio de ese simple escenario que veíamos con asombro gracias a las entonces arcaicas redes sociales, la fuerza de los encuentros que sostuvo Abramović con los asistentes al show –sin mencionar el retorno de Ulay Perdonen a la visibilidad que procura el concepto Marina– también se debió a un atino que está por demás infravalorado: las túnicas roja, azul y blanca que usó la performer durante esos 3 meses de actividad en el museo. Éstas fueron resultado de una colaboración con la diseñadora Stina Gunnarsson y un ejercicio de representaciones que a través del minimalismo en los textiles otorgaran mayor peso a la energía intelectual, emocional y de otredad que requería desatar la acción.

Justo en ese intersticio entre arte y moda, la dupla Abramović-Gunnarsson modificó no sólo las potenciaciones del accionismo contemporáneo, sino de la vestimenta que, si bien ya se identificaba como un dador de sentido, una vez más lo notábamos cual elemento crucial para toda performática dentro y fuera del circuito artístico. Es decir, una creación extensiva del ser humano que seduce y transforma a todas nuestras apariciones no en estricto interés decorativo, mas, efectivamente, con dirección a lo simbólico y creativo, en toda la extensión de esta última palabra.

Así es, de hecho, como se configuran en los couturiers contemporáneos y sus obras en general; en una mixtura de definiciones, juegos de enfoque, abarrotamientos de discurso –o canalizaciones de éste–, cesiones de experiencia, rupturas de tradición, pero nada relacionado con el escueto provecho de maximizar la belleza. A continuación, 22 diseñadores que sólo los verdaderos amantes del fashion conocen y que hoy, el resto, deberíamos voltear a ver con intenciones de extender el arte sobre todo lo que conocemos.
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Margiela
Reflexión + Antimarketing + Deconstrucción total

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Rick Owens
Defensa + Trompe l’oeil + Temor

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Thakoon
Amenaza + Futuro + Sutileza

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Helmut Lang
Sobriedad + Liquidez + Eternidad

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Johnny Coca
Frialdad + Sofisticación + Sombras

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Peter Dundas
Textura + Etiqueta + Estimulación

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Raf Simons
Seducción + Placer + Frialdad

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Yakampot
Soltura + Identidad + Fuerza

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Anuar Layón
Desafío + Simplicidad + Féroce

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Patricio Campillo
Urban + Introspección + Poder

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Vanessa Guckel
Viveza + Fusión + Solidez

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Wanda Nylon
Hilaridad + Gloss + Juventud-sin-fin

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Christian Wijnants
Exceso + Alegría + Soif

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Junko Shimada
Extremismo + Pulcritud + Estudio

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Francesca Liberatore
Simetrías + Vibración + Orientalismo

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Josep Font
Impecabilidad + Volumen + Singularidad

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Joseph Altuzarra
Revisionismo + Ardor + Reto

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Anthony Vaccarello
Eterno retorno + Lobreguez + Teatralidad

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John Targon & Scott Studenberg
Diversión + Sueño + Iridiscencia

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Sin más, explorando lo que estos diseñadores significan para el presente que nos atraviesa y la moda que legaremos al mundo que queda, podemos dar por inconclusa esta lista, ya que debemos confiar –u ocuparnos– de que imprevistos en la estética contemporánea sigan apareciendo para no morir de aburrimiento ni continuar pensando que la ropa es sólo ropa. En dicho camino te pueden interesar estas Palabras que cualquier amante de la moda debe saber qué significan y 9 museos que entonces requieres visitar.
