El día en que un fan de The Who se convirtió en el mejor baterista escogido entre el público
Música

El día en que un fan de The Who se convirtió en el mejor baterista escogido entre el público

Avatar of John Sanchez

Por: John Sanchez

2 de marzo, 2017

Música El día en que un fan de The Who se convirtió en el mejor baterista escogido entre el público
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Por: John Sanchez

2 de marzo, 2017



El rock, siempre el rock con sus excesos, su mítica y el desenfreno que lo caracteriza. Al menos así fue en los 60 y gran parte de los 70. Ni hablar de los 80. Pero ese tramo de la historia pertenece a otro relato. Esto pasó exactamente el 20 de noviembre de 1973 en el Cow Palace de San Francisco. ¿La banda? Una de las más importantes. Es británica, claro, pero no es la que estás pensando. Se trata de la agrupación The Who, según la revista Rolling Stone la mejor banda en vivo de todos los tiempos.


scott halpin


Justo con una presentación en vivo tiene que ver esta anécdota. El cuarteto conformado por John Entwistle (bajo), Roger Daltrey (voz), Pete Townshend (guitarra y voz) y Keith Moon (batería) tenían una fecha que cumplir durante su gira de Quadrophenia por Estados Unidos. Nadie se esperaba lo que acontecería esa mítica noche que se inscribe como una de las más raras en la historia de la música.

La eufórica personalidad de Keith Moon siempre se fundió con su manera de tocar. Un set con varios elementos, dos baquetas y movimientos frenéticos, aunque precisos, daban el toque maestro a la genialidad de la guitarra de Townshend, el sonido fluido del bajo de Entwistle y la voz carrasposa y hostil de Daltrey. Pero esa locura desbordada de Moon no se mostraba solamente en el escenario. Antes de empezar el concierto en el Cow Palace, bajó un par de sedantes para caballo con media botella de brandy y se acomodó en su puesto entre emocionado, confundido y, bueno, enrockecido.

scott halpin


La banda franqueó con su energía característica parte del set, hasta que al final de "Won't Get Fool Again", Moon colapsó sobre su instrumento con los ojos desorbitados. El mánager de la banda actuó con rapidez y, tras un fugaz duchazo de agua fría, logró reincoporar al narcotizado baterista, quien volvió a la tarima empapado y mirando estrellas. El susto no pasó en vano. Apenas empezaron a tocar "Magic Bus", Moon apagó sus luces y volvió a desmayarse.

Los roadies se lo llevaron en brazos, como un muerto, y la banda se quedó sin baterista, compartiendo un momento de indecisión e incomodidad ante la multitud que había ido a verlos. Entonces ocurrió. Townshend se acercó al micrófono y preguntó si alguien ahí presente sabía tocar la batería.


scott halpin


Su nombre era Scott Halpin y, como muchos ahí, fue a ver el concierto. Ni idea tenía de que al levantar la mano, el mánager de la banda lo tomó en serio e hizo que subiera al escenario. Townshend le dio algunas indicaciones y alguien le pasó un trago de brandy para calmarle los nervios y que entrara en calor.

Halpin apenas tenía 19 años y experiencia como baterista en bandas que no entrarán jamás a ningún salón de la fama en ninguna historia del rock, aunque su participación con The Who esa noche le consiguió al año siguiente un mérito muy extraño: mejor baterista escogido entre el público, otorgado por la Rolling Stone.





Daltrey dijo algo como "Este es Scott" y después Townshend empezó a tocar un blues lento y suave llamado "Smokestack Lightning", que Halpin interpretó muy decentemente, con un consistente ritmo y golpe. Este tema fue empatado con "Spoonful" y todo salió mejor de lo que cualquiera hubiera pensado. Sin embargo, cuando las cosas se pusieron más difíciles con "Naked Eye", un tema más complejo, Halpin se mostró torpe y confundido ante las instrucciones que le daba Townshend. No era fácil equiparar la adrenalina y estamina de Moon. La presentación se dio por concluida y Halpin salió airoso de la surreal experiencia. Su fama, literalmente, había durado 15 minutos. Participó en el gesto de despedida junto con el resto de la banda y en el camerino compartió un buen rato con ellos. Hasta le regalaron una chaqueta de The Who firmada por todos los miembros (menos Moon, claro, quien seguía en la Luna), pero se la robaron unos motociclistas apenas se retiró de la sala de conciertos.

Moon y Entwistle perecieron, como buenos rockeros, por sobredosis. Halpin, después de esa noche de ensueño, volvió a su vida normal, hizo un poco de esto y un poco de lo otro y falleció tranquilamente en 2008, rodeado de sus seres queridos, en su hogar. Bandas como Foo Fighters y Green Day han invitado a fanáticos a tocar con ellos en pleno concierto, pero esta anécdota, una de las más raras y conmovedoras del rock mundial, no tiene parangón.

***

Hay muchas aristas en la historia de este género musical. Incluso desde la perspectiva política, ha habido momentos destacables y decadentes que vale la pena revisar para comprender su complejidad, importancia y ánimo en el imaginario y la cultura colectiva.


Referencias: