Los estándares de la belleza femenina son establecidos por los medios de comunicación que nos indican qué vestir, qué no usar, cómo cortar el cabello, la forma que debería tener el cuerpo… Si nos ponemos a pensar, lo que somos en realidad no es más que un collage de todo lo que vemos, de la gente que nos rodea, de las modas e ideologías impuestas. En el fondo no somos más que la suma de todas las personas que hemos conocido y de diversos factores externos, sin embargo, existe un sentimiento ambivalente hacia dichos factores como los medios de comunicación. Por un lado sabemos que nos manejan y que nos hacen daño, pero por el otro no podemos dejar de verlos y de consumirlos.
Karen Ann Myers es una artista de Charleston, Carolina del Sur que desde hace diez años ha trabajado en un proyecto que pone sobre la mesa esta dualidad: la objetivación de la mujer en los medios de comunicación, mientras hace una oda al culto de la belleza femenina.
“Una parte de mí rechaza la manera en la que las mujeres son representadas en las revistas de moda, pero al mismo tiempo, otra parte de mí se siente increíblemente atraída a ellas y no puedo hacer nada más que verlas y celebrarlas. Realmente no he podido aclarar esa dualidad”.

“Interiores” es el título de la serie de pinturas que hasta la fecha se compone de casi 100 ejemplares, en los que se muestran mujeres en la comodidad de sus espacios más íntimos. Las mujeres se mimetizan con los coloridos patrones que inundan su habitación, ya sea de su cama o de las paredes.

La idea inicial de Myers era realizar autoretratos, pero después de un tiempo se tornó aburrido y ordinario, así expandió el proyecto y decidió pintar a sus amigas y hermanas, ya que son una extensión de ella misma. Myers piensa que su identidad está compuesta por cada una de las relaciones con sus amigos; cada persona que ha conocido y que ha amado ha dejado un pedazo de su ser en su interior.
Para Myers la mayoría de las mujeres se ven afectadas por las irreales expectativas que los medios de comunicación colocan sobre el cuerpo y la sexualidad, e “Interiores” justamente trata de explorar estos problemas que nos roban la identidad.
Eligió espacios interiores porque reflejan su amor por los patrones y los detalles, además porque la recámara es el lugar más íntimo de una mujer, donde sus pertenencias, orientación de los muebles, colores y texturas desvelan la personalidad y los más recónditos secretos.
El título de “Interiores” surgió mientras impartía una conferencia en el Georgia College Museum, cuando alguien de la audiencia dijo que pensaba en las pinturas como “interiores dobles”; el espacio interior literal de la habitación y el interior de la mente de cada mujer, a Karen le pareció que aquello definía perfectamente su proyecto.
La habitación que aparece en cada una de las pinturas, en realidad no existe, Karen la creó como la habitación de sus fantasías, la habitación que siempre deseó tener; lo único que realmente existe es la cama, la cual pertenece a la pintora.

No hay duda que los medios de comunicación afectan directamente nuestro existir y sobre todo la idealización de la belleza, incluso se meten hasta la más íntima parte de nuestra vida al convertir el espacio personal en un collage de patrones, que en realidad es un reflejo de quienes somos.









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