Octavio Paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana

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Octavio paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana
Octavio Paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana

(Última parte)

Vida, lenguaje y soledad. El otro, el amor y la presencia. El árbol, la piedra y el fuego. Todos los temas son los de Octavio Paz. Cada elemento en el que uno se halla es una circunstancia que Paz encuentra maravillosa para emprender un camino sapiencial hacia su forma de comprender el mundo, su realidad.

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El treinta y uno de marzo de este año es una fecha emblemática para festejar a un hombre quien intentó liberarse de toda atadura convencional. La herencia de Paz es la crítica íntima, la reflexión genuina, la meditación sensitiva, la cavilación interior del hombre por el hombre. En él, hay una búsqueda interminable por la luminosidad de la existencia. Cada circunstancia se le presenta como un intento por discernir su más profundo significado.

Por eso, en este día tan especial, presentamos otras lecciones que nos ha dejado Paz a través de un poema conclusivo, totalitario y universal: Piedra de sol.

Lección 6: La fatalidad lúdica del tiempo.

El presente, ese instante enmarcado por la premura, es una indagación constante que nos aniquila con su infortunio. En cada instante de la vida, el momento preciso se vuelve una utopía constante en la que nos perdemos por la ausencia de materialidad. El presente parece un tiempo sin salida, sin finalidad, que se va renovando en cada sucesión cíclica del mismo. Parecería que no puede existir un entendimiento genuino de la actualidad por el arrebato explosivo de nuestra determinación temporal. 

Paz concibió el tiempo como una caída vertiginosa en la que no hay piso: un descenso a las profundidades de la melodía nostálgica. El tránsito por la vida se ve contaminado con la sensación temporal que se transforma en relatividad vital: busco sin encontrar, escribo a solas, / no hay nadie, cae el día, cae el año, / caigo con en el instante, caigo a fondo, / invisible camino sobre espejos / que repiten mi imagen destrozada, / piso días, instantes caminados, / piso los pensamientos de mi sombra, / piso mi sombra de un instante. La presencia real del hombre es una forma efímera de contemplar al tiempo esférico. Pasan los instantes, los minutos, las horas, los días y los meses sin que la humanidad pueda contener la duración del oleaje oceánico.

Tiempo - octavio paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana
La formación intempestiva del tiempo tiene como consecuencia una desesperación innata en el hombre para contener en sí mismo todas las horas del mundo, para que cada momento sean todos los momentos de la historia. En la intransigencia de la meditación temporal, solamente queda la búsqueda absurda: a la salida de mi frente busco, / busco sin encontrar, busco un instante, / un rostro de relámpago y tormenta / corriendo entre los árboles nocturnos, / rostro de lluvia en un jardín a obscuras, / agua tenaz que fluye a mi costado. Mi tiempo, tu tiempo, nuestro tiempo es el de todos y el de nadie. La imagen que propone Paz tiene una complementariedad entre lo externo y lo interno. El tiempo juega con un elemento dual que se percibe en la piel y en el alma.

La dicotomía sensitiva del tiempo no puede separarse de forma abstracta. La percepción de lo instantáneo se edifica en los planos corpóreos y espirituales. Paz alaba la condena establecida por la cronología porque su final es conocido: mientras el tiempo cierra su abanico / y no hay nada detrás de sus imágenes / el instante se abisma y sobrenada / rodeado de muerte, amenazado / por la noche y su lúgubre bostezo, / amenazado por la algarabía / de la muerte vivaz y enmascarada / el instante se abisma y se penetra, / como un puño se cierra, como un fruto / que madura hacia dentro de sí mismo / y a sí mismo se bebe y se derrama / el instante traslúcido se cierra / y madura hacia dentro, echa raíces, / crece dentro de mí, me ocupa todo, / me expulsa su follaje delirante, / mis pensamientos sólo son sus pájaros, / su mercurio circula por mis venas, / árbol mental, frutos sabor de tiempo. La conciencia de la muerte por el sólo transcurso del tiempo es un pensamiento recurrente en nosotros mismos; estamos determinados a ella, pero en su más profunda ontología, no es más que una apología de la vida.

Reloj - octavio paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana
En este sentido, el pasado inerte, el presente onírico y el futuro esperanzador, son los camuflajes existenciales de los que Paz da cuenta para sufragar la existencia de la humanidad. Todos los tiempos son un solo tiempo. La duración de nuestra identidad se envuelve en una época universal: oh vida por vivir y ya vivida, / tiempo que vuelve en una marejada / y se retira sin volver el rostro, / lo que pasó no fue pero está siendo / y silenciosamente desemboca / en otro instante que se desvanece. Pero la transparencia de nuestro tránsito por la actualidad se construye con un torbellino de momentos en los que únicamente queda la contemplación de la vida en su máxima expresión.

Lección 7: La única forma de transformar al mundo es por medio del amor.

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Uno de los atributos del pensamiento de Paz es su mirada rebelde, transgresora e indomable de la realidad. Paz no se deja contaminar con los discursos dogmáticos que intentan vender ilusiones suicidas. Por eso, en una parte de su escenografía poética, da nombre a aquellos que han intentado transgredir la conceptualización de lo humano: el burro pedagogo, el cocodrilo / metido de redentor, padre de pueblos, / el Jefe, el tiburón, el arquitecto / de porvenir, el cerdo uniformado, / el hijo predilecto de la Iglesia / que se lava la negra dentadura / con el agua bendita y toma clases / de inglés y democracia, las paredes / invisibles, las máscaras podridas / que dividen al hombre de los hombres, / al hombre de sí mismo. Además de escritor, Paz fue un hombre quien intentó una transformación colectiva a través de la palabra como forma permanente en el establecimiento de un muro de reflexión.

La sociedad se ha encaminado hacia una letanía que elogia la sepultura del otro y a su vez, deifica el exterminio de la individualidad. El pensamiento no se ha desarrollado comunitariamente por la falta de encuentro entre un tú y un nosotros. Todas las idealidades que han servido para el control aplastante del yo han sido asimiladas canónicamente. La identidad del hombre se ha diluido en las comisuras de la competencia material: todo debe tener una tendencia corpórea para que sea satisfactoria en la actualidad.

Ante un ambiente compuesto por actitudes que intentan diluir la personalidad constitutiva de identidad, Paz levanta la pluma y la voz para convertirse en una trinidad contestataria: rebelde, revoltoso y revolucionario. El alcance de estas palabras encarnan todos los tiempos y todas las acciones contra los iconos de poder que han disminuido nuestra identidad genuina. Por eso, pensamiento y reflexión, moral y acción, crítica y transgresión, son sinónimos: se derrumban / por un instante inmenso y vislumbramos / nuestra unidad perdida, el desamparo / que es ser hombres, la gloria que es ser hombres / y compartir el pan, el sol, la muerte, / el olvidado asombro de estas vivos. El desamparo de existir y la glorificación de ser conforman una ambivalencia puritana respecto de la condición comunitaria. Se actualiza una dicotomía que, por sí misma, aún no resuelve las antinomias del ciclo de la vida.

Para alterar el monopolio establecido, se requiere de un elemento cálido, una proyección que desvirtúe y consolide nuestro entorno totalitario. Un concepto que con su conjugación mínima pueda abrirnos el espectro entre salvación, abandono, cambio, liberación, inspiración, desesperación, presencia, vacío, sublimación y fin: amar es combatir, si dos se besan / el mundo cambia, encarnan los deseos, / el pensamiento encarna, brotan alas / en las espaldas del esclavo, el mundo / es real y tangible, el vino es vino, / el pan vuelve a saber, el agua es agua, / amar es combatir, es abrir puertas, / dejar de ser fantasma con un número / a perpetua cadena condenado / por un amo sin rostro; el mundo cambia / si dos se miran y se reconocen, / amar es desnudarse de los nombres. Paz no genera un cliché respecto del amor porque la palabra en sí misma encuadra y genera un empuje vital en nuestras conciencias. Todo se nutre y despedaza en ese vocablo, se minimiza y potencializa cuando se hace verbo, y en su conjugación, la sustancia se vuelve real.

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Epílogo

No hay homenaje que alcance para agradecer todo el aprendizaje que has dado a la humanidad. Tu voz ha sido la de un hombre universal que intentó, a través de la escritura, solucionar los problemas que nos aquejan. Tu soledad es la mía, la de ustedes, la de los otros, con la que encaminaste a una generación para relacionarse con el mundo, asumir un papel honorífico y ahuyentar las ideologías débiles.

Tus escritos pueden ser leídos como un cuestionamiento constante, nunca conforme, sino con el espíritu aventurero y valiente que te caracterizaron. Siempre con admiración, pero nunca con alabanza, la lectura de tus ensayos y poemas se presentan como una apuesta vital: vida y muerte se funden en un cántico magistral hacia la nada. No es que hayas sido un nihilista, sino que fuiste un creador respecto de la nulidad. Sabías que estabas dentro de una realidad solitaria, y con eso potencializaste el alba para entregarnos un amanecer lleno de vida.

Destruiste cada palabra escrita; la taladraste, inclusive, la violaste para que gritaran su ausencia inmensa. Tus espejos son el reflejo del tiempo y el olvido en el que te abandonaste para beber de su sabiduría. La voz erudita retumba en cada oración, en cada frase, sin que se escuche la dicción de Paz, sino la de Octavio. Toda representación artística es tu representación catalítica en la que te encontramos en intimidad. Eres, fuiste y serás la imagen del gruñido inconforme, la notoriedad matizada por el suplicio poético. Te desgarraste en cada verso, con el solo objetivo de darnos una disertación innovadora para que nosotros la interpretáramos con un bagaje interior.

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La historia te recordará como una conciencia única, como un enigma difícil de descifrar, pero complaciente con aquellos quienes quisieran discernir sobre los temas que sustentan nuestra existencia. Formas parte de la vida de muchos, de una inmensa minoría que intentan dilucidar algún camino transitable entre el nacimiento y la condena. El tiempo te ha dado la razón como un hombre comprometido con las ideas, la reflexión y la crítica.

Octavio, hoy te celebramos y nunca te olvidaremos. Con el corazón en la mano te recuerdo como un símbolo de totalidad y vida.

Octavio Paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana (Primera parte)

Octavio Paz y su pluma envolvente: algunas lecciones para la vida cotidiana (Segunda parte)

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