El joven poeta Orlando Leoni (Sanare, 1996) se ha dedicado en su incipiente afán literario a explorar las posibilidades de la imagen del deseo como un campo de acción poética, enfocando detalles minúsculos con su zoom estilístico. El texto que se comparte a continuación es un ejemplo de ello.

Adiós, temores febriles
Cúspide de las cruces, otorga tu mano blanca sobre mi techo
haz de tu arena un recuerdo que rasgue mi corona
marchita de luz en la esfera contigua
duda siempre de los bienintencionados
con la espada abierta y el corazón en trigo
hunde tu rodilla en señal de respiro
color de amor en tu floral llano.

Se despiden sorpresas boreales
se marcha el tren en paisaje ajeno
con tu caminar absorto, con tu polizón de nardos y azucenas
la soledad es un trino en tu boca cuando me miras despierta
te espero en la bajada, te espero con el pecho frío
mientras comulgas en creces, sorteando la marea del día
me presumo astuto
hazañas aéreas para tu altar prendido
busca en mí la palabra borrada
busca y persigue los sentidos opuestos
hinca el colmillo de plata en el arco tardío.

La vida es difusa aunque no
horas partidas como galletas de bronce
en tu piel de leche navega la calma más bella y dulce
en tu espera se yerguen torres, pirámides, monumentos ocultos
mi zozobra en tu orilla
mi cardenal de fuego
pétalos en ristre como galán de otoño
aferrado a tu viento, cosido en tu ala
me esfumo en la curva de tus labios cuando dejas el cuarto
polos contrarios sin fuerza bruta, sin lengua
sin temores ni fiebre
adiós
he dicho.
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Las imágenes pertenecen a Nastia Cloutier-Ignatiev.
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