Todos llevamos un psicópata dentro
En 1991 se estrenó, bajo la acertada dirección de Jonathan Demme, The Silence of the Lambs, película que marcaría un antes y un después en la historia del cine. Un ágil psicópata con habilidades inusuales permanece encerrado en una celda en la que debe ser puesto bajo la vigilancia de los guardias cada que le dan comer, cuando le llevan lectura para su disfrute o cuando le van a revisar antes de dormir. De hecho, el criminal cumple su sentencia separado de otros reos; evidenciando su peligrosidad. El miedo que produce su imagen es tal que los policías se mantienen alejados de él en medida de lo posible.
A 26 años de su estreno, una de las escenas más recordadas y pertubadoras sigue siendo aquella en la que el macabro protagonista, Hannibal Lecter, asesina con facilidad a los guardias.
Sí, es una escena violenta, sangrienta y cruda, pero es la música aquello que la hace tan especial, ya que Lecter se encuentra escuchando una pieza de Johann Sebastian Bach. Con un rostro nada expresivo, Hannibal se dispone a asesinar a los dos policías, quedando libre al ritmo de una de las más hermosas piezas del compositor alemán.
Una escena así nos lleva a pensar en que es probable que los psicópatas tengan cierta afición por la música clásica y ese empoderamiento que otorga involuntariamente. La fuerza que emana y que desprende cada una de las canciones que son interpretadas por orquestas de manera majestuosa, sólo puede remitirnos a una fuerza anormal que evoca a la muerte y que despierta en el personaje y en nosotros mismos un sentimiento de amor a la violencia y a la locura. Esto, claramente, visto desde una perspectiva bastante retorcida, pero no por ello menos poética.

No obstante, en la vida real, la música clásica ni siquiera figura en los gustos de un psicópata, pues en vez de que sugerir un género musical en específico, se inclina por ciertas canciones, según expone un estudio publicado en el periódico The Guardian; que en el afán de despejar las dudas, decidió hacer una prueba de personalidad a 200 voluntarios. Para éste, la música pareciera ser ajena a los problemas mentales; pero el resultado de la encuesta dice que en realidad sí hay una cercanía muy específica, la cual fue definida por una ecléctico playlist de 260 canciones en la que se encontraba música clásica, rock, pop, rap, etc.
En colaboración con la Universidad de Nueva York, el periódico publicó los resultados de la primera de una serie de pruebas que aún se encuentran en proceso, que aclara que los psicópatas no se sienten atraídos a un género musical en concreto, sino a canciones específicas, ya sea por su contenido lírico o la forma en que son interpretadas. El análisis se realizó a participantes jóvenes de no más de 30 años que ordenaban las canciones según sus preferencias personales. Enseguida procedieron a realizarles pruebas psicológicas y psicométricas para medir el grado de psicopatía y algunos rasgos característicos de las personas que sufren de dicho problema, es decir, la falta de empatía o el nivel de TOC que mantienen.

Sorpresivamente, las personas cuyos rasgos resultaron ser más cercanos al comportamiento de un psicópata, eligieron música similar, incluso, llegaron a posicionar las mismas canciones en los primeros dos lugares: “No Diggity” de Backstreet, catalogada como R&B y “Lose Yourself” de Eminem, perteneciente al rap. Ambos temas son un éxito dentro de sus géneros y resaltan las características rítmicas de los mismos. Mientras que las menos gustadas o recurrentes son “My Sharona” de The Knack y “Titanium” de Sia. Lo que deja directamente fuera al pop. Con estos resultados se podría especular que son los géneros urbanos los que eligen los psicópatas para relajarse y pasar un buen rato evitando por completo géneros como pop, rock o la música clásica.
Uno de los impulsores de dicho estudio, Pascal Wallisch, aseguró que el punto central de la investigación es encontrar a un psycho con sólo indagar en sus gustos musicales y mantenerse alerta y al pendiente de todo aquel que a través de una pregunta alerte de un posible padecimiento que quizá no sepa que tiene. Por ello, las pruebas siguen abiertas y se busca mejorarlas para ser mucho más específicos y en un futuro, quizá con sólo mencionar su canción favorita o el género de su preferencia, se puedan evitar tragedias como la de la Familia Manson o los suicidios colectivos en nombre de alguna banda.
¿Cuál es tu canción favorita?
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