Ámame como Krasner amó a Pollock
Arte

Ámame como Krasner amó a Pollock

Avatar of Eduardo Limón

Por: Eduardo Limón

18 de abril, 2016

Arte Ámame como Krasner amó a Pollock
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Por: Eduardo Limón

18 de abril, 2016



Lee Krasner


Siempre me ha causado controversia la expresión “detrás de todo gran hombre, hay una gran mujer”. Me ha parecido desde hace mucho tiempo una aseguración torpe e incluso sexista, sin embargo, sirve a la perfección para la historia entre Krasner y Pollock; me parece que, en todo momento, detrás de nuestros éxitos o aciertos tenemos a alguien que sostiene con nuestro cuerpo el impacto de las cosas. En mi caso, ese alguien eres tú. Y aunque no quiero que atravieses lo mismo que la esposa del expresionista abstracto –lo cual puede ser incluso pensado como triste–, sí deseo que te mantengas a mi lado con la misma fuerza que la grandiosa Lee Krasner.


Lee Krasner y Jackson Pollock


Krasner, a quien poco a poco se le ha devuelto su título de artista sublime, estudió con Hans Hoffmann como su mentor y nada le debió a su marido años más tarde; en realidad, pudo haber sido al contrario. Cuando los presentaron en una fiesta, durante 1936, ella contaba con un nombre más grande que él y se movía en círculos intelectuales que estaban marcando la vanguardia del país (y del mundo).

Ella nació en 1908 y su nombre real era Lena Krassner, producto de una familia migrante que huía de las persecuciones antisemitas en la vieja Ukrania. Su espíritu siempre fue revolucionario y se esmeró siempre por llevar la contraria del viejo mundo y de sus padres, hasta el momento culmen en que decidió ser artista. Así, convirtiéndose en una mujer independiente, confiada, fue que llegó a la vida de Jackson Pollock, un joven alcohólico a quien ella incondicionalmente ayudó.


Lee Krasner y Jackson Pollock

Con frecuencia se recuerda a Krasner (ya con una sola “s” como resultado de una modificación a su nombre por razones políticas y artísticas) como una confidente, guardiana y porrista en la vida del norteamericano, esa dama no en peligro que le presentó a su pareja a Clement Greenberg –importante crítico de la época– y a todos esos personajes que fueron clave en el despunte del sello Pollock.

No por esto Jackson dejó de apoyar la creatividad de su esposa; él también estimulaba sus procesos y sus intereses en el arte de acuerdo a sus medios. Pero era la constancia y el entendimiento de Lee lo que caracterizaba a la relación, aunque ella en efecto tenía la oportunidad de seguir experimentando con su trabajo, es bien sabido que decidió permanecer en un bajo perfil para dedicarse devotamente a impulsar la carrera de su hombre.

Lee Krasner y Jackson Pollock


Hecho que le pasaría la factura años después, viendo que sus contemporáneos no hacían otra cosa más que hablar de Pollock y su gran genio; incluso Greenberg, amigo íntimo de la familia y quien pasaba horas platicando con ella acerca de los sucesos estéticos en la escena, prefería escribir acerca del señor del action painting y dejar el nombre de Krasner fuera de foco. Lenta pero certeramente, la salud física y mental de Lee se fue deteriorando; bajo esas circunstancias profesionales y en compañía de un ser que nunca estuvo dispuesto a dejar la bebida, tuvo que pagar el precio del amor.

Para ese entonces, se vino una época de infidelidades y depresiones que la ucraniana tuvo que soportar y atender, una vez más, guiada por la eterna devoción que tenía por Jackson. En 1956, cinco años más tarde de los primeros grandes conflictos entre la pareja, ambos se sentían agobiados por la relación. Krasner se mudó a París para darle espacio. Él empezó a salir con otra mujer, y un día, ebrio, estampó su carro cerca de Long Island. Iba junto a su novia y Edith Metzger, amiga de los dos. Salió disparado más de 15 metros y murió de inmediato, su novia sobrevivió. Aunque este hecho fue trágico y sea una sentencia deplorable, con ello liberó a su esposa.


Lee Krasner y Jackson Pollock


Obviamente, Kasner sufrió la pérdida como cualquiera lo hubiera hecho, pero fue la oportunidad perfecta para que volviera a sus lienzos, a su estudio. Las profundas tristezas y lapsos de insomnio la tomaron por víctima, afortunadamente eso no aplacó sus fuerzas por demostrar, finalmente, qué era lo que podía hacer. De hecho, su renacimiento en la pintura confirmó algo que muchos sospechaban en silencio: Lee Krasner es una de las más grandes figuras de autoridad en el llamado Expresionismo abstracto.


Lee Krasner

Lee Krasner


Ese talento, ese don que se mantuvo sepultado por tantos años en el nombre de la pasión y el cuidado, puede ser hoy reconocido gracias a la mirada crítica con que se ha vuelto a observar el papel de las mujeres en el arte, especialmente en las vanguardias.


Lee Krasner y Jackson Pollock


La grandeza de Lee Krasner se debe entonces a dos grandes momentos en su vida, cuando decidió amar a Pollock costara lo que costara y cuando se armó de valor para expresar su mérito. Por eso te digo que ames como ella lo hizo por él, con la entrega suficiente como para saber que alcanzaremos todo lo que deseemos. Te puedo asegurar que tú no necesitarás esperar mi muerte para saber lo que se siente conseguir un logro; si tú eres Krasner para mí, yo prometo ser Krasner para ti también.


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