Soy mujer y soy distinta a cualquier otra. Esto se debe a que el sexo no define por completo nuestra identidad. Incluso el género masculino o femenino y la percepción de aquello que nos rodea a partir de esos roles se construye durante toda la vida, determinada por los cambios físicos, sociales y psicológicos que experimentamos cada día, sobre todo las circunstancias radicales como la maternidad y la menstruación.
Lo femenino está manchado de sangre, fuerza, vísceras e instinto, no es la figura vestida de rosa que da vueltas con un vestido de crinolina encerrada en una torre esperando ser rescatada. A una mujer, como a cualquier ser humano, la construyen diversos factores como el hecho de tener o no una pareja, enamorarnos, dejarnos, absorbernos y separarnos con un desequilibrio constante que nos reconstruye, desde el sentido más primitivo de pertenencia hasta los clichés de la pareja ideal y los cuentos de hadas que nos convencen de que al final del camino encontraremos a ese complemento, al hombre ideal. Y esperamos, nos desesperamos y nos presionamos. ¿Y si no es así?, ¿si decidimos que la soledad no está reservada para las madrastras malvadas o las brujas del cuento?, ¿y si dejamos de imaginar nuestra vida a partir de las historias que nos leyeron de pequeñas y vencemos al dragón arcaico que cree saber cómo debemos ser?

Estas reflexiones cotidianas sobre la identidad son retratadas por el pincel de Alejandra Alarcón, quien desmantela los imaginarios que sostienen a la cultura occidental a través de los cuentos infantiles como Caperucita Roja, Cenicienta, Blanca Nieves y Rapunzel.
Alejandra aborda la producción a partir de varios medios: pintura–acuarela, video, construcción, intervención de objetos tridimensionales, intervención al material bibliográfico, entre otros. La acuarela es su principal herramienta de comunicación por su naturaleza fluida y orgánica, la cual representa para su proceso creativo el constante cambio entre accidentes que no se pueden controlar, como la manera en la que fluye el pigmento sobre el papel y nos recuerda que son esas diferencias las que le dan una identidad propia a su composición.
Este fluir se encuentra también en los temas que le interesan al entender que lo femenino es un rol de género que hemos aprendido sin la consciencia de que somos libres de elegir qué tipo de ser humano queremos ser. Los cuentos, las narraciones orales, y años más tarde, el cine y la televisión marcaron modelos en nuestro imaginario personal, que entre otras características inspiran modelos aspiracionales de belleza y moral.

Al respecto, las acuarelas de Alejandra Alarcón toman consciencia de que la energía femenina es una fuerza presente en cualquier ser humano, y que no podemos juzgarla con parámetros como la perversión por el goce del propio cuerpo que tanto han censurado. Por ello sus obras nos incitan a apoderarnos de nuestra vida, de nuestra sexualidad y disfrutar de la libertad para tomar decisiones y construirnos dejando atrás la fábula del sapo que se convierte en príncipe azul. Su trabajo rompe con esta idea de que el animal que nos habita es negativo y salvaje, y que debemos encerrarlo y domesticarlo; por el contrario, se trata de entender que la sangre y el sexo también son una fuerza creadora.
Sus dibujos son una invitación para abrazar ese instinto, conectarnos con la naturaleza y dejar de encasillarnos a nosotras mismas como Caperucita o como el lobo y ser ambos; feroces e incontrolables como sus personajes que habitan el desbordante rojo corporal de la menstruación: una metáfora de identidad cíclica en movimiento.

Durante noviembre, Cultura Colectiva te presenta la obra de Alejandra Alarcón en un mes dedicado a entender los ciclos que forman parte de nuestra vida y construyen nuestra identidad como seres humanos, sin encerrarnos en roles de género y estereotipos que nos encadenan y limitan la poderosa bestia que estamos destinados a ser.
Día 1
«Unos ojos nuevos se me abrían bajo los párpados».
Adrienne Rich

Día 2
«Hablará por espejos, hablará por oscuridad, por sombras, por nadie».
Alejandra Pizarnik

Día 3
«Lay down. Lay down like an animal and wait».
Charles Bukowski

Día 4
«Verde que te quiero verde».
Federico García Lorca

Día 5
«La Gran Pitonisa sonríe:
—¿Por qué has dejado al hombre traspasar tu umbral?
—… Tuve miedo de soñarlo, por eso».
Alejandra Pizarnik

Día 6
«Dónde empieza el monstruo, dónde la caricia».
María Ramos

Día 7
«Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos».
Apocalipsis 9:6

Día 8
«Y el hecho es que nadie, hasta ahora, ha determinado lo que puede un cuerpo».
Spinoza

Día 9
«Con la piel bendecida
él dice -mi vida
es pequeña la herida
casi no se ve».
Cristina Rosenvinge

Día 10
«Lo que no tiene nombre, lo innombrable debe nombrarse lo menos posible».
Gonzalo Millán

Día 11
«Cuando debas ir hacia arriba busca la torre más alta y sube hasta la cúspide. Cuando debas ir hacia abajo busca el pozo más profundo y desciende hasta el fondo. Cuando no haya corriente, quédate inmóvil. Si te opones a la corriente, todo se seca. Si todo se seca, el mundo se ve envuelto por las tinieblas. Yo soy yo, él es yo, atardecer de otoño, cuando renuncias a mí, yo existo».
Haruki Murakami

Día 12

Día 13
«Es la mujer más amarga que la muerte y lazo para el corazón, y sus manos, ataduras. El que agrada a Dios escapará de ella mas el pecador en ella quedará preso».
Eclesiastés 7, 26.

Día 14
«Follow your inner moonlight; don’t hide the madness».
Allen Ginsberg

Día 15
«Fue. Nunca volverá a ser. Recuérdalo».
Paul Auster

Día 16
«No quedar adheridos a ninguna persona: aunque sea la
más amada toda persona es una cárcel, y también un rincón».
Friedrich Nietzsche

Día 17
«but despite this lack of wickedness, through their awkwardness, indecision or cowardice (or simply because human beings are imperfect), in the end they inflict pain».

Día 18
«Cabalgarás. Dirás abultamiento / melodía. Llevarás un muerto de la mano. Junto a él descubrirás tu seducción por el desorden. Escribirás entonces sobre la crueldad en tu lenguaje de cristales y de células, como si el deterioro fuera un espectáculo.
Pensarás, el tumor es una extraña certidumbre».
Daniela Camacho

Día 19
«¿Cuántas decepciones conducen a la amargura? ‑Una o mil, depende del individuo».
Emil Cioran

Día 20
«Que se aprendiese a despreciar los instintos primerísimos
de la vida; que se fingiese mentirosamente “un alma”, “un espíritu”,
para arruinar el cuerpo; que se aprendiese a ver una cosa impura
en el presupuesto de la vida, en la sexualidad».
Friedrich Nietzsche

Día 21
«Somos animales repletos de ternura».

Día 22
«Animales a veces con transparencias de cielo».
Max Blecher

Día 23

Día 24
«Todo está entre el pecho y la vagina. Todo lo importante
está y seguirá estando aunque quizá las nubes se desnutran
y sólo quede hierba, muchísima hierba, escondida bajo la alfombra».
Luna Miguel

Día 25

Día 26

Día 27
«Morir: quizá sólo
perder forma y contornos
deshacerse,
ser sorbida adentro
del útero vivo,
matriz de dios
madre: desnacer».
María Mercé Marcal

Día 28
«Ensayo durmiendo mi manera perfecta de matar y de comer».
Ted Hughes

Día 29
«Existir es sobrevivir a las elecciones injustas».
The OA

Día 30
«¿Qué bestia caída del pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse? He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra».
Alejandra Pizarnik

Conoce más de su obra en Instagram, Facebook y su sitio web alejandra-alarcon.com
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La mujer es una de las figuras más representadas en el arte, y el pensamiento feminista ha permitido que a través de la creatividad se puedan combatir los estereotipos que nos limitan, como la obra de Zinteta, la artista que utiliza su cuerpo para combatir los tabúes femeninos y de otras 6 artistas que disfrutan el lado salvaje de lo femenino.
