Trump todavía puede ganar: el FBI no abandona la investigación sobre Hillary Clinton

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Trump todavía puede ganar: el FBI no abandona la investigación sobre Hillary Clinton

En una carta enviada al Congreso de los Estados Unidos, el director del FBI, James Comey, informó que la investigación sobre el uso de un servidor privado por parte de Hillary Clinton durante su etapa en la Secretaría de Estado, obtuvo información nueva que podría ser relevante para la sentencia final del caso.

A once días de las votaciones presidenciales, el FBI ha vuelto a sacudir el ciclo electoral con la decisión de investigar un nuevo descubrimiento sobre los mails de Clinton. Comey, la máxima autoridad de la agencia, le escribió una misiva a los miembros del Congreso, como indica la ley, para darles a conocer este movimiento.

Pero la carta sólo confirma que la resolución de Comey de no acusar a Clinton de ningún delito, no es definitiva. No da otra información: ni de dónde provienen los nuevos correos ni quién los mandó ni si se encontró información que podría inculpar a la candidata demócrata. 

El New York Times publicó la primicia del caso. En un giro dramático, que algunos expertos han comparado con series de televisión de corte político, el periódico reveló que la información proviene de una investigación enfocada en Anthony Weiner, aliado de la ex Primera Dama y exesposo de su consejera más cercana, Huma Abedin.

Weiner es investigado en este momento por cuatro agencias diferentes, tanto estatales como federales, del gobierno estadounidense, por estar involucrado en sexting (mensajes de texto con contenido erótico-sexual) con una menor de edad. Este último escándalo retrata a la perfección la vida del excandidato a la alcaldía de Nueva York. En los últimos años, ha sido más un lastre para Abedin y la campaña más que un activo político. Su carrera meteórica se vio interrumpida por escándalos de infidelidad hace algunos años.

El giro en un campaña llena de imprevistos es que el FBI tiene en su poder sus dispositivos electrónicos (computadora, tableta o celulares, no se ha especificado) y ha encontrado “información relevante” sobre el manejo de información que “podría ser confidencial” e involucra a Clinton.

El FBI no ha publicado ni comunicado más información. Comey le confirmó al Congreso que “no sabe cuánto tiempo tardarán en resolver” si la información afecta el caso o no.

El movimiento de la agencia ha sido visto por la campaña de Clinton como un intento de “desestabilizar” las elecciones. A una semana y cuatro días de la jornada electoral, el mensaje de Comey y la falta de información “para que el público norteamericano sepa qué está pasando” sobre la nueva pieza de investigación, ha sido vista por los demócratas como un ataque directo.

El director del FBI no depende del gobierno en turno. Cada 10 años, el presidente en funciones debe nombrar a su nominado y el senado tiene el deber de confirmar el puesto. Es independiente y no puede ser sustituido, para evitar decisiones partidistas y coyunturales, además de garantizar la independencia de la agencia y el gobierno federal. Comey fue nombrado por George W. Bush en 2005.

La campaña del republicano Donald Trump, a través de su candidato a la vicepresidencia Mike Pence, solicitó lo mismo que la campaña de Clinton: que el FBI revele cuál es la información y cuál es la evidencia que tienen para cambiar de opinión.

La investigación del FBI no ha sido “reabierta”, como afirmaron los medios en un principio, ya que, técnicamente, no ha sido clasificada como “cerrada” o “concluida”. Lo que cambia es el status de la decisión del director: la decisión de no acusar a Clinton de ningún delito “podría cambiar”. 

Los expertos no pueden pronosticar si este cambio radical en la narrativa de las elecciones pueda perjudicar a Clinton. Más de 10 millones de personas ya han votado. Se espera que uno de cada cinco posibles votantes lo hayan hecho antes de la jornada electoral. Pero, de ser usado con efectividad por la campaña de Trump, este tropiezo podría provocar un incremento en la participación de los republicanos que se encontraban abatidos por los números del republicano en las últimas encuestas.

La última palabra la tendrán los votantes. Once días pueden ser muy largos en un año electoral. Trump y Clinton lo saben mejor que nadie.

*Con información de: The New York Times, The Washington Post, Real Clear Politics, Univisión.

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