¿Por qué Facebook destruirá tu futuro antes de que te des cuenta?

¿Por qué Facebook destruirá tu futuro antes de que te des cuenta?

Por: Evelio Mtz -





En la obra "33 revoluciones por minuto: historia de la canción protesta", Dorian Lynskey dedica un capítulo a la banda galesa Manic Street Preachers y a su canción 'Of walking abortion'. El tema fue escrito por el desaparecido Richey James Edwards e incluido en el álbum de 1994 "The Holy Bible"; según el autor, este tema marca una inversión de la lógica de la canción de protesta clásica: si en ésta el tema central es que la gente es esencialmente buena y está sometida a unos pocos malvados, en 'On Walking abortion' las personas son débiles y egoístas, y son las responsables de la creación de los monstruos que nos someten. El mal, por tanto, es una parte esencial de nuestra condición humana y la única manera de superarlo sería reconocerlo.

Lynskey tiene razón al afirmar que toda la rabia y la denuncia de 'On Walking Abortion' y del disco completo, se condensa en las frases finales de la canción, aulladas por el cantante James Dean Bradfield: "Who is responsible? You fucking are! (¿Quién es el responsable? ¡Eres tú, joder!)". Las reflexiones entorno a este tema y frase se relacionan con las noticias falsas que abundan en Facebook. Tras la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, voces poderosas e influyentes —como la del mismo Barack Obama— argumentaron que la circulación de estas noticias a través de la red social, contribuyó a decantar el voto hacia Trump, y es la responsable del resurgimiento de fenómenos como la intolerancia religiosa y el racismo. 

desinformacion en las redes

El argumento refleja una idea enunciada hace unos años por Eli Parisier, "la burbuja de filtro" (filter bubble): los algoritmos que utiliza Facebook son los que seleccionan los contenidos que le aparecerán al usuario según la información que posee del mismo, tales como el historial de búsqueda o la localización. Con ello, los individuos acaban aislándose unos de los otros, encerrados en sus burbujas ideológicas y culturales.

Para muchos analistas, la falta de una esfera de información común se ha convertido en un auténtico peligro público. La elección para presidente de la nación más poderosa del mundo de un racista, machista y sin ninguna experiencia política, es un ejemplo claro de esto. Luego de todas las críticas, parece que Facebook se ha comprometido a probar diversas medidas para ponerle freno a las noticias falsas en su plataforma; sin embargo, entre tantos escritos dedicados al tema, el que destaca es el de R. Kelly Garrett, publicado en The Conversation y titulado "Facebook’s Problem Is More Complicated Than Fake News (El problema de Facebook es más complicado que las noticias falsas)".

El argumento básico de Garrett se resume en lo siguiente: la idea del “filtro burbuja” está, seguramente, equivocada. Hay otras características de Facebook que contribuyen a potenciar una visión sesgada de la actualidad, como el contagio de emociones y la facilidad para contactar con otras personas de nuestra tendencia ideológica.


desinformación en las redes sociales

Garrett también hace referencia a un hecho establecido por otros investigadores: en contra de la idea del filtro burbuja, que presume que los usuarios de Internet están aislados ideológicamente, hay evidencia de que los individuos también consumen información que desafía sus actitudes políticas. Además, las opiniones enfrentadas sobre temas científicos —como el cambio climático—, curiosamente, no tienen por qué estar basadas en una falta de datos o en una visión partidista. Por ello, parece poco probable que el hecho de mantener creencias falsas pueda explicarse por la falta de contacto con noticias más veraces —es decir, que pueda explicarse por el fenómeno del filtro burbuja—. Y, si es así, entonces los usuarios de la red, independientemente del funcionamiento de ésta, tienen una responsabilidad fundamental.

Las personas poseemos creencias que resultan difíciles de modificar aún si contamos con información veraz y argumentada. En los últimos años se han realizado diversos estudios que ligan este hecho con predisposiciones genéticas. La idea no es que nuestros genes nos hagan de tal o cual partido, o que la orientación política no se pueda cambiar, sino que los genes nos predisponen a una orientación general determinada —más liberal o más conservadora—, ya que nos llevan a reaccionar ante los hechos del mundo con emociones básicas y estilos de pensamiento distintos.

Por ello, puede que haya temas en los que nunca exista un acuerdo lo suficientemente amplio, a pesar de contar con evidencias y datos contrastados; y puede que nuestras predisposiciones de base sean las que tengan la voz cantante sobre las informaciones que consumimos y compartimos. Todo ello sin la necesidad de contemplar el papel de Facebook en estas cuestiones.


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Parece paradójico, pero nuestras tendencias psicológicas o genéticas no nos libran del sentido de responsabilidad moral. La existencia de determinantes no niega la responsabilidad, puesto que los humanos poseemos una notable capacidad de aprendizaje que ponemos en práctica para cambiar el curso de nuestros actos. Además, esas tendencias tampoco niegan la responsabilidad de pensar con claridad. Hoy, son innumerables las obras de divulgación, los blogs y las páginas web que ponen a disposición del público los últimos conocimientos sobre cómo funcionan los sesgos, cómo se perpetúan y cuáles son las reglas más elementales del pensamiento crítico. Así que a pesar de nuestras tendencias e inclinaciones, a pesar de que es imposible corroborar toda la información que nos llegan, a pesar de la complejidad de ciertos temas, cada vez tenemos menos excusas para tener un pensamiento perezoso.

Somos, entonces, doblemente responsables: por nuestras flaquezas y nuestra peculiar forma de pensar y por la pereza intelectual que nos impide hacerlo mejor. Por ello, quizá podríamos parafrasear a los Manic Street Preachers y exclamar:
"¿Quién es el responsable de la desinformación? ¡Eres tú, joder!"

desinformación

 

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¿Sabes por qué pasar todo el día en Facebook puede destruir tu vida según la ciencia? El siguiente estudio te lo demuestra.

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Referencias:

Edsall, Thomas B. "How Much Do Our Genes Influence Our Political Beliefs?".
Garrett, R. Kelly. "Facebook’s Problem Is More Complicated Than Fake News".
Heller, Nathan. "The failure of Facebook democracy"
Lynskey, Dorian. "33 revoluciones por minuto: historia de la canción protesta". Barcelona: Malpaso, 2015.





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