Estaba atado de manos y pies, las correas que estrujaban mis muñecas hacían que me dieran calambres en los brazos y el cuero en mis tobillos me pellizcaba la piel. Cuando la electricidad recorrió mi cuerpo fue como si la mitad de mí estuviera atrapado en un sueño, mientras mi otra mitad sentía que un hormigueo insufrible me carcomía de la piel a lo huesos. No morí inmediatamente, pues aún alcance a ver a un hombre que se desdibujaba frente a mi con una luz que salía de sus dedos y me apuntaba directo a las pupilas. Cerré los ojos y sentí otra descarga, esta vez sólo percibí el primer segundo en el que, aún con vida, mi corazón se apretujó y mis dientes tronaron al presionar de un golpe mi mandíbula. Después de ese segundo dejé de sufrir, mi cuerpo seguía iluminándose en aquella silla de madera y metal, pero yo ya estaba fuera de él.
Relatos como ése son los que decenas de hombres vivieron en las prisiones históricas más inquisidoras del mundo. No es que ellos no se merecieran el castigo, pero las anécdotas que se cuentan de estos recintos de justicia y castigo también guardan otros crímenes en los que la libertad y los derechos humanos de algunos inocentes fueron olvidados. El mundo se ha conmocionado al conocer los actos que en los oscuros pasillos y las asfixiantes celdas se llevaron a cabo.
A pesar de lo sombrías que resultan las atrocidades que cometieron los prisioneras, al igual que la forma en que fueron castigaron, todas estas cárceles son lugares que causan furor y una gran curiosidad. Aunque parezca increíble, algunas de ellas se convirtieron en “destinos turísticos” que puedes visitar para conocer la celda donde un acuchillado se desangró o para sentir el escalofrío que recorrerá tu espalda al pararte frente a la silla eléctrica que vio morir a tantos criminales.

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Isla Robben, Sudáfrica
Este sitio está situado en la costa de la Ciudad del Cabo; además de ser un lugar macabro que funcionó como un hospital de leprosos, una base militar y una prisión de máxima seguridad durante el apartheid, es un sitio patrimonio mundial de la UNESCO. Cuando el régimen opresivo de Sudáfrica se desmanteló, en la década de 1990, los presos fueron liberados y la isla se convirtió en un recuerdo de tortura y horror para los exprisioneros.

¿Cómo visitarla?
Los barcos que te llevan a Robben salen de la Ciudad del Cabo tres veces al día, el recorrido para llegar a la isla dura 30 minutos y dentro del escalofriante destino las visitas guiadas duran hasta 4 horas.
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¿Cómo visitarla?
Old Melbourne Gaol está abierto todos los días desde las 9:30 a.m. hasta las 5 p.m. y se puede llegar ahí en el transporte público de Australia; los recorridos del lugar duran al menos dos horas.

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Castillo de Elmina, Ghana
Este recinto fue construido por los portugueses en 1482 en el Golfo de Guinea, el cual fue ocupado como un punto comercial importante a donde llegaban los trasatlánticos de esclavos africanos. Ahí, miles de hombres fueron capturados y detenidos para cargarlos en los barcos de esclavos, mismos que fueron vendidos en toda Europa.

¿Cómo visitarla?
Al Castillo de Elmina se pude llegar fácilmente en taxi desde la ciudad histórica del Cabo, Ghana. El ahora museo está abierto de 9 a 4:30 de la tarde y los recorridos son libres.

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Alcatraz, Estados Unidos
Una de las prisiones más famosas de Norteamérica es “La Roca”, como también se le llama a Alcatraz. Originalmente esta prisión fue una fortaleza militar, después se convirtió en una penitenciaría federal y finalmente se forjó como la cárcel de los criminales más aterradores de la historia. “Scarface” y “Machine Gun Kelly” fueron algunas de las leyendas que Alcatraz apresó, pues era prácticamente imposible escapar de un lugar rodeado de las heladas aguas de la Bahía de San Francisco. Sin embargo, en 1962 John Anglin, Clarence Anglin y Frank Morris escaparon de la que se consideraba una fortaleza ineludible.

¿Cómo visitarla?
El único acceso a la isla es posible a bordo del Crucero Alcatraz, el cual parte de San Francisco. Durante el día y la noche las excursiones se llevan a cabo todo el año; la visita dura aproximadamente dos horas.
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¿Cómo visitarla?
Toul Sleng se encuentra en la capital de Phnom Penh, se puede llegar fácilmente en taxi desde el centro de la ciudad. Llegando a tu destino también puedes visitar, justo a un lado del museo, el centro Choeung Ek Genocidal para conocer mejor la historia de este cruel periodo rojo.

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Los asesinatos cometidos en estos lugares fueron parte del castigo que muchos criminales tuvieron que pagar. Lastimosamente, también se trataron de los genocidios más abominables de la historia. Más que un lugar paranormal o una leyenda urbana, los recintos que ahora abren sus puertas al público son una remembranza para apreciar la vida y aprender mucho de las condiciones en las que la política y la misma civilización mantenía a los grupos más marginados. Si algo caracteriza a todos estos lugares son las manchas de muerte, injusticia y crimen que ensucian sus paredes.
Si planeas viajar a alguno de estos países para conocer los lugares que guardan más historia y sangre en el mundo, lee algunos consejos para viajar a un país que no habla tu idioma y descubre cuáles son los lugares que la gente visita porque cree que son las puertas del infierno.
