Conjuros de magia negra fue lo que Lana del Rey intentó para que Donald Trump no llegara a la presidencia. Con la ferviente idea de que los pensamientos pueden convertirse en palabras, las palabras en acciones y las acciones en cargas físicas de poderosa energía, la cantante trató de detener el mandato de uno de los hombres más odiados del mundo a través de hechizos de ocultismo.

Esa ambivalencia entre el bien y el mal, entre la luz y la oscuridad, la dicha y la tragedia, es la que ha caracterizado a Lana del Rey desde su aparición en los escenarios. La amas o la odias; con la reina de las coronas de flores no es posible ser neutral. La dualidad de su voz depresiva y a la vez feroz, o la combinación de su mirada perdida y sus labios eróticos, son parte del hipnótico efecto con el que la compositora estadounidense se ha colado, poco a poco, en numerosos y grandes festivales de música.

Además de numerosos éxitos comerciales y musicales, lo que Lana logró conquistar fue el corazón de miles de seguidores que ven en ella mucho más que uñas triangulares, vestidos vaporosos y un rostro perfecto. Las canciones de Elizabeth Woolridge, nombre real de la artista “indie”, han conectado con los recuerdos más dolorosos de sus escuchas. Violencia, mentiras, soledad, derroche y –al mismo tiempo– mucho amor en forma de coros nostálgicos y fatalistas, son parte de las letras que Del Rey interpreta para acompañar el duelo de quienes han hecho de cada uno de sus álbumes una especie de Biblia.

¿Qué hay detrás de cada uno de estos? Además de un proceso creativo para crear cada letra, melodía y arreglo, existe una historia traspapelada en las cuatro portadas de sus proyectos discográficos: Born to Die, Ultraviolence, Honeymoon, y Lust for Life. Títulos de sus cuatro discos desde el 2010 hasta el 2017.

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Lust for Life (2017)
En todos sus álbumes, al igual que cualquier relación amorosa o la misma vida, evolucionaron junto con Lana y su recorrido por la escena artística. Lo que pocos saben es que existe una conexión real, pero casi imperceptible entre cada uno de estos, a través de las fotografías y los artes que protagonizan cada portada.
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Born To Die (2011)
Si tuviéramos que titular la historia contada a través de las portadas de estos álbumes podría ser algo como “De tiempos tristes a otros más felices…”, pues la expresión de Lana parece ir mejorando, por decirlo de alguna manera, en cada uno de los frentes de sus LPs. Su rostro va de la negación, pasando por la tristeza y la resignación, hasta llegar a la alegría; pareciera que estas cuatro fotografías nos cuentan el principio y el desenlace del duelo tras una ruptura amorosa.
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‘Honeymoon’ (2015)
Por otro lado, los coches que aparecen en estas imágenes también cuentan una parte importante de la historia, no sólo a nivel musical sino personal. «Es todo cierto. Esa camioneta, en la portada de Lust for Life, es la misma marca y modelo que la de Born To Die. El Mercedes [en la portada de Ultraviolence] es mío. Estar de gira o tener un destino era una gran parte de las canciones». Declaró Lana para una entrevista con NME.

La misma cantante confirmó que detrás de estas portadas existe un vínculo contado a través de una narrativa visual, misma que representa el crecimiento de ella ha logrado como artista y el de sus canciones. Esta secuencia de cuatro momentos habla del proceso que surgió de la desesperanza hasta transformarse en plenitud. En la portada del último álbum de Lana, con una sonrisa de dientes blancos y pómulos brillantes, se confirma ese cambio por el que atravesaron las letras, notas, los videos y las historias que conforman cada uno de sus discos.

Tragedia y felicidad es la nueva relación con la que la cantante se enfrentará a una nueva etapa en su carrera musical. Hoy, haber nacido para morir es sólo un recuerdo en forma de paraísos oscuros, amantes rotos y jeans de color azul; la autodestrucción no desapreció, pero sí se contuvo en cada una de sus letras. Vagar sin rumbo ya no es parte de un plan y las sombras del desamor ya no lucen igual de hermosas desde donde Lana baila ahora. Amor, dinero añejo y lunas de miel parecen ser lo más cercano a esta nueva realidad; no obstante, la lujuria de la música y la codicia por la vida son el nuevo motor de Lana del Rey.
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Ultraviolence (2014)
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Como ya mencionamos, Lana del Rey sólo puede ser amada u odiada. Muchos creen que aunque ella se proclame feminista, la cantante realmente no sabe de qué se trata este movimiento. No obstante, hay otros como James Franco que admiran de sobremanera el trabajo de Lana. De hecho, el actor publicó un libro sobre ella, en el que expresa cómo su hechizante voz le recuerda a la magia de Los Ángeles y otros maravillosos paisajes.
