A pesar de la idealización del humano como una máquina perfecta, la realidad es que se trata de algo frágil y perecedero: el cuerpo decae con el paso de los años, la memoria falla cuando no se ejercita y su periodo de vida es relativamente efímero. Es un animal como cualquier otro. Pero, ¿qué pasaría si la tecnología que la humanidad desarrolla se integrara en sus vidas? ¿Cómo sería si todos se conviertan en cyborgs y sus procesos mentales lleguen a niveles inimaginables? Habría una nueva época en la que la humanidad se transformaría en seres meramente intelectuales, inmortales dedicados al constante avance de la especie.
Esa idea es la base del Transhumanismo, un movimiento intelectual inspirado en la idea de que la humanidad encontrará algún día la Fuente de la Juventud, basados en las antiguas historias griegas. Su ideología apunta a que la humanidad colonizará el espacio y que, mediante el uso de tecnología, evolucionará como seres perfectos. Se desharán de las enfermedades y eliminarán el proceso de envejecimiento mientras usan su cerebro en conjunto con las máquinas.

Camino a la inmortalidad
Las bases del Transhumanismo fueron escritas en 1923 por J.B.S Haldane y Bertrand Russell en su ensayo “Dédalo e Ícaro: el futuro de la ciencia”, en el cual habló sobre el avance de la humanidad por medio de la tecnología. Años después, en 1929, J.D. Bernal, un cristalógrafo de la universidad de Cambridge quien pensó que la mejora cognitiva sería el avance principal que llevaría a los hombres a otro punto en su historia.
Con lo anterior como influencia, Julian Huxley, biólogo evolucionista quien fue el primer director de la UNESCO, fundó el movimiento y popularizó el término después de haberlo leído en un artículo del filósofo canadiense W.D. Lighthall. Las ideas de Huxley incrementaron el interés de la población y los jóvenes en la ciencia y se convirtieron en la principal inspiración para buscar la inteligencia superhumana.
Expertos en computación, biología, física y hasta medicina se interesaron en el tema, creando un movimiento que se expandió hasta que finalmente derivó en la creación de distintos institutos dedicados hacia ese tema.

Controversia
Muchos creen que todos los propósitos actuales de la ciencia apuntan hacia esa evolución, sin embargo, también existen detractores que afirman que el transhumanismo es una ideología que llevará a la destrucción de la moralidad, la sexualidad y el sentido de divinidad como son conocidos actualmente. A pesar de que todos los esfuerzos apuntan hacia un futuro transhumanista, lleno de personas cyborgs enfrentándose a un contexto en que la humanidad desarrolle una sociedad intergaláctica, existen diferentes ramas que aún debaten sobre el verdadero futuro que se crearía bajo esas ideologías.

Entre las metas de los transhumanistas está situar la razón, la ciencia y la tecnología como las herramientas que reducirán la pobreza, enfermedades y la hambruna en el mundo. Éticamente estarían obligados a buscar la prosperidad de los humanos y tendrían que liberarse de su estado natural para enfocarse en su evolución intelectual. Este punto angustia a algunos teóricos, pues creen que eliminar la sexualidad y todos los rasgos naturales de la especie no sería un cambio humano, sino una transición hacia un estado meramente maquinal. Existen ramas que se enfocan en la eliminación del género y raza para reducir la discriminación y desarrollarse únicamente como seres inteligentes.

Aunque la inmortalidad es una de las ideas principales bajo las que nació el transhumanismo, pocos de sus teóricos desean vivir eternamente. Algunos indican que el aburrimiento sería el principal factor en contra, además del deseo de terminar con un ciclo de vida y evitar la sobrepoblación. Sin embargo, aún existe la posibilidad de que –cuando los cerebros ya funcionen de manera similar a la tecnológica y se olviden de su naturaleza– omitan la necesidad de fallecer y continúen trabajando en la utopía imaginaria que aún está lejos de concretarse.

A pesar de que la ciencia parezca apuntar hacia el transhumanismo aún existen múltiples factores qué solucionar para que la humanidad pase a otro estado superior. Es cierto que esta podría no ser la última fase de la evolución, sino que aún falta mucho camino por recorrer. Si las naciones no se destruyen antes de que eso suceda, podremos conquistar las estrellas, pero a un grande costo: olvidar todo lo natural y aceptar por completo la tecnología en nuestra mente.
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Fuentes
WhatIsTranshumanism
NickBostrom
“The Techno-human Shell-A Jump in the Evolutionary Gap” de Joseph Carvalko (2012)
