Exterminio: La evolución no solo trajo de vuelta el terror postapocalíptico que nos dejó marcados hace 20 años. También nos presentó a Samson, el infectado Alfa que parece salido de una pesadilla. Y aunque muchos se preguntaron si eso que vieron era real (sí, eso que te imaginas), la respuesta es simple: es una prótesis… pero el actor sí es real. Muy real. Se llama Chi Lewis-Parry, y aquí te contamos por qué es imposible olvidarlo.
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‘Exterminio: La evolución’ y Chi Lewis-Parry: De pelear en jaulas a correr desnudo en un apocalipsis
Chi Lewis-Parry mide 2.03 metros y antes de entrar al cine, pasó más de una década como luchador profesional de artes marciales mixtas. Su físico imponente no es casualidad. Tampoco lo es su capacidad para moverse como un tanque con coreografía. Pero lo que muchos no saben es que este gigantón británico ama el cine de terror. Así que cuando Danny Boyle lo invitó a trabajar en un “proyecto secreto” después de coincidir en la serie Pistol, Chi dijo que sí sin saber que estaba a punto de convertirse en el infectado más viral de la década.

Interpretar a Samson no era solo correr semidesnudo con los ojos inyectados. El personaje representa una nueva fase del virus Rage, una criatura más brutal, más inteligente… y más exhibicionista. Para lograr el efecto visual de un cuerpo completamente “consumido” por la infección (y por la locura), Boyle apostó por filmar las escenas con iPhones, luz natural y mucha acción física. El resultado: una secuencia brutal en un tren, donde Chi se lesionó, pero siguió rodando como si nada. Porque si algo queda claro es que este tipo no se raja.

La prótesis que dio de qué hablar
Hablemos de lo obvio. Sí, ese momento de desnudez total en la película fue planeado. Y sí, Chi usó una prótesis genital gigante que desató una ola de memes. ¿Por qué? Según el actor, era parte del diseño para reflejar cómo el virus “exagera todo”. Su tamaño, su fuerza, su… ya sabes. Y aunque Chi se tomó el tema con humor —“Mido dos metros. No tengo que explicar nada”—, la realidad es que hubo razones legales detrás del uso de prótesis.

En el set estaba Alfie Williams, actor menor de edad. Según las leyes del Reino Unido, no se puede filmar desnudos reales frente a menores, aunque sean prostéticos o no. Así que todo el equipo de infectados usó prótesis por ley. Boyle confesó que no tenía idea de ese detalle cuando comenzó el rodaje, pero terminó dándole un giro estético a toda la película.
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¿Y ahora qué sigue para Chi?
Después de robarse la película (y el tráiler), Chi Lewis-Parry ya tiene más proyectos en puerta. Aparecerá en The Running Man, con Glen Powell, y tiene toda la pinta de convertirse en el nuevo favorito de los papeles brutales, carismáticos y un poco aterradores. Y si algún día lo vemos como villano en una de James Bond —como él sueña—, ya sabemos que va a dejar marca. Literalmente.
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