
Rosalie Duthé, amiga de María Antonieta, fue una famosa cortesana francesa, amiga de reyes franceses y la nobleza europea, algo así como una socialicé del Siglo XVIII, quien fue conocida como “la primera rubia tonta registrada oficialmente”, luego de que su vida entre fiestas y amoríos para pasar el rato fuera ridiculizada en la obra de un acto “Les Curiosités de la Foire” de 1775 con la que París se divirtió y a la vez comenzó un estereotipo que prevaleció por muchos años.

El cabello rubio no es un aspecto que haya surgido de la noche a la mañana, de hecho se dice que tiene por lo menos 11 mil años de existir y fue una mutación genética que se dio en el norte de Europa, justo donde el hecho de que el sol aparezca es un milagro, se dice que el cabello claro permite que gotee más vitamina D a través del cuero cabelludo, a comparación de otras tonalidades de cabello, siempre y cuando sea natural.
Hablar sobre el cabello rubio en estos días, parece un aspecto difícil si nos remontamos a los hechos sobre racismo que comenzaron hace ya varios años y siguen dejando estragos, el punto de este artículo es analizar el impacto que este color en el pelo puede significar para una persona y para la sociedad, pues su importancia se puede remitir de lo macro a lo micho o viceversa, el cual con el pasar de los años ha evolucionado e impactado desde el aspecto social hasta el político.
Lo raro y diferente suele ser deseable, así fueron los comienzos del pelo rubio, algo que la gente veía y quería, era como una cosa intangible que brillaba pero muy pocos tenían, un aspecto que más allá de lo deseoso y hasta sensual, se convirtió en un estereotipo.
Mujeres rubias sinónimo de mujeres buenas
No es ningún misterio que en algún momento se concibió a la gente blanca (con cabello rubio, piel clara y nariz afilada) como poderosa, rica e inteligente, ideales de belleza estadounidenses que fueron reflejados una y mil veces en la pantalla grande, principalmente.
En los años 50, la actriz rubia Doris Day dijo una vez que su única ambición había sido “ser ama de casa en un buen matrimonio”. Y es que ser rubia llegó a ser sinónimo de ser una “buena mujer”, pura, recatada, noble y siempre a la disposición de su marido.

De hecho, al mismo Alfred Hitchcock le gustaba tener rubias en sus películas porque decía que eran las mejores víctimas: “El color era nieve virgen que muestra las huellas sangrientas”. Grace Kelly, Ingrid Bergman, Kim Novak, entre otros nombres rubios, sutiles y dulces, fueron sus musas, prueba de ello.

Un Hollywood lleno de rubias, trataba de reflejar una esfera social de lo que “estaba bien” en el mundo, un claro ejemplo lo podemos ver en la serie de Netflix “Hollywood”, un contexto racista, machista y homófobo que deducía lo bueno y lo malo a través de estereotipos según ciertos intereses, en los que claramente ser negra no te llevaría a ninguna parte, más que a aparecer en una película como ama de llaves ridiculizada.
Eterna juventud
Por otro lado, el rubio siempre ha sido el color favorito de la ultra derecha, eso no es un mito, y más allá de eso, también era consolidado como un signo de limpieza y juventud, por lo tanto tener una cabellera de “ricitos de oro” era un objetivo de deseo envidiable por el que incluso Marilyn Monroe se negó a permitir la entrada de otras rubias en sus sets.

Más allá de la dulzura y sutileza de la esposa ejemplar rubia, el pelo claro era halagador porque, como lo explica The Cut: “Ser rubio en la edad adulta es raro; ser rubia de niña no lo es, y a medida que las mujeres crecen, siempre buscamos cualidades que nos conecten con nuestra juventud”, ese era el caso del pelo rubio. Pues también, “una cabeza rubia llama la atención”, suscribió Jena Pincott en su libro titulado “¿Los caballeros realmente prefieren rubias?”.
¿Las rubias se divierten más?
Teniendo en mente cómo fue concebido tener el pelo rubio en un principio siendo una fusión entre la dulzura y la juventud, algo tenía que suceder y fue así que los estándares de alguna manera se fueron modificando con el pasar de los años.
Muy poca es la población que posee cabellera rubia natural, por lo que el mundo se dio cuenta que llegar a ello no podía ser tan difícil, ¿bastaba con un tinte y tratamiento para poder adquirir el poder de ser rubia? Los estándares cambiaron en un mundo en movimiento y la llegada de la televisión.
Uno de los principales en imponer el cambio radical, posiblemente fue la cadena Fox cuando después de analizar el impacto que tenían las rubias, trató de ya no proyectar una sensación de bienestar o calma, ahora, tenía que se lo contrario: infundir pánico y miedo, ahora, el cabello rubio tendría que ser sinónimo de ello.
Para ejemplificarlo, basta con recordar rostros no tan lejanos en villanas rubias de la televisión y cine: Meredith Blake (Juego de Gemelas), Georgina George (Chicas Pesadas) e incluso a la mismísima Cersei Lannister (Game Of Thrones), las rubias dejaron de ser frágiles para convertirse en las mujeres fuertes, poderosas y malas.

Al tanto, también basta recordar a mujeres que decidieron dejar su cabello natural para fungir como rubias y tener el poder en sus ramas, entre ellas el más claro ejemplo podría ser Lady Gaga, en algún momento Miley Cyrus y claramente la dinastía Kardashian.
La transición fue lenta pero sigue siendo notoria incluso en la actualidad y es que la nueva rubia no poseía un tono sumamente claro, era más bien menos rubia, pero más sexy, más segura: matriarca, fuerte y audaz, siempre al frente, no solo en el caso de la Capitana Marvel o Daenerys Targaryen.

La política rubia
¿Qué tiene que ver lo anterior con la política? Tal como sucede en la industria de la música, el cine o la moda, la política se ve directamente infringida en el papel que desarrollan las rubias al mando, un estudio encontró que las mujeres políticas con cabello rubio tienden a mejorar y ser inspiración. Quizá en los demás sectores, eso de que “las rubias mandan” ha quedado en segundo termino, sin embargo en la política, más aún en un país como Estados Unidos, parece ser un factor importante.
Más allá de Ivanka Trump, un gran ejemplo es el de Hillary Clinton, quien en su juventud poseía una cabellera marrón que con el tiempo se fue modificando hasta el punto de llegar a su candidatura por la presidencia del país del Norte en un tono rubio, ¿será que era la estrategia para llegar a la silla presidencial fue a través de un truco de la mujer perfecta rubia?
Después de perder las elecciones fue vista dejando ver algunas de sus canas, disfrutando de la naturalidad de su pelo, un acto que en estos días se aprecia y fue sumamente notorio.

Por años, el cabello rubio ha sido un tema muy importante para la sociedad, en algún momento las mujeres fueron concebidas como buenas y frágiles al llevarlo así, lo cual se modificó hasta el punto de ser reconocidas como las mujeres fuertes, poderosas que se cansaron de ser buenas. Una transición que incluso ha sido denotada tanto en la televisión como en la pantalla grande, dejando personajes significativos que solo son una pequeña prueba de las mujeres reales, las mujeres con cabellera rubia.
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