Arte

¿De dónde surge un artista emergente?

Arte ¿De dónde surge un artista emergente?

Texto escrito por: Patricia Maroto para galatea-arte.com

 

En días pasados, Galatea salió en búsqueda de talentos jóvenes (artista emergente) en el arte con el objetivo de clarificar un poco el fenómeno de lo "emergente".

 

Mejor conocido como Manu Prinster, Abraham Mascorro, un artista de 22 años que actualmente cuenta con una beca de CONACULTA perteneciente al programa FONCA Jovenes Creadores, nos ayudó con el tema.

 

Las cuestiones de su pasado y sus orígenes eran pregunta obligada para entender en primera instancia qué es lo que motiva a una persona a "perseguir la chuleta" en el mundo del arte.

 

Manu nos platicó que pasó su adolescencia en el ambiente de Coyoacán y del CCH. Mientras deambulaba un poco sin rumbo aún, salió de la preparatoria con la disyuntiva de dedicar su tiempo a jugar fútbol americano o de enlistarse en las filas de los artistas mexicanos. Gracias a que el fútbol americano no le ofrece en México la posibilidad de llegar muy lejos a nadie, es que hoy Manu se dedica a realizar arte.

 

 

La formación de Abraham no es como la imaginamos idealmente. Estamos malacostumbrados a artistas con bloques en sus currículums dedicados a presumir su formación en Londres, Nueva York y Chicago, pero Abraham empezó probando las aguas en diversos cursos y particularmente, muy "a la antigüita", en el taller de grabado La Imagen Del Rinoceronte, con el cual se encuentra en deuda y profundamente agradecido por haberlo orientado en su vocación artística.

En la Imagen Del Rinoceronte, Manu se acercó al arte y sus técnicas, pero fue más adelante que empezó su verdadero compromiso como artista y su búsqueda para encontrar su propia voz. Junto con él, la beca FONCA/jóvenes creadores y sus estudios en La Esmeralda, aún en curso, Abraham descubrió que su llamado era generar experiencias que no sólo quedaran en él y para él, sino que pudieran llegar a los demás.

De las primeras preguntas que quedan abiertas en esta entrevista con él, es si para tener éxito se requiere del factor talento nato o quizá suerte, y es que Manu Printster ganó el premio FONCA y el lugar en La Esmeralda la primera vez que aplicó, cosa que rara vez sucede para la mayoría de los artistas.

 

 

Y, ¿qué es lo que encontraron estas instituciones en la obra de Manu Prinster? Quizá un acercamiento muy auténtico al arte. Sus piezas parten de la idea de encontrar experiencias estéticas en los entornos más cercanos y partir de sus propias experiencias para encontrar inspiración. 

Entre sus grabados vemos imágenes de músicos como Frank Zappa, Freddie Mercury, Ray Charles. Aunque la referencia a la cultura pop es muy clara, estos personajes lo conectan con su pasado, a sus recuerdos de cuando escuchaba con su padre sus canciones y sus preferencias musicales. Aunque son imágenes que quizá nos pertenecen a todos, él se apropia de ellas de un modo más íntimo. Las toma y las regresa a nuestro imaginario pero ahora con un secreto por descubrir.

 

Manu pretende que su tendencia artística esté inspirada en su vida, no en teóricos del arte, ni filósofos, ni modas en el mercado. Todas sus obras remiten a experiencias del artista: códigos QR que esconden historias de amor, fotógrafías con "glitches" o "errores" en sus códigos que esconden memorias de su infancia. Para Manu Printster, su arte es su identidad; tanto la que le ha sido dada por sus experiencias, como la que él construye para sí mismo día con día al cambiarse el nombre, o al transformar su firma en un sello rojo.

El proceso de convertirse en artista es algo que para Abraham no termina nunca y se encuentra en constante flujo. Para él, ser artista significa estar constantemente experimentando con diversas técnicas y diferentes mensajes. En la honestidad, la constancia y la perseverancia encuentra las claves para ser competitivo en el ámbito artístico.

Estar en constante producción y cometiendo errores es un paso inevitable que implica crecimiento. El ser artista es para Manu Printster un estilo de vida y no una profesión. Significa tener agallas y esforzarse por los logros, pero también reconocer que es un mundo donde se necesitan contactos y aprender a ser diplomático.

 

Manu Printster no niega que es un mundo complicado lleno de protocolos y estereotipos con los que un artista debe lidiar; hay conexiones que se deben establecer y en ocasiones hay renuncias que se deben hacer. En sus palabras: "hay que comer de algo, ser artista no es un don de los dioses, es una profesión, eso sí, más divertida que cualquier otra".

Esto no significa que Abraham no busque destacar y hacerse de un nombre. Para él esto sólo es posible cuando el artista no deja de trabajar y está siempre dispuesto a dar el "extra" y ¿Por qué no? es también cuestión de saber mover la obra, de construirse a sí mismo de modo que sea atractivo. En más de una ocasión en nuestra conversación toca el tema de cómo en compañía de sus primos escogieron su apodo, sus lentes, su peinado, su imagen y también el uso de redes sociales como medio para darse difusión a sí mismo y bajo sus propios términos, así como el respeto al trabajo y la constancia, lección que aprendió de su maestra Amor Muñoz.

 

Cabe aclarar que el staff de Galatea conoció a Manu Printster gracias a la Galería Pi, que en conjunto con uno de sus maestros, abrió un proyecto de vinculación de estudiantes de artes con los procesos de la galería. Abraham es un creyente de que por medios independientes y no institucionales también se puede llegar lejos; prueba de ello es que a partir de exposiciones de este tipo, ha logrado colocarse bien en colecciones internacionales.

Manu Printster es un fiel creyente de que en el mercado del arte se debería arriesgar más y apostar por el "verdadero" arte joven y emergente, aquél que está siendo creado en las escuelas y talleres. El de la gente joven que responde a estímulos muy diferentes y que sostienen en sus manos el futuro del arte. Para él, el auténtico arte emergente se da entre la gente joven trabajando duro, como los futbolistas en las canteras del fútbol.

 Manu hace un llamado a un mercado del arte más abierto: galerías que hagan "open calls", proyectos culturales fuertes que apuesten al nuevo arte. Tiene fe en que un mundo del arte más abierto a las nuevas propuestas sería el marco necesario para que éstas puedan dar batalla y también de qué hablar.

En su perspectiva, un evento como lo es Zona MACO es un buen intento, pero ya se posicionó y no arriesga. Por el contrario, lejos de promover nuevas visiones, se ha convertido en un catálogo donde los nuevos artistas pueden ver lo que vende y entonces imitarlo.

 

 

Manu Printser nos convoca a conocer los talentos locales. Como en todos lados, hay muchos productores de arte estancados en zonas de comfort, pero es también fiel creyente de que en el país hay gente con mucho futuro a los que se les debe dar foro antes de ir a buscar novedades en el extranjero, y por los que se debe apostar. Manu Printster invita al mundo del arte a poner su eje en un mercado abierto para todo tipo de obras y no en las obras adaptadas para el mercado existente.

 

 

 


Referencias: