Naomi Sofía Figueroa Álvarez pasó de ser una desconocida más en TikTok a convertirse en la mujer más odiada de Guadalajara en menos de 24 horas. ¿La razón? Afirmó en un live que había participado en un sacrificio de santería donde mataron a un perro. “Le cortaron el cuello… fue para quitarme enemigos del camino”, dijo sin inmutarse. La gente no tardó en estallar. Pero justo cuando el enojo estaba en su punto más alto, Sofía regresó con otra historia: que no era verdad, que todo fue mentira, que la obligaron a decirlo. Y como era de esperarse, nadie le creyó.
El video sobre santería que incendió las redes
Todo empezó el 9 de junio, cuando Sofía, en plena transmisión en vivo, decidió hablar sobre su “camino espiritual”. Mientras explicaba los beneficios de la santería, soltó con total normalidad que había pagado por un ritual en el que degollaron a un perro para deshacerse de sus enemigos. El gesto con la mano simulando el cuchillo en el cuello no ayudó.

La indignación fue inmediata. Usuarios comenzaron a pedir su cancelación, su denuncia, su castigo. El detalle que terminó de indignar a la gente fue que hasta hace poco Sofía trabajaba en el Ayuntamiento de Guadalajara. Sí, una funcionaria hablando de matar animales como si fuera una anécdota cualquiera.
Sofía tenía un contrato temporal en la Dirección de Colmenas y Centros de Cuidado Comunitarios, un programa del gobierno tapatío que promueve la inclusión y el bienestar comunitario. Estuvo contratada apenas 72 días, del 18 de marzo al 31 de mayo de 2025. Pero esa relación laboral fue suficiente para que su testimonio hiciera ruido a nivel institucional.
Y no solo eso. Es hija de una funcionaria estatal con historial de sanciones por uso indebido de recursos. Todo esto alimentó los rumores de que su puesto no fue exactamente por mérito, sino por apellido.
De “sí lo hice” a “era una broma”
Después de la oleada de odio, Sofía reapareció. Esta vez no para defender lo que había dicho, sino para retractarse por completo. Desde la cuenta de su papá (porque aparentemente borró la suya), dijo que nunca hizo nada, que estaba siendo amenazada y que solo dijo eso por miedo. Que ama a los animales, que tiene mascotas, que jamás haría algo así.

Pero su disculpa no convenció a nadie. ¿Por qué mentir sobre algo tan específico? ¿Por qué dar detalles tan gráficos si era falso? Las respuestas no llegaron. Lo que sí llegó fue la percepción generalizada de que estaba intentando borrar lo que ya había quedado grabado. Y eso en internet, todos sabemos, no se puede.
¿Puede enfrentar consecuencias legales?
En teoría sí. En México, el maltrato animal es un delito, y en Jalisco hay sanciones claras contra la crueldad. Varias organizaciones animalistas ya pidieron una investigación formal, aunque el escenario es complicado: no hay cuerpo del delito, no hay testigos, y ahora tampoco hay confesión.
Después de confesar que sacrificó a un #perro para un ritual en un vídeo y ocasionar un escándalo e indignación por el hecho, #NaomiFigueroa ahora se desdice y pide disculpas. Tan acorralada y presionada que hasta enfrentará cargos criminales por maltrato animal… pic.twitter.com/L5sB2CP8Fy
— La Méndiga Política (@eugeniaguera) June 10, 2025
La joven lo negó todo. Y si no hay pruebas materiales, lo más probable es que el caso se quede en eso: una historia viral con muchas preguntas y pocas respuestas.
La viralidad no se borra con disculpas
Este caso no solo dejó al descubierto una declaración atroz, también mostró cómo una persona puede incendiar su reputación en minutos. Da igual si trabajaste tres meses o treinta años en el gobierno: una transmisión en vivo basta para mostrar quién no debería estar en un puesto público.
Y aunque Sofía quiera hacernos creer que fue una broma, la gente no está dispuesta a reírse. Porque hay cosas que, aunque se digan “sin querer”, sí se dicen queriendo.
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