Con una imaginación privilegiada, Ricardo Cavolo es capaz de generar una historia de cualquier situación, por lo que su trabajo se convierte en un verdadero placer. Cuando tiene que ver con música, su trabajo necesita, según sus palabras, “ver qué mundo se genera con esa música en concreto” para que, lo que él haga, respire en consonancia con ello. “La ilustración relacionada con la música tiene que conjugar muy bien para que entre directo, todo junto, como un pack”.
El artista criado entre gitanos, se ha caracterizado por pintar fuego y ojos mayoritariamente, e inspirado en la vida cotidiana y en el tatuaje, dibuja las historias que no sabe escribir. Ricardo usa la música para contar cosas propias como “diario personal ilustrado”, un diario que tiene mucho de folk, de rap, de blues.

Su estilo lo ha llevado a triunfar en todo el mundo y en su libro 100 artistas sin los que no podría vivir, hace un repaso por el soundtrack de su vida, desde Bach a Radiohead, Amy Winehouse, Nirvana o Draft Punk. Así, el ilustrador usa la música como vehículo para contar con imágenes cosas sobre sí sismo.
Así como Ricardo Cavolo dibuja hombres tatuados, hombres de rostros enrojecidos y ojos de fuego, sus pinceladas desbordan energía y cierto halo de aire pop que ya es inconfundible. A lo largo de su carrera, Johnny Cash ha sido el protagonista de la banda sonora de su vida junto con Neutral Milk Hotel.

¿Qué fue primero, el arte o la música? Eso es algo que quizá nunca sabremos, pero basta entrar en uno de estos mundos para automáticamente entrar en el otro, pero entrar en el mundo de Cavolo es sumergirse en un sin fin de colores y detalles que nace de sus manos al mismo tiempo que los ojos de quien mira su trabajo se llena de música.










