Citando a un reconocido escritor argentino; “un puente no se sostiene de un sólo lado”, esto incluye al gran monstruo llamado Soda Stereo, el cual, de las tres columnas que tenía, la más importante comenzó a languidecer. A 20 años de la separación de una de las bandas más importantes de Latinoamérica nos preguntamos: ¿por qué terminó el sueño stereo?
Quizá la agonía inició con el álbum “Dynamo” y su gira de promoción de 1993. Para ese entonces la relación entre Gustavo, Zeta y Charly era irritante, tanto que después de presentarse en Chile, Paraguay, Venezuela y México, Cerati abandonó a sus compañeros y se fue con su mujer, Cecilia Amenábar, a disfrutar el embarazo de su primogénito, dejando inconclusas presentaciones por Estados Unidos y España.

La deserción aumentó la tensión entre los integrantes de la banda y fue por ese entonces cuando reclamos embarazosos salieron a luz, por ejemplo, que Gustavo ganaba más dinero. «Zeta decía que el grupo debía firmar todas las canciones. Eso me parecía válido, siempre y cuando el esfuerzo fuera compartido, pero cuando soy yo el que está haciendo prácticamente todo, no me parece justo», platicó Cerati a la revista Rolling Stone.
Con esta declaración se aprecia el carácter altivo de Cerati y por el cual, quizá, Soda Stereo se detuvo durante año y medio. El destino los volvería a reunir en la sala de espera de un hospital, tras ocurrir una tragedia familiar. El 4 de julio de 1994, Tobías, el hijo de tres años de Zeta Bosio, fue internado de manera urgente por múltiples quemaduras ocasionadas en un accidente automovilístico. Ahí, en un ambiente que requería compañerismo en lugar de enemistad, los tres Soda Stereo se volvieron a ver las caras.
Al poco tiempo se encontraron en la sala del estudio Supersónico para diagnosticarse a ellos mismos si aún podían seguir tocando juntos. Los primeros ensayos fueron desastrosos y tras varios días de prueba y error, la maquinaria volvía a andar. Pero qué podían componer tres almas que habían construido un camino propio y dispar. Como bien narra la Rolling Stone, cada uno tenía sus proyectos personales. Cerati había grabado “Amor Amarillo” después de volverse fanático de los ritmos electrónicos del acid house y ambient. Zeta fungía como productor artísticos de grupos como Peligrosos Gorriones y Aguirre, mientras que Charly arrancaba en el mundo de los negocios.

Gustavo Cerati en la época de “Amor Amarillo”.
Cerati cedió algunos de sus temas que compuso en los últimos minutos de “Amor Amarillo” y sentó las bases del siguiente álbum de Soda Stereo: “Sueño Stereo”, el cual terminó de cuajar en Supersónico y los Estudios Matrix, mítico lugar londinense donde se grabaron discos de XTC, The Smiths y Massive Attack. Según describe la Rolling Stone, «era un estudio con historia, pero con la apariencia de un reducto sombrío y de esencia underground».
Zeta recuerda que su estadía en Londres era agradable, hasta que Cecilia Ameábar u otro amigo de Cerati se colaba en la escena y empeoraba el ambiente. «Como solía ocurrir cada vez que alguien del círculo íntimo de Gustavo se sumaba a la experiencia Soda, él cambiaba su relación para con nosotros. Tomaba una distancia considerable e interpretaba un personaje que no se correspondía con la persona con la que compartíamos las salidas y los momentos íntimos».
Tras el éxito de “Sueño Stereo” y la gira mundial, que incluiría la mítica presentación “Unplugged” para la cadena MTV, Gustavo volvería a refugiarse en Chile a la espera de su segunda hija. En el día era la inseparable pareja de Cecilia y en la noche se convertía en DJ y productor con su proyecto de música electrónica Plan V, en el que compartía tornamesa con Andrés Bucci, Guillermo Ugarte y Christian Powditch.
Mientras Gustavo celebrara el nacimiento de Lisa y el estreno del álbum debut de Plan V, Zeta y Charly esperaban en argentina a su vocalista para volver a trabajar. Cerati volvió a reunirse con la banda tras el lanzamiento del disco “Confort y música para volar” y emprendió una pequeña gira llena de altibajos y problemas. Zeta recuerda que en ese entonces su relación era insostenible. «En las últimas etapas llegamos a ni hablarnos. Lo hacíamos sólo por medio de personas y para juntarnos a tocar».

Gustavo Cerati y Cecilia Amenábar.
En las fiestas de fin de año de 1996, los Soda Stereo se reunieron como era de costumbre aunque esta vez con una noticia amarga. Gustavo dijo que no estaba seguro del futuro de la banda y pidió a Bosio y Alberti descansaran un par de meses para ver cómo se iban acomodando las cosas. Pactaron verse en febrero para analizar la situación; sin embargo, Cerati nunca apareció.
Una mañana de marzo, Zeta leyó en un periódico una declaración de Gustavo que afirmaba la disolución de Soda Stereo. La Rolling Stone narra que el bajista de Soda Stero «intentó comunicarse con Gustavo y cuando logró ubicarlo, a pesar de que intentó convencerlo de todas las formas posibles, se dio cuenta de que no tenía ninguna intención de seguir con la banda». Este hartazgo se venía gestando desde años atrás, así lo muestra el libro “Cerati en Primera Persona” donde se puede leer lo siguiente:
«Curiosamente nosotros nos empezamos a cuestionar (sobre el futuro de la banda) inmediatamente después de ‘Canción animal’, en el momento de más alta popularidad de la banda. ¿Hasta cuándo íbamos a continuar amplificando lo que ya estaba? Fue en ese instante que decidimos dejarnos de joder por un rato con Soda Stereo (…) ¿Qué se supone que viene después de llenar el teatro Gran Rex o la cancha de Vélez por ya no sé cuántas veces o de juntar 250 mil personas en la avenida 9 de Julio? Una posibilidad sería dedicarnos una y otra vez a superar nuestras propias marcas, como si fuese un deporte. ¿Pero hasta qué punto se puede hacer eso sin matar la música que amamos?»

El anunció oficial del fin de una de las bandas más importantes de Latinoamérica se dio el primero de mayo de 1997. Al poco tiempo Cerati dejó unas palabras para sus fans a través del suplemento “Sí!” del Clarín. «Es un frágil equilibrio en la pugna de ideas que muy pocos consiguen mantener por quince años, como nosotros orgullosamente hicimos. Pero, últimamente, diferentes desentendimientos personales y musicales comenzaron a comprometer ese equilibrio (…) Cortar por lo sano es, valga la redundancia, hacer valer nuestra salud mental por sobre todo y también el respeto hacia todos nuestros fans».
Fue así como el 20 de septiembre de 1997 en el Estadio de River, Soda Stereo concluiría su etapa más importante de su carrera tras padecer una lucha de egos en el ámbito personal y creativo. Problemas que muchas veces nacían de Gustavo Cerati, aunque la culpa recae en los tres. Cerati fue quien unificó la banda y quien la abandonó, sin embargo, de no haber sido así no hubiera desarrollado su prolífica carrera como solista.

De ese Ultimo Concierto queda inmortalizada las últimas palabras de Cerati que a la fecha sigue retumbando en el recuerdo de cada uno de sus fans: «No sólo no hubiéramos sido nada sin ustedes, sino con toda la gente que estuvo a nuestro alrededor desde el comienzo. Algunos siguen hasta hoy», dijo visiblemente emocionado, antes de soltar el último riff de guitarra. “¡Gracias… totales!”.
