Es natural que el hombre tenga una fascinación con el devenir del tiempo. Este deseo por proyectarse en lo desconocido lo ha llevado a presentar situaciones realmente diversas. Por un lado, se observa un futuro caótico, donde el orden se ve alterado por los excesos, y por el otro, se sueña con el desarrollo espiritual y tecnológico que intensifique la gloria de la raza humana. En siglos pasados, estas ideas sólo se podían conocer a través de los libros de ficción. Hoy, lo que era un sueño, comienza a ser realidad.
La majestuosidad del edificio Burj Khalifa no sólo se mide por sus 828 metros de altura. En su interior se vive un mundo lleno de lujos que lo hacen uno de los lugares más exclusivos del mundo. Para entender la razón de crear una obra de estas dimensiones, muestra de lo que será la vida en futuro, es necesario remontarse al pasado, cuando Fillipo Tommaso Marinetti dio a conocer el “Manifiesto Futurista”.

Desde un punto de vista teórico, los intelectuales que se unieron a este movimiento mostraron una actitud crítica y negativa hacia los valores clásicos y tradicionalistas. En su búsqueda de la belleza apostaron, como piedra angular, por la originalidad por encima de cualquier otro principio, aunque esto tuviera ciertos tintes de irracionalidad. Para los futuristas, el mundo moderno era la perfecta unión entre tecnología y el modelo capitalista, respetando siempre el espíritu humano.
Por eso cuando el primer plano de este edificio sólo alcanzaba 570 metros de altura, los arquitectos del proyecto supieron que era tiempo de dar el siguiente paso. No se podían estancar en una concepción tradicionalista, era necesario romper los límites de la racionalidad porque el futuro es hoy. Para tener una concepción más clara de las dimensiones de este edificio, se puede comparar con otros edificios un poco más famosos, como lo es el Empire State en Nueva York. La construcción estadounidense tiene 381 metros —431 si se incluye su antena—, es decir que tiene sólo la mitad de la altura del Burj Khalifa.Dentro de este lujoso edificio se encuentra el primer hotel de la marca Armani, que abarca los primeros 39 pisos. Le siguen 700 apartamentos privados de lujo de las plantas 45 a 108. Por si fueran poca cosa estas excentricidades, el edificio futurista cuenta con dos miradores que ofrecen vistas sorprendentes. En el piso 124, a 442 metros de altura, se localiza el primer mirador de la torre Khalifa que sin duda es el mejor punto para contemplar la magnificencia en la que se está convirtiendo la ciudad de Dubái.


El segundo de los miradores, el cual se acaba de inaugurar con total éxito, es el más alto del mundo con una altura de 555 metros, arrebatándole este título a la Torre Canton en China. Este observador está en el piso 148, ofreciendo una sorprendente vista como la de una gran ave que tiene ante sus ojos una diminuta ciudad. Para vivir esta experiencia sin igual, tienes que tener en cuenta que millones de personas querrán tocar el cielo con sus propias manos y tendrás que reservar tu entrada en su página de internet.
Teniendo semejante altura, esta torre fue equipada con los elevadores más rápidos del mundo, que suben al mirador At The Top, ubicado en el piso 124, en sólo 60 segundos con una velocidad de 64 kph. Una vez allí, siéntete como un ermitaño que vive en lo alto de los cielos e inspírate para toda la vida.

Ya que viajaste tan lejos para ver la obra maestra del hombre del futuro, puedes complementar tu viaje con una expedición por el desierto. Esta actividad es una gran oportunidad para sentirte en algún cuento de Alí Babá. Los safaris por lo general se realizan en modernas camionetas todo terreno y los horarios varían: los paseos pueden ser matutinos, vespertinos o nocturnos. En el recorrido se puede admirar el hermoso paisaje de las dunas rojas de Al Hibad, pasear en camello, conducir por el desierto y cenar en un campamento tradicional en medio de la nada mientras disfrutas un espectáculo de danza árabe.
Por último, es necesario recordar que el movimiento futurista quiso establecer una renovación total en el campo de la cultura y de la política de inicios del siglo XX para determinar el nacimiento de una sociedad moderna. Si te pones a reflexionar sobre la vida contemporánea, entenderás que ese mundo del futuro está comenzado y está en nuestras manos que no se desvíe de una manera aterradora.
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Es claro que para viajar a Dubái tardarás un tiempo en juntar el dinero necesario, mientras ahorras puedes disfrutar un viaje de fin de semana en un destino barato y hermoso.
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