Contrario a disciplinas artísticas englobadas bajo la categoría de las Bellas Artes, el performance es una expresión relativamente nueva. Nacida en pleno siglo XX de la mano de las distintas vanguardias artísticas del momento, en especial del futurismo y en el caso de México del estridentismo –la primera vanguardia nacional– que suele ser denominado como el futurismo mexicano.
La presentación de esta vanguardia, que así como sus homólogas fue de corto aliento, sirvió para sentar las bases de lo que varias décadas después se transformaría en el arte performativo también conocido como happening y entrecruzado con el concepto de la instalación.
En México, esta disciplina halló un lugar tanto por la formación de grupos y colectivos dedicados al performance, así como una política “museística” que permitió su entrada a los espacios académicos. Tal política tenía como sustento el hecho de que este tipo de arte no implicaba los mismos recursos que el arte “tradicional”, pues no se debían gestionar préstamos, ocupar espacio en las bodegas o requerir de ciertos esfuerzos de conservación.
El protoperformance
Esto dio paso para la creación de grupos que después se englobarían en la llamada Generación de los Grupos, pero antes de ellos hubo ciertas expresiones de la mano de artistas como Alejandro Jodorowsky, Fernando Arrabal y Roland Topor que fundaron “Efímero Pánico”, un colectivo basado en la expresión teatral, o Juan José Gurrola, que también colaboró con Jodorowsky, además de figuras de la talla de Juan García Ponce y Carlos Monsiváis.
Acción destrucción de un piano, 1967. / Modos de Oír.Por ejemplo, Jodorowsky afirma en su libro Antología pánica que uno de sus performances involucró la matanza de una gallina al tiempo que una actriz comía un plato de mole con pollo. También recuerda uno en el que bañó a su novia en una tina de sangre usando pulpos como esponjas. Estos dos ejemplos, remiten a una de las características que más ha estigmatizado al performance: el uso de lo grotesco y mórbido, así como de la sexualidad exacerbada o del desnudo.
La Generación de los Grupos
Este colectivo procuró llevar el performance lejos de los espacios académicos y empezaron a realizar sus actos en las calles o en medios masivos como la televisión, aunque esto no quiere decir que evitaran por completo presentarse en museos. En La historia del performance en México se explica:
«Bajaron al arte de su pedestal y lo trasladaron hacia la vida cotidiana; buscaron nuevos materiales y nuevos soportes, tomaron sus temas y sus materiales de la calle y los transformaron en arte».
“Tepito Arte Acá”
Nace a partir de la propuesta de Echeverría de modernizar Tepito, mismo que tuvo una gran resistencia por parte de los pobladores del famoso “barrio bravo”. En Tepito Arte Acá se involucraron todo tipo de performances y propuestas estéticas; por ejemplo, Daniel Manrique comenzó a realizar murales en las casas y negocios locales, llevando de tal forma el arte a la cotidianidad. A la fecha, muchos de sus murales siguen en pie, aunque no ha habido grandes esfuerzos por catalogarlos y por supuesto, procurar su conservación. Existen reportes de cómo la delegación cubrió algunos.
Foto: Lulú Urdapilleta – Chilango.
“No-grupo”
Este colectivo estuvo en activo durante 6 años. En él coincidieron los artistas Maris Bustamante, Melquiades Herrera, Alfredo Núñez y Rubén Valencia. Este grupo estuvo conformado por creativos que posteriormente habrían de iniciar otros grupos y proyectos en torno al performance. En su momento idearon “Montajes de Momentos Plásticos” en los cuales fomentaban la interacción del público al repartir objetos artísticos entre ellos.
Foto: No-Grupo – Revista Replicante.
“Polvo de Gallina Negra”
Es considerado el primer grupo de arte con temática feminista en México y fue liderado por Maris Bustamante y Mónica Mayer. Aunque Receta del grupo Polvo de Gallina Negra para hacerle el mal de ojo a los violadores o el respeto al derecho del cuerpo ajeno es la paz es uno de sus performances más conocidos, también realizaron el proyecto ¡MADRES!, iniciado el 10 de mayo de 1983, que involucró el embarazo de sus integrantes y que giraba en torno a la maternidad. Uno de los perfomances más interesantes que llevaron a cabo fue durante el programa Nuestro Mundo que se transmitía por el Canal 2 y era conducido por Guillermo Ochoa, donde le enseñaban al conductor lo que era ser madre por un día.
El mismo performance fue llevado a cabo en el Museo Carrillo Gil con una audiencia en vivo. / PintoMiRaya
Sin duda, se trata de los performances iniciales de esta disciplina, que se ha extendido hasta el siglo XXI, si quieres conocer más sobre el arte performático puedes leer:
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