Texto de: Emilio Jiménez Romero
Las personas asisten a un museo por razones diversas: una excursión escolar, parte de una salida romántica con la pareja, una reunión entre amigos o una visita turística. En cualquier caso, todos ellos entran y visitan la exposición y el espacio, algunos de forma apresurada y otros de manera minuciosa. En esta ocasión les presentaremos una nota acerca de uno de los proyectos en curso del Museo Franz Mayer, el cual se desarrolla tras bambalinas y cuyos principales actores son un grupo de voluntarios que todas las semanas regalan sus conocimientos, tiempo y habilidades para el rescate de parte de la historia de nuestra colección. En la Biblioteca Rogerio Casas Alatriste del museo, que por sí sola es una joya, se resguardan libros, archivos y colecciones especializadas (como el Fondo Quijotil, por mencionar un ejemplo) que son testigos de la historia del propio Franz Mayer, del museo que conformó y del coleccionismo en México en general. En dicho espacio, en una de sus áreas reservadas, se ubica el archivo personal de Mayer: cuentas, cartas de su puño y letra, facturas y muchos otros documentos que hoy son un tesoro invaluable para dicha institución. En relación con ello, también se conserva la Colección de Catálogos de Subastas que corresponden a los eventos a través de los cuales el coleccionista adquirió muchas de las piezas que hoy conforman el acervo del museo.

Catálogos de Subasta, Fondo Franz Mayer, Biblioteca Rogerio Casas Alatriste, Museo Franz Mayer
El grupo de catálogos se integra por tres grandes apartados: el correspondiente a la casas de subasta Parke-Bernett, el de Sotheby’s y el de Christie’s. El primer caso comprende un periodo que abarca desde 1939 y continúa su numeración hasta finales de la década de 1970, mientras que los restantes comienzan a principios de los años sesenta. Adicionalmente, también se conservan catálogos de subastadoras en México, Francia y Alemania, en menor cantidad pero de igual valor. Mayer adquirió estos catálogos por medio de suscripciones. Las casas le enviaban a México los ejemplares impresos en los que leía la oferta de piezas, sus precios y sobre sus dueños anteriores. La revisión de estos catálogos supone dos beneficios esenciales para la investigación sobre las piezas de la colección. El primero de ellos es que permite conocer el tiempo exacto, el lugar y el precio de su adquisición; el segundo punto es que gracias a ellos podemos conocer acerca del proceso de selección, los gustos e intereses de Franz Mayer, así como su desarrollo como coleccionista.
Albarelos en la ambientación tipo botica del Museo Franz Mayer
Actualmente, los catálogos son revisados por un equipo de voluntarios especializados que trabajan atendiendo el sistema que Franz Mayer desarrolló para señalar sus intereses y compras en los catálogos. Ellos revisan las pistas e indicios de adquisición, buscando identificar compras específicas que correspondan a alguna pieza de la colección. Ya se han localizado exitosamente varias adquisiciones de obras ubicadas tanto en las bodegas, como en las salas de exposición del museo.

Catálogos de Subasta, Fondo Franz Mayer, Biblioteca Rogerio Casas Alatriste, Museo Franz Mayer Uno de los valores más importantes de este proyecto es que, como ya se apuntó, se basa en el trabajo de voluntarios: personas apasionadas por el museo y su historia que no dudan en dar un poco de su tiempo para ayudar a descubrir este tipo de historias. En este caso, los voluntarios tienen cierto perfil: se inclinan por el ámbito de las humanidades y cuentan con experiencia en el campo de los estudios de arte, les gusta la lectura y tienen una personalidad metódica; ellos revisan uno a uno los catálogos y recuperan toda la información posible para después actualizar la base de datos general del museo.

Miguel de Herrera, Retrato de dama, óleo sobre tela, Nueva España, 1782
Gracias a este proyecto, sabemos no sólo en qué casa, año y ciudad fueron adquiridas ciertas piezas del acervo, sino también a quiénes pertenecieron antes de formar parte de la colección de Franz Mayer, resultando en un rastreo de la pieza de mínimo 50 años antes de su adquisición. También se han hallado anotaciones y cartas que nos informan de las personas que acudían a la subastas en nombre de Mayer y cómo se contactaban con él. Como ejemplo de los resultados obtenidos, ahora sabemos que el retrato novohispano de la autoría de Miguel de Herrera fue comprada en Nueva York en octubre de 1958, y que perteneció a la colección del general estadounidense Caleb Cushing (1800-1879). Otro ejemplo es el caso de un bargueño español ubicado en la sala de introducción del museo. Éste fue comprado en Londres a través de la casa Sotheby’s en marzo de 1968. También, los albarelos que se encuentran en nuestra ambientación tipo botica, fueron adquiridos en una compra de más de 70 piezas.
