Existe una tendencia dentro de la escritura de la Historia que la sitúa más cerca del arte que de lo que llamamos propiamente ciencia. La naturaleza narrativa y la capacidad de evocación convierten al texto histórico en el vehículo adecuado para generar cierto tipo de experiencias estéticas. En esta ocasión quiero presentar un caso en el que la escritura de la historia se toca con la pintura de un retrato, para ello convendría que pensáramos un género histórico en particular: La biografía. Mi tesis es que el biógrafo y el pintor comparten ciertas similitudes, en cuanto al tipo de representación que se puede hacer con ambos lenguajes.

A pesar de los temores de ciertos colegas respecto a la equiparación entre Historia y Literatura, me parece que deberíamos reconsiderar esta cercanía en la que nos encontramos. Pienso, primero, que la lectura de ficción provoca en los lectores insights similares a los que provoca la lectura de ciertos pasajes históricos; incluso, diría, inspira formas para comprender la historia. No es casualidad, entonces, que Fracois Dosse, en su introducción al texto El arte de la biografía, nos presente a manera de ejemplo el texto de Borges biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874), lectura en la que Borges tensa la relación entre ficción y realidad histórica al romper con la narración tradicional de la biografía; el relato de Borges gira en torno a una sola noche, pues para él “Cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta, en realidad, de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es”. Inevitablemente esto me lleva a pensar en Walter Benjamin y su tesis VI “Articular históricamente el pasado no significa conocerlo ‘tal y como verdaderamente fue’. Significa apoderarse de un recuerdo tal como éste relumbra en un instante de peligro”.
En este sentido, “el instante de peligro” que nos puede servir para conocer cómo el biografiado “sabe para siempre quién es”, es muy similar al momento en el que el pintor hace el retrato. Tanto biógrafo como pintor intentan capturar la esencia del personaje en cuestión. La selección de los pasajes a narrar, o la pose a pintar, forman parte de una estrategia que busca reflejar a un personaje. Acto similar le ocurre a Jasper Gwyn, personaje de Alessandro Baricco, quien tras abandonar el célebre mundo de un escritor famoso comienza a ofrecer sus servicios como escritor de retratos. Mr. Gwyn ofrece a sus clientes un instante que resume su personalidad, sus pasiones y virtudes; para ello, el proceso que sigue es casi un ritual en el que coloca al “retratado” por un espacio de… días bajo unas bombillas que, entre otras cosas, fungen como una especie de cronómetro, pues cuando la última bombilla se funde, el retrato ha quedado escrito. Sin embargo, en el retrato no hay ninguna alusión a la imagen física del retratado, se trata de una escena que logra reflejar al retratado. Pienso que la biografía puede ser entendida de esta forma, como una escena que, además de fijar una imagen sobre un personaje, es el reflejo de las pasiones y virtudes de una época, de un momento histórico preciso.

Pensemos, por ejemplo, en el retrato del Papa Inocencio X, creado por Diego Velázquez, en esta obra, Velázquez nos muestra a un hombre con el ceño fruncido y ojos inquisitivos. La composición carga la figura de Inocencio hacia la izquierda, dando la impresión de que se encuentra sentado plácidamente, mientras apenas sostiene con el pulgar y el índice una hoja de papel que el pintor aprovecha para colocar su firma. La otra mano, en la que porta el anillo papal, refleja cierta discordancia, pues mientras la mirada es fuerte, esta mano está suelta. El efecto que consigue Velázquez es meramente psicológico, nos muestra a un Papa, quizá, con idea pero sin mucha fuerza.

La obra fue pintada en 1650, tiempo en el que el poder papal se ha mermado, de tal forma que su oposición al tratado de Westfalia es meramente anecdótica. Lo anterior no quiere decir que la mirada inquisitiva del personaje no sea más que una pose. La fuerza de Inocencio X no debe buscarse en su influencia política sino en el terreno de los debates morales. Si bien el janesismo al que Inocencio X se opuso no derrotará al probabilismo jesuita, sí tendrá continuidad y repercusiones, como la Iglesia Española Reformada Episcopal o la Unión de Utrecht. No es lugar para discutir si Inocencio X era un probabilista o sólo pretendía mantener el poder del Vaticano sobre los Países Bajos; no obstante, si una certeza debe ser dicha: es que el retrato de Velázquez capturó la esencia del Papa de tal forma que él mismo expresaría Troppo vero (Demasiado verdadero).
¿Cómo pintar sin presencia?
Ahora bien, tanto Jasper Gwyn como Velázquez tenían de frente a los sujetos a retratar; sin embargo, el historiador corre con una suerte distinta, en pocas ocasiones y dependiendo el interés temático, le será posible tener contacto físico con el biografiado. Con cierta ingenuidad esto puede acarrear dudas sobre la veracidad del texto histórico, pero de ninguna manera significa que la biografía no alcance la certeza. Pienso, en primera instancia, que es justamente la producción de presencia el fin de la biografía.
El biógrafo va pintando la vida de su personaje, utiliza la luz que le brindan los objetos, las cartas, la ropa, sus aficiones, de la misma forma que el pintor utiliza la luz y la sombra para dar ciertos rasgos a la mirada y boca del retratado, incluso para hacer más real sus ropajes. En la pintura de Velázquez los elementos del fondo dan mayor realce a la figura de Inocencio X. De la misma forma, pintar una biografía es escribir un retrato, utilizar los elementos que rodean al sujeto. La comida de moda, ¿qué tipo de cultura se consumía en la época? Indagar sobre los malos ratos que pudieron forjar la personalidad; en síntesis, traer hacia adelante un vida mediante la biografía equivale a transmutar al pintor en narrador.
Bibliografía
Baricco, Alessandro Mr Gwyn. Barcelona. Anagrama, 2012.
Benjamin, Walter. Tesis sobre la Historia y otros fragmentos. Traducción de Bolivar Echeverría. México. Universidad Autonoma de la Ciudad de México/Itaca. 2008,
Borges, Jorge Luis. El Aleph, Madrid, Alianza Editorial 1971, pp
Dosse, François El arte de la biografía: entre historia y ficción. Universidad Iberoamericana, 2007.
