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El jardín maldito donde todo querrá envenenarte

Viajes El jardín maldito donde todo querrá envenenarte



Hay pasiones que matan. El esplendor de la belleza es un insulto sutil, un perfume embriagante que nubla la conciencia y no entiende de límites, es la llama que consume la inspiración febril de los grandes artistas, la que lleva al éxtasis y cuya realización empuja cada vez más al precipicio de la locura donde una vez visto el abismo, no se vuelve jamás. ¿Quién no ha naufragado en un tórrido mar de éxtasis, guiado por un vaivén de caderas al ritmo de cada pestañeo, deslizando violentamente la voluntad ciega hasta ese momento en que rompe con la belleza, ahogándose entre la locura y el frenesí?

Las flores en este sitio tienen el poder de crear las mismas sensaciones: el Jardín Alnwick puede parecer un jardín inglés más. Así lo indican los árboles caducifolios mezclados con los grandes arbustos que se hacen uno y las caprichosas flores que pintan el paisaje durante la primavera; sin embargo, las especies que en él habitan son de una belleza tan insospechada como letal. En este sitio se concentran las cien variedades de plantas más venenosas del mundo.


Jardín Alnwick entrada

Jardín Alnwick


Ubicado en Northumberland, al norte de Inglaterra, el Jardín Alnwick se extiende a lo largo de catorce acres dedicados al cultivo y cuidado de cada ejemplar.  El tour requiere forzosamente un guía, debido a los potentes efectos de cada una de sus mortales habitantes. Está estrictamente prohibido acercarse y aspirar la esencia de una flor, mucho menos hacer contacto con ellas. Algunas especies con potencial para causar la muerte en cuestión de minutos están resguardadas con instalaciones que permiten la visibilidad hacia el interior. No es extraño que turistas ingenuos tratando de llevar consigo un recuerdo arranquen una flor y comiencen a sufrir sus efectos somníferos o taquicardias, mareos, desvanecimientos e incluso experiencias alucinógenas. 


jardín venenoso de alnwick arientalis


Jardín Alnwick belladona


Una de las flores más letales es la variedad conocida como Trompeta de Ángel, una planta propia de Sudamérica descubierta durante la época victoriana. Sus potentes efectos sobre la conciencia la hicieron una de las favoritas de la aristocracia de entonces, que la importó para utilizarla como un complemente en el té. La sensación producida con sólo verter un poco de polen es similar a un viaje con LSD, además de funcionar como un potente afrodisiaco capaz de estimular las mismas terminaciones nerviosas que provocan los orgasmos. Muchas damas victorianas murieron literalmente de placer. Una pequeña dosis más alta de lo común es suficiente para hacer de la petite mort el preludio de un éxtasis que conduce al último latido.


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El sitio es un recordatorio más del poder de las plantas. Mucha gente ignora los potentes efectos que esta forma de vida provoca sobre la conciencia, la salud o las reacciones físicas, especialmente los negativos. Jane Percy, la creadora de este espacio y Duquesa de Northumberland, decidió crear un jardín distinto a los clásicos ingleses. Para tal empresa, Percy viajó alrededor del mundo eligiendo personalmente las plantas que por su toxicidad y peligro, eran perfectas para la colección.

El trabajo de jardinería es de alto riesgo en este jardín y exige un riguroso conocimiento sobre cada una de las especies que habitan en él, además de la utilización de un equipo aislante que evite cualquier contacto potencialmente mortal con las plantas. Alnwick abrió sus puertas en 2004 y actualmente recibe más de 800,000 visitantes al año. Según el sitio oficial,  espacio también cumple con una labor educativa dentro de la población para concientizar acerca de la biodiversidad y el uso perjudicial para la salud de distintos tipos de drogas que provienen de variedades botánicas. ¿Te atreves a visitar este jardín maldito?



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Referencias: