Alexander Rodchenko nació en San Petersburgo el 5 de diciembre de 1891; este multifacético artista experimentó con la fotografía, el diseño gráfico, la pintura y la escultura. Con esta última disciplina Rodchenko creó una serie de piezas llamada Planos reflectores de luz con la que dio un giro inesperado tanto en las técnicas empleadas como en la concepción de la escultura.

Hasta principios del siglo XX, el tamaño, el peso, la masa, el volumen y la proporción habían sido los aspectos fundamentales de la pieza escultórica; sin embargo, Rodchenko revolucionó esta idea con el argumento de que “si se desea enseñar al ojo humano a ver de una forma nueva es necesario mostrarle los objetos cotidianos y familiares bajo perspectivas y ángulos totalmente inesperados y en situaciones sorpresivas”.

Como uno de los fundadores del constructivismo parecía inminente que Rodchenko impregnara sus piezas con los ideales que éste perseguía; la industria es la fuente de inspiración, el socialismo una motivación y el arte cambia de enfoque para incitar a la sociedad a ser fiel a los principios de la revolución rusa.
Para Rodchenko el constructivismo representaba la unión entre el arte y la política como estrategia para cambiar la mentalidad de la gente y concebir una nueva sociedad.
“El arte inútil a la vida debe ser relegado al museo de antigüedades. Es hora de que el arte sea una parte integral de la vida”, dijo Rodchenko
En la concepción de la obra de Rodchenko, la escultura no es sólo una pieza; es la unión entre las líneas, los planos, el espacio, la luz y las sombras en la que la disciplina se vuelve un complejo escenario.
Bajo el lema: “Nuestro deber es experimentar”, Rodchenko establece uno de los conceptos más interesantes en la escultura del siglo XX; sus piezas están suspendidas, no están sujetas al suelo, mas bien son libres, autónomas, ligeras y están en constante movimiento.
Las esculturas de Rodchenko se caracterizan por abarcar mucho espacio pero poco volumen, este efecto se logra con el uso de líneas y planos alargados que otorgan profundidad a la pieza. En conjunto con la luz y las sombras las esculturas suspendidas de Rodchenko parecen transformarse constantemente.
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