
Las musas son caprichosas, a algunos les llega la inspiración a las tres de la mañana, a otros en medio de una acalorada conversación con desconocidos y algunos otros les llega en la silenciosa soledad.
Para muchos la soledad puede ser abrumadora y angustiante, pero para las mentes creativas, ya sea en la prisión, enfermedad, el exilio o por decisión propia, la soledad generalmente resulta ser un escenario perfecto para pintar, escribir o componer, entre otras. Así lo reflejan los siguientes artistas en distintas épocas, todos atravesaron por periodos de soledad y aislamiento;
Edvard Munch
El famoso autor del El Grito, vivió la cuarentena de la gripe española y aprovechó para crear algunas obras de naturaleza enfermiza, como el estilo que siempre le caracterizó. Entre las obras más destacadas se encuentra el Autorretrato con gripe española del año de 1919. Munch, entonces de unos 50 años, logró captar su fuerza física pese al desgaste de la enfermedad. A diferencia de Egon Schiele y Gustav Klimt, quienes se cree que murieron por complicaciones de la gripe, Munch se recuperó y vivió unos 25 años más.
Munch Edvard, Autoretrato con gripe española, 1919
Tracey Emin
En 1996, Tracey Emin se instaló en una galería cerrada de Estocolmo durante dos semanas sin nada más que un lote de lienzos en blanco y sus suministros de arte. Emin ni siquiera llevaba ropa y se le podía ver a través de un conjunto de lentes gran angular instalados en las paredes de la galería. Emin trabajó a través de los legados de artistas que amaba como Schiele, Munch, Yves Klein, para llegar a su propio lenguaje visual profundamente autobiográfico. El proyecto, llamado Exorcismo de la última pintura que hice, dio como resultado 12 lienzos a gran escala, siete pinturas corporales y 79 dibujos y bocetos, uno de los hitos más importantes en su carrera.
Foto: Hipsteria
Frida Kahlo
Frida Kahlo sufrió dos traumas físicos significativos que la ataron a su cama y por lo tanto a la soledad de su habitación por largos períodos. A los seis años, contrajo polio y le causó dolor durante toda su vida. Luego, 12 años después, resultó gravemente herida cuando el autobús en el que viajaba chocó con un tranvía y le fracturó la columna vertebral y la pelvis. Durante su larga recuperación pintó su primer autorretrato desde su cama. A lo largo de su vida, la pintora tuvo que pasar mucho tiempo pintando desde su cama, para adaptarse, tenía un caballete y un espejo hechos adaptados para poder seguir pintando.
Frida Kahlo, Henry Ford Hospital, 1932
Ruth Asawa
Ruth Asawa, nació en California, pero tuvo sus primeras experiencias artísticas cuando era una adolescente internada en campos de detención japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Al entrar por primera vez en un campamento en 1942 a la edad de 16 años, vivió en un hipódromo durante cinco meses antes de ser enviada a Rohwer, Arkansas, para su detención de 18 meses. Aunque se vio obligada a vivir en puestos de caballos reutilizados la adolescente Asawa logró encontrar algo de inspiración al hacerse amiga de varios dibujantes de Disney, que también se encontraban detenidos, quienes le enseñaron los fundamentos del dibujo. La artista declaró en la cúspide de su carrera que esta experiencia la definió como artista.
Foto: RuthAsawa.com
Gülsün Karamustafa
Durante el golpe turco de 1971, el artista fue arrestado y encarcelado por ayudar a los disidentes políticos. Después de su liberación se le prohibió salir del país durante 16 años y pintó su poderosa serie “Pintura de prisión, 15 obras hechas de memoria que representan momentos tiernos e íntimos en la vida de sus compañeros de prisión.
Gülsün Karamustafa, Pintura de Prisión 6, 1972
Barbara Ess
En 2018, la fotógrafa Barbara Ess se encerró durante más de un mes en su apartamento para recuperarse de su bronquitis aguda. La artista recurrió a las vistas desde su departamento y los pequeños detalles de su esfera doméstica diaria. Con eso, nació su serie Shut In, un conjunto de pequeñas impresiones marcadas con crayones plateados, negros y blancos y luego escaneadas y ampliadas.
Barbara Ess, Shut In, 2018-1019
Joseph Beuys
En 1974, el alemán Joseph Beuys presento I Love America and America Loves Me, un happening en el que durante tres días, el artista vivió en una galería de Nueva York con un coyote salvaje. Beuys consideró al coyote como la encarnación del individualismo de los Estados Unidos y el encierro pretendía ser la reconciliación simbólica del artista con la naturaleza. Sorprendentemente el animal se volvió tolerante con la presencia del artista e incluso aceptó un abrazo al final de la presentación.
Foto: Valo 86
Egon Schiele
En abril de 1912 la casa y el estudio de Egon Schiele fueron saqueados por agentes locales en busca de evidencia de inmoralidad ante la sospecha por sus retratos altamente sexualizados. Se incautaron más de 100 dibujos de Schiele y el artista fue encarcelado durante 24 días mientras esperaba juicio por cargos de pornografía. Este encarcelamiento resultó ser quizás el evento más profundo y emocionalmente dañino en la corta vida del artista, quien canalizó sus sentimientos en sus Dibujos de prisión, una serie de composiciones psicológicamente crudas que se consideran entre las más importantes de su carrera. Schiele finalmente fue absuelto de los cargos en su contra, pero, fue sentenciado a tres días adicionales de prisión después del juicio por no mantener los desnudos eróticos en un lugar suficientemente seguro.
Egon Shiele, Dibujos desde prisión, 1912
Claude Cahun y Marcel Moore
Las hermanastras, amantes y artistas de vanguardia vivían en Jersey en las Islas del Canal frente a Inglaterra en 1940 cuando comenzó un bloqueo militar. Como respuesta, las mujeres organizaron intervenciones inspiradas en Dada, destinadas a crear disenso dentro de las filas militares alemanas. Cuando fueron descubiertas y arrestadas en 1944, Cahun y Moore fueron condenadas a la muerte, pero el castigo nunca se llevó a cabo.
Foto: Moma
Sólo el tiempo dirá si en este periodo de cuarentena en pleno 2020, los artistas contemporáneos pudieron sacar provecho al aislamiento y la soledad y crear los nuevos clásicos de este milenio.
En portada: Edvard Munch, Autorrretrato con la gripe española, 1919.
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