Conocer otros sitios y culturas es uno de los sueños que muchos de nosotros compartimos, pues nos encantaría pisar el mismo suelo que muchos personajes de la Historia u observar aquellos paisajes que inspiraron a nuestros escritores favoritos para dar vida a nuestras novelas predilectas, lo cual implica trasladarnos a otras partes del globo terráqueo, pero no todo es tan fácil como desearíamos, pues tenemos que saber organizar nuestro tiempo y dinero para poder llevar a cabo el plan.
Cuando organizamos un viaje siempre estamos pensando en ahorrar lo más que se pueda: buscamos ofertas en los boletos de avión y los mejores precios en cuanto a hospedaje sin sacrificar comodidad, limpieza y seguridad. Con el paso del tiempo y la evolución de la tecnología e Internet, muchas herramientas digitales han sido creadas para cubrir las necesidades de un sector que cada día crece más: los amantes de la travesía.
Entre ellas podemos encontrar Airbnb: Air Bed and Breakfast.

La idea surgió en 2009, cuando los diseñadores Joe Gebbia y Brian Chesky, junto con el ingeniero en sistemas Nathan Blecharczyk, buscaban la manera de cubrir el costo del alquiler de su departamento.
En esos días habían sido testigos de la gran cantidad de gente que estaba en busca de un sitio donde dormir, pues se llevaba a cabo una feria de diseño en San Francisco y todos los hoteles estaban ocupados, razón que los inspiró a crear un sitio web para hospedar a quienes no tenían alojamiento. No sólo juntaron el dinero para pagar la renta, sino que actualmente la marca ha alcanzado un valor de 30 mil millones de dólares, contando con más de 60 millones de huéspedes en más de 34 mil ciudades de 191 países.
El concepto es sencillo: eres “anfitrión” cuando pones a disposición tu casa para que el “huésped” llegue a quedarse por la temporada que acuerden, el plus de esta plataforma es que llegas a una casa donde serás parte de una comunidad: convives con gente que lleva tiempo residiendo en el sitio que estás visitando, lo que te permite sentir más de cerca la cultura y costumbres.
Airbnb se ha ido expandiendo y cubriendo cada vez más campos; si bien la idea principal era generar una red de alojamiento, conforme ha crecido ya no sólo crea vínculos entre huéspedes y anfitriones, sino que incluso puede fungir como un Networking.

Otra de las ventajas es que conoces a gente de todo el mundo, desde una pareja húngara de 50 años que te enseña los típicos proverbios de su país, hasta una chica londinense con quien puedes compartir los mismos gustos por la comida, el vino o el yoga; ya sea como huésped o anfitrión, puedes crear vínculos de amistad que podría perdurar. También tienes la oportunidad de practicar otros idiomas, conocer otras culturas, costumbres, profesiones y poner en practica tus aspectos más humanos como la paciencia, el respeto, la escucha y la capacidad de vivir en comunidad.

Sin embargo, así como pueden existir varios aspectos positivos también hay algunos puntos negativos, como todo en la vida, por ejemplo, cuando eres anfitrión se suman responsabilidades que no tenías, y el proceso de aprender a adquirirlas puede ser un tanto molesto, desde ser más minuciosa con la limpieza de la casa, hasta tener que organizar y modificar tus horarios todos los días, pues si esperas que los huéspedes respeten tu espacio, tienes que ofrecer lo mismo.
Ser usuario de Airbnb puede ser una interesante herramienta para desarrollar tus aspectos sociales, personales y laborales. Además de que adquieres una experiencia nueva y diferente para tu estilo de vida.
No olvides que el objetivo de este tipo de herramientas no sólo tiene que ver con un fin comercial, sino de la creación de vínculos sociales y convivencia con los demás, pues cada día estamos más lejos de las personas. Debemos retomar esos principios humanos a través de la comunicación y sonrisas.
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Y para que comiences a planear tu aventura como viajero te compartimos los 9 pasos que necesitas para comenzar a viajar por el mundo.
