¿Qué tan probable es que nos enamoremos de los robots que nos servirán en el futuro?
Tecnología

¿Qué tan probable es que nos enamoremos de los robots que nos servirán en el futuro?

Avatar of Alonso Martínez

Por: Alonso Martínez

7 de febrero, 2017

Tecnología ¿Qué tan probable es que nos enamoremos de los robots que nos servirán en el futuro?
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Por: Alonso Martínez

7 de febrero, 2017

 

Lo único que deseamos es una vida sencilla. 
Tener una calma permanente, sin preocupaciones. Tener tiempo para nosotros, ignorar al resto y sentirnos comprendidos por al menos una persona en el mar de insignificancia que hay en el mundo. Vemos en el amor una conexión y nos reflejamos en otra persona. Creemos que todo brilla, pero no contamos con que las personas a veces cambian y tenemos que enfrentarnos al dolor que causa una ruptura.

Pero, ¿qué tal si pudiéramos armar el amor de nuestra vida desde una computadora? Idear su personalidad, establecer su humor, crear a la persona perfecta para nosotros. Sería ideal para aquellos que pueden evadir la angustiosa realidad hasta el final de sus días y es una realidad que –gracias a los avances tecnológicos– podremos presenciar en los próximos años.

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No hablamos meramente sobre una atracción sexual a los robots, sino al posible enamoramiento y vínculo personal que podamos generar con un individuo computarizado. La película anime "Time of Eve", plantea de manera muy apropiada la cuestión. Trata sobre un joven llamado Rikuo en un futuro en el que las máquinas ya son accesibles, inteligentes y con forma humanoide.

El chico nota que su mucama electrónica comienza a comportarse de diferente manera y –al descubrir que tiene pensamiento autónomo– desarrolla una relación romántica con ella, arriesgándose a la crítica de una sociedad que aún no acepta a los robots como asistentes. Suena a un futuro probable y lejano, pero con ese ejemplo podemos mirar las posibilidades.

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La "tecnosexualidad" se refiere a la preferencia fetichista que se tiene hacia los robots humanoides y aunque creamos que "del sexo no puede nacer el amor", la realidad es otra. La extraña actividad sexual es vinculada psicológicamente por un deseo hacia una persona inanimada y hacia un papel de superioridad, pero puede ir más allá de eso.

Cuando las máquinas ya puedan hablar y crear respuestas con diferentes patrones, es posible que los individuos no sólo reemplacen el coito, sino que eliminen la necesidad social. Asimismo, con el desarrollo de juguetes sexuales cada vez más similares a los reales, es posible que veamos a un porcentaje de la población conformarse con una computadora.

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Esta hipótesis genera cuestionamientos mucho más grandes. Si lo pensamos lógicamente, parece poco probable, especialmente si tomamos el ejemplo de la cinta "Time of Eve". En la realidad, es considerado imposible crear una conciencia autónoma. En caso de que se produzca, se crearían regulaciones para proteger a los robots, dando prioridad a la seguridad de los humanos. Así que para que exista romance entre un robot independiente, entran en conflicto distintos factores, entre ellos, las leyes de la robótica y la moralidad y ética de nuestra sociedad.

Pero pensemos que no existe tal libertad y que tenemos a un simple androide sexual anatómicamente correcto, con una mente programada lo suficientemente bien como para mantenernos felices unos cuantos años. Funciona para complacer, no causa problemas, no exige, habla cuando lo desees; es ideal para cualquier fanático del control en la relación o de algún individuo solitario que no pueda encontrar pareja. ¿Habrá algo malo de ello?

Cuando suceda, surgirán discusiones sobre la psicología de la acción. Sería una persona reemplazando por completo un elemento necesario en nuestra naturaleza por un objeto tecnológico que jamás va envejecer y nunca nos abandonará. Parece más un método de supervivencia.

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Es cierto que para que el amor nazca, se necesitan algunos elementos químicos en el proceso. Sin embargo, en los últimos años se ha demostrado que la tecnología ha cambiado por completo la forma en que nos comunicamos, mutando incluso las relaciones personales y cómo elegimos pareja. Sitios como match.com usan preferencias de usuarios para conectar gente y todo lo que previamente se requería para decidir si alguien podía ser una pareja, queda atrás. Tinder hace lo mismo y si continuamos con estas prácticas, será preferible programar un software con todo lo que deseamos. En la cultura actual en la que debemos tener lo mejor o nada, este es el resultado más atemorizante.

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No es necesario señalar como incorrecta una inclinación que aún no es completamente real. Algunos expertos aseguran que los robots sexuales –aunque serán magníficos– servirán principalmente para ayudarnos a mejorar durante el coito con personas reales y que a diferencia de lo que todos pensamos, no eliminarán las relaciones entre individuos, sino que las motivarán.

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Nos comunicamos por mensajes de texto la mayor parte del día, compartimos elementos con amigos que no vemos y miramos material de personas que no conocemos. Todo eso nos mantiene felices, entonces ¿por qué parece tan ilógico enamorarse de un robot humanoide? Existen personas fanáticas de rockstars muertos o de artistas que jamás hablarán con ellos e incluso algunos idealizan a sus parejas. No existe una gran diferencia, después de todo, es posible que nos proporcione la calma eterna que buscamos y entonces ¿quién tendría el derecho de decirnos que estamos equivocados?




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Referencias:

DailyMail
Mirror
Digital Trends








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