Cuando pensamos en la Inteligencia Artificial (IA), lo último que se nos viene a la mente es que este poderoso recurso tecnológico también tiene un impacto en el medio ambiente. Pero, sorprendentemente, ¡hasta la IA necesita agua! Y no estamos hablando de una cantidad pequeña…
Para que la IA funcione, se requiere mucha energía, y con eso, agua. ¿Cómo sucede? Resulta que los centros de datos, que alimentan estas tecnologías, necesitan mantenerse refrigerados para no sobrecalentarse. Y aquí es donde entra este recurso vital.
Imagina un centro de datos como el corazón de la IA. Este es el sitio en donde se almacenan y procesan todos los datos que estas herramientas digitales necesitan para funcionar. Los centros contienen miles de servidores que trabajan continuamente, generando una cantidad significativa de calor.

El calor que emiten los servidores puede ser extremo y, si no se controla, puede causar que los equipos se sobrecalienten y fallen. Entonces, llega el turno del agua. Los sistemas de refrigeración con este líquido vital son uno de los métodos más eficientes para mantener una temperatura óptima dentro de los centros de datos. El agua es canalizada a través de sistemas de enfriamiento que absorben y disipan el calor.
El proceso de enfriamiento no sólo consume agua, sino también energía, creando un círculo donde ambos recursos son esenciales para mantener los centros de datos operando de manera segura y efectiva. Mientras que la energía se utiliza tanto para la operación de los servidores como para los sistemas de refrigeración.
Pero, ¿qué tanto afecta a las futuras generaciones?
De acuerdo con una publicación reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el aumento en el uso de Inteligencia Artificial (IA) es tan significativo que para 2027, la demanda mundial de estas tecnologías podría requerir entre 4 mil 200 y 6 mil 600 millones de metros cúbicos de agua, superando incluso, la extracción total anual de agua de la mitad del Reino Unido.
Para darte una idea más clara, la mitad de esta nación extrae anualmente aproximadamente 3.800 millones de metros cúbicos de agua. Esto significa que la demanda de IA podría superar esta cifra en un 10% al 40%. Mucho más de lo que imaginaríamos, ¿cierto?

Estados Unidos, el epicentro del consumo de IA
Sabemos que cuando se trata de liderar, Estados Unidos siempre destaca. Sin embargo, esta vez no es tan positivo, ya que alberga gran parte de la infraestructura de Inteligencia Artificial (IA) mundial, que podría llegar a usar entre el 0.5% y el 0.7% de toda el agua que extrae el país en un año.
Pero esto no se detiene ahí. En un solo día, las millones de solicitudes realizadas a herramientas de IA consumen una cantidad de energía equivalente a la que usan 33 mil hogares en Estados Unidos.
Según estudios recientes, el consumo de agua en los centros de datos de esta nación ya representa aproximadamente entre 2% y 3% del suministro público de agua. Además, se estima que entre 10% y 20% de la energía utilizada en estos centros es consumida por IA. Y con la creciente demanda de estas tecnologías, este porcentaje podría aumentar significativamente en el futuro.

¿Y qué podemos hacer?
Aunque el desarrollo de la Inteligencia Artificial promete avances increíbles para la sociedad, su impacto ambiental es algo que no podemos ignorar. Ahora más que nunca, es importante que las empresas tecnológicas y gobiernos se enfoquen en hacer que el funcionamiento de esta herramienta digital sea más eficiente y sostenible, reduciendo tanto su huella energética como hídrica.
Así que la próxima vez que interactúes con una IA, piensa en toda el agua que está detrás de cada solicitud.
