Después de que en el reporte del Módulo de Condiciones Socioeconómicas del 2015 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) reportó un incremento del 33 por ciento en el ingreso de las familias más pobres del país, y un aumento del 11.9 por ciento general, vino una crisis, pues la serie de datos no resultó compatible con series anteriores ni con el informe del Grupo Técnico Ampliado, GTA, que revisa la metodología de medición del ingreso y la pobreza hecha por el instituto.
Y es que de acuerdo con el GTA, hubo instrucciones sobre ser «más acuciosos en la captura del ingreso» y de «realizar preguntas adicionales», lo que causó alteraciones importantes en los resultados de las encuestas.
Entre otras pifias, el Inegi contabilizó los televisores que regaló el Gobierno federal en la transición a Televisión Digital Terrestre como un ingreso, lo que explica el falso aumento al ingreso familiar.

*Foto: revoluciontrescero.org
En el informe que hizo público ayer el GTA, se afirma que la instrumentación de los cambios operativos de campo del Inegi probablemente afectaron el comportamiento del encuestador y, por ende, del entrevistado, lo que rompió la tendencia de medición de ingreso y sesgó la muestra.
El mismo Inegi admitió que su encuesta incrementó los ingresos en los hogares en varios rubros como: sueldos, jubilaciones, remesas, ingresos por negocios en casa y estimación de alquiler. Incrementos que después fue incapaz de explicar.
Después de los resultados y sus respectivos ajustes y desmentidos, el instituto insiste en que el cambio de metodología respondió a una necesidad de mejorar la captación del ingreso, pues a nivel mundial se reconoce que las personas más ricas y más pobres subestiman sus ingresos frente a los encuestadores. Sin embargo, las precisiones prometidas no han llegado.

*Foto: Sol de Tulancingo
El GTA está conformado por organizaciones de la sociedad civil, académicos e investigadores de distintas universidades del país. El grupo se incorporó en 2016 para resolver las problemáticas que trajo el MCS 2015, pues se percataron de que el Inegi no avisó al Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) ni a las instituciones académicas sobre su cambio de metodología.
Los desacuerdos entre el Coneval y el Inegi pusieron bajo sospecha al segundo, pues hay evidencia que permite pensar que éste “infló” el ingreso para reducir las cifras de pobreza, a conveniencia del gobierno de Enrique Peña Nieto.
El desgaste de la credibilidad del Inegi alcanzó su punto más alto al principio de este año, cuando se dio la ratificación de Paloma Merodio Gómez como miembro de su junta directiva.
