La vida moderna ofrece muchas comodidades. Vivir en una urbe tiene sus beneficios, pues otorga un fácil acceso a muchas de las necesidades no sólo básicas sino de entretenimiento. Sin embargo, hay personas que desean alejarse de un ambiente como el de la ciudad y prefieren vivir en comunidades pequeñas o rurales para disfrutar de un ambiente menos saturado de ruido, personas y contaminación.

Y hay unos pocos que prefieren ir un paso más y vivir como ermitaños en las montañas.

En 2006, el fotógrafo Antoine Bruy se inscribió en un programa de intercambio para voluntarios que desean trabajar en granjas orgánicas. A través de esta experiencia, Bruy adquirió una fascinación por la vida en la naturaleza y en particular por las personas que solían vivir en la ciudad pero que en algún momento decidieron abandonar todo para llevar una vida de ermitaño.

A partir de 2010, Bruy viajó por las montañas de Europa documentando personas que han decidido renunciar a las comodidades y facilidades de la vida en la ciudad para buscar una mayor autonomía.

A continuación te presentamos algunas de las fotos del proyecto Scrublands, del francés Antoine Bruy, retratos de personas quienes decidieron vivir sólo en compañía con la naturaleza:
