¿Cómo serán los robots en el futuro? Parece que no necesitamos esperar mucho para saberlo:
-«¿Cuánto es 0 dividido entre 0?» preguntó Aaron Paul a Siri.
-«Imagínate que tienes cero galletas y las repartes entre tus cero amigos. ¿Cuántas gallegas le tocan a cada amigo? No tiene sentido. ¿Lo ves? Así que el Monstruo de las Gallegas está triste porque no tiene galletas y tú estás triste porque no tienes amigos». Respondió la femenina voz desde el iPhone.
De inmediato, mediante su cuenta de Twitter, el actor de Breaking Bad viralizó la curiosa conversación, causando un enorme revuelo. Siri nos desconcierta; sus respuestas pueden ser graciosas y atinadas, pero también pueden dar un poco de miedo. Parece tratarse de una conciencia pensante y responde por sí misma; es como si una diminuta persona viviera dentro de nuestro teléfono celular. Aterrador, ¿no?

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Los robots del futuro, posible amenaza
Pese a que las máquinas están entre nosotros y cada vez se vuelven más imprescindibles en nuestra vida, aún no somos capaces de establecer los límites entre nosotros y ellas. Si bien es verdad que nos hacen la vida más fácil y nos agilizan miles de tareas, también pueden existir enormes complicaciones: las máquinas están logrando penetrar profundamente nuestras vidas y están acelerando la automatización del trabajo. ¿Qué implica esto? Un inminente riesgo de desempleo a nivel global, lo que devendría en más desigualdad y pobreza.
Día a día somos testigos de la suplantación de humanos por máquinas. Cada vez son más los procesos automatizados que prescinden de la conciencia humana para su realización. Sin embargo, estamos ante una disyuntiva importante; por un lado, tememos que las máquinas remplacen laboralmente a las personas, pero por otro, negarnos a su uso podría implicar un estancamiento en el desarrollo tecnológico que tampoco sería beneficioso.

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Automatización del trabajo, ¿un peligro real?
Este debate no es nuevo en absoluto. En 1940, la preocupación por el papel de las máquinas en la sociedad estaba ya presente. En ese contexto, el senador estadounidense Joseph O’Mahoney advirtió el riesgo inminente de esta “epidemia” y propuso imponer impuestos a estos mecanismos. Esto en miras de frenar el peligroso boom.
Al respecto, Albert Einstein respaldaba esta medida tributaria. Incluso, para él, este proceso de robotización era considerado un “mal del mundo moderno”, del mismo modo pensó el economista John Maynard Keynes. Para todos ellos, el avance indiscriminado de nuevas tecnologías podía ser realmente nocivo, por lo que imponer impuestos era una medida inteligente.

Curiosamente, hace apenas un par de meses, Bill Gates, hizo una propuesta muy similar al respecto. En entrevista con Quartz, refirió: «Ahora, el trabajador humano hace un trabajo por valor de, digamos, 50,000 dólares, en una fábrica, ese ingreso se grava y se obtiene el impuesto sobre la renta, el impuesto de seguridad social, y todas esas cosas». Agregó, «si un robot viene a hacer lo mismo, se podría pensar que habría que ponerle un impuesto al robot a un nivel similar».
Además, sostuvo que «es muy malo si en general la gente siente más miedo que entusiasmo por lo que pueda causar la innovación, pues eso significa que ya la gente no podrá determinar las cosas positivas que puede hacer. Y los impuestos son, sin duda, una mejor manera de manejarla, que simplemente prohibir algunos aspectos de ella», retomó El Financiero.
Por su parte, Klaus Schwab, autor del libro “La cuarta revolución industrial”, también ha opinado al respecto: «Estamos al borde de una revolución tecnológica que modificará fundamentalmente la forma en que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En su escala, alcance y complejidad, la transformación será distinta a cualquier cosa que el género humano haya experimentado antes», dijo para la BBC.

La posible suplantación es una realidad, de acuerdo a ABC, un informe presentado en el Foro de Davos predijo que hasta 2020 desaparecerán 7,1 millones de puestos de trabajo y se crearán otros 2,1 millones de nuevos empleos.
Los empleos que se crearán pueden ser ahora inimaginables por ejemplo; «pilotos de drones, coordinadores de la relación hombre-máquina en el ámbito laboral, científicos de datos, diseñadores con impresión 3D, arquitectos de realidad aumentada. Diseñadores de gamificación o telecirujanos», refiere el medio.
Algunos especialistas han apuntado que la preocupación de Einstein, Keynes y O’Mahoney estuvo nutrida por la incertidumbre que trajo consigo la Gran Depresión del 29 y los años subsecuentes. Es decir, estas sospechas fueron infundadas y los impuestos aplicados a los robots no serían beneficioso para el desarrollo de los países, al contrario, lo detendrían.

¿Podemos estar seguros de ello?, ¿podemos afirmar sin temor que la llamada Cuarta Revolución Industrial no nos alcanzará en el ámbito personal? ¿Estamos seguros que las nuevas tecnologías no podrán usurpar nuestros puestos de trabajo? Lo ignoramos. Sólo sabemos que, con un poco de suerte, la legislación al respecto podrá regular los usos de estas dinámicas tecnológicas y que –querámoslo o no– el futuro nos alcanzará. Pese a todos los presagios y pronósticos, será el mañana quien tenga la última palabra y decida lo que será.
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La tecnología no se hace sola. Detrás de ella, hay actores que la crean y modifican a lo largo del tiempo, sus vidas también dicen mucho sobre los nuevos hallazgos que mueven al mundo. Conoce estos “Datos que quizá no sabías de Stephen Hawking”, además, mira qué pasará “después de la muerte según Neil deGrasse Tyson”.
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Referencias
Timeline
ABC
El Financiero
BBC
