4 motivos alternativos para viajar y encontrarte a ti mismo
Viajes

4 motivos alternativos para viajar y encontrarte a ti mismo

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Por: Bruno Nanti

17 de enero, 2017

Viajes 4 motivos alternativos para viajar y encontrarte a ti mismo
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Por: Bruno Nanti

17 de enero, 2017



“El fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”. La frase es del escritor bilbaíno Miguel de Unamuno, quien reduce en estos dos tipos de viaje —el literal y el literario— lo que podría ser la clave para erradicar enfermedades mentales que no suelen diagnosticarse ni tratarse con pastillas. Muchas de ellas tienen un mismo origen y ese origen es lo que impulsa a muchos a viajar (en libro, coche o avión). 

Habrá quien lea o viaje por el mero placer de decirlo, de compartirlo en sus redes y publicar un álbum de fotos, de sentirse más especial que el otro. Pero hay quienes lo hacen impulsados por otras razones. Por eso aquí te presentamos 4 motivos distintos para viajar que toda persona debería considerar antes de preparar sus maletas.

1. Entender al otro

viajar ser extranjero

Si todas las personas fueran exactamente iguales en todos los lugares del mundo, viajar no tendría ningún sentido. Puedes tomar miles de fotos, comer en el sitio más turístico y recorrer los museos más emblemáticos, pero parte de tu viaje pasa por entender al otro, desde sus diferencias hasta sus puntos de coincidencia. En este sentido, todo viajero siempre busca algo: ignorar menos. El viaje, desde esa perspectiva, le abre más los ojos y amplía su percepción de las cosas. Entonces puede tomar en cuenta la condición de otras personas, entender realmente que hay alguien más en el mundo.

2. Comprender la historia y la cultura

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No se trata de memorizar una lección de la escuela, con fechas, nombres y sitios importantes. Se trata de comprender las razones históricas y sociales de aspectos de la vida cotidiana tan simples como la lengua que se habla en determinado lugar y por qué. Las cosas son como son por algo. La próxima vez que pases por Cataluña, por ejemplo, haz un esfuerzo por comprender que defender un idioma no significa automáticamente despreciar otro, sino seguir resistiendo tras un historial de censura cultural que duró casi medio siglo XX.

3. Salir de la zona de confort

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Esto no sólo implica mudarse del lugar de residencia, sino de salir de lo que se conoce, de lo fácil, de lo que se puede predecir o controlar, sea geográfica o mentalmente. Cuesta más mudarse de país que de ideas u opiniones. Alguien puede visitar medio mundo sin cambiar cómo piensa. Salir de esta zona empapa al individuo de esa incertidumbre de haber estado equivocado (¡cosa que a algunos aterra!) o simplemente le ofrece recursos para pulir y mejorar lo que creía que sabía. Las personas suelen creer que son lo que piensan, por lo que tienden a rechazar la duda, pues de algún modo las hace dudar de sí mismas, de su esencia e individualidad. Nada menos cierto.

4. Ser otro

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El ser humano cambia constantemente. El viaje es un proceso que acelera y altera esos cambios. Como cuando se es extranjero y es obligatorio integrarse de alguna manera en otro contexto. Pero lo mismo sucede con quien se va de un lugar después de haberlo visitado por primera vez. En el fondo, esa persona también termina perdiendo algo que creía saber, alguna opinión que, según su modo de verlo, le hacía ser quien era. Prejuicios, expectativas, nociones de la vida. A partir de ahí en todos los lugares que visite sentirá que se desprende de algo, de un rasgo de identidad, de un “yo” o al menos del “yo” que conocía antes.

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Si tienes más motivos para preparar tus maletas, pero poco dinero, échale un vistazo a estas opciones.


Referencias: